El policía denunciado por Sonia Vivas: "Me han condenado por un trato homófobo inexistente"

Esther Ballesteros | 18/04/2021

"Creía en la justicia, pero visto lo visto poco puedo creer ya en ella". Son las palabras de Rafael Puigrós, uno de los dos policías locales de Palma condenados tras ser denunciados por la ex agente y actual concejala de Justicia Social, Sonia Vivas, por vejaciones homófobas. Está a punto de ingresar en prisión para cumplir una condena de tres años y cinco meses de cárcel por coacciones, denuncia falsa y falso testimonio. El agente sostiene, sin embargo, que tanto el juez Manuel Penalva como el ex fiscal Miguel Ángel Subirán, encargados de las pesquisas, nunca investigaron los hechos, le impidieron defenderse y arrasaron con sus derechos fundamentales. Alega, incluso, que tanto el auto que le envió a prisión provisional como el de detención ya estaban confeccionados de antemano. Ha recurrido en amparo ante el Tribunal Constitucional para hacer valer las pruebas que ha podido recabar y que, recrimina, fueron inadmitidas a lo largo de todo el proceso. En una entrevista concedida a Crónica Balear, asegura que nunca ha patrullado en moto con Vivas ni ha habido ocasión, ni a solas ni en público, de que se produjesen las vejaciones de las que le acusa.

Recrimina en su demanda de amparo que vulneraron sus derechos fundamentales y que no se llevó a cabo una investigación, pero el Tribunal Supremo confirmó en enero su condena...

Los magistrados no entran en cuestiones de fondo, en si se ha investigado o si se han respetado derechos: presuponen que el juez instructor lo ha hecho bien, que el juez sentenciador ha sido ecuánime con las pruebas, las ha admitido todas a trámite y las ha practicado de forma suficiente como para demostrar la culpabilidad o la inocencia. Pero la realidad es que, durante el juicio, el tribunal no agotó la prueba y no quiso seguir practicándola porque todo le había quedado lo suficientemente claro, pero yo no he podido demostrar que la que miente es Sonia Vivas. Si no quieres continuar practicando prueba es porque todo te ha quedado claro y si es así es porque vas a absolver, no a condenar. La prueba que quedaba pendiente, concretamente el libro de detenidos que existe en el depósito, donde el agente al cargo anota de su puño y letra las entradas y salidas junto a su número de agente, a lo mejor te habría dado la luz para absolverme.

¿Cómo comenzó todo?

Nosotros trabajamos con esta señora en la misma unidad. Pero nunca, y es demostrable con cuadrantes, he ido de pareja con ella. Nunca. Ella llegó a finales de 2005 como policía turística por motivos de urgencia que nunca se han explicado. Una vez terminado el contrato se quedó como policía interina, haciendo un refuerzo en la unidad nocturna y, como le gustó el ambiente de noche, supongo que decidió volver. Hizo una permuta con un compañero en la motorizada y le hicieron un examen. La pusieron en agosto de 2007 en la motorizada con un compañero fijo que dejó de ir con ella después de un incidente en calabozos en julio de 2008. El policía luego fue denunciado por ella por acosarla sexualmente, según manifestó el agente en el juicio en el que, a propuesta de la acusación, fue como testigo y en cuya declaración no corroboró ninguna de las afirmaciones de Vivas. Eso quiere decir que cada vez que puedes decir algo de ella, te denuncia. Si miras las 17 ó 18 denuncias que ha ido presentando las ha ido ajustando contra quien pudiese hablar mal de ella para poder desacreditarlo. Pero aquí lo que hace falta es una investigación policial. La Policía tenía la obligación de investigar y no lo hizo, y como lo sabíamos aportamos los cuadrantes para demostrar que nunca he patrullado con ella, ni un solo día. Pero los cuadrantes ni los miraron. Pero es que durante la instrucción por parte del juez Penalva no libró los autos para solicitar al Ayuntamiento la documentación que acreditara la veracidad de los cuadrantes y estos no fueron tenidos en cuenta en el juicio porque no eran 'oficiales'.

¿Qué incidentes cree que supusieron el detonante de lo que vendría después?

Una noche sucedió que mi moto estaba en talleres para un cambio de cadena. La unidad motorizada, en esa época (2007), tenía pocas motos y no todas están operativas. Así que me dirigí al jefe de servicio para preguntarle qué moto debía llevar. Me dieron la llave de la primera moto que había en reserva -se puede comprobar quién lleva cada una- y justo era la que llevaba ella, que ese día tenía libre y primera reserva. La cogí, salí del cuartel y la rueda de atrás me empezó a bailar. Me asusté. Al preguntarle a mi compañero si había sido un pinchazo, me dijo que parecía que no había precarga, lo comprobó y al parecer, habían quitado toda la precarga del amortiguador trasero y bajado las quijas. Me parece fantástico, pero que no me la den a mí. Pedí por escrito, que, si personalizaban la moto para adaptarla al conductor, no la pusieran de reserva, que se la quedase ella, que mi seguridad también importaba. Pero, por lo visto, aquello no le gustó y dedujo que yo había montado un complot contra ella. Pero ahí no acabó todo.

¿Qué sucedió?

Esa misma noche, pasando por la calle Balmes, me tiraron huevos sobre el uniforme y la moto, tras lo cual hice un informe pidiendo que, ya que hay cámaras por allí, que controlen de dónde salen los huevos porque no era la primera vez: ya habían tirado huevos a vehículos de la Policía Nacional y de la Policía Local... Se montó una vigilancia, fruto de la cual la Policía Nacional detuvo al que los tiraba. En el mismo parte que hice el 11 de septiembre de 2007 pedía que llevasen la moto a limpiar porque yo no había podido (por la noche el taller esta cerrado y los lavacoches también). A los dos días, el día 13, entré antes de servicio, cuando yo ya no me había preocupado más del tema). Sonia comenzó su servicio a las 22.00 y al parecer no habían llevado la moto al lavadero para su limpieza, según manifestó en el juicio el policía que patrulló con ella. Ella se alteró y miró quién había llevado su moto y, en lugar de preguntar qué había pasado, se cabreó y me dijo: "Oye, campeón, límpiame la moto". A lo que le respondí: "Eres una persona que no tiene mucha educación. Primero, soy mayor que tú, segundo, más veterano, y el 'oye, campeón' no son maneras de hablar. Sobre el 'límpiame la moto', yo estoy aquí para trabajar de policía, no de personal de limpieza. El informe para que la limpien ya está hecho. Y, como eres una persona tan maleducada, conmigo, si no es estrictamente necesario, no hables, que yo haré exactamente lo mismo contigo". Esas fueron las últimas palabras que he cruzado con esta señora hasta el día en que se produjo un incidente en los calabozos. Yo me había olvidado por completo de ella. Cuando tuve que presentar la demanda del acto de conciliación por las declaraciones que hizo en una emisora de radio el 2 de septiembre de 2016, ni recordaba su segundo apellido… Tenía señalada la fecha para ese acto, el día 14 de diciembre, pero me detuvieron el 12 y me ingresaron en prisión el 13 de diciembre. Evidentemente, no pude acudir a la conciliación.

Comenta que se produjo un incidente en calabozos. ¿Qué ocurrió?

Pues mira, una noche éramos tres motoristas de servicio, uno terminó antes porque le debían horas y a las dos, en lugar de irse para casa, se paró en un pub a tomar algo. Nosotros estábamos en la Plaza de España controlando el poco tráfico que había. En un momento dado, este compañero nos llamó para decirme, a requerimiento del propietario: "Convendría que vinieses, que hay un tío que la está liando aquí". Fuimos y, al entrar en el pub, vimos a un señor que había entrado en bicicleta, molestaba a los clientes con sus peticiones y con la bici. Estuve razonando con él, diciéndole que era mejor dormir en la cama que en el calabozo. Se fue, pero volvió, diciendo que se lo había pensado mejor y que podía estar donde él quisiera. Le pegó un empujón a mi compañero y este tuvo que reducirlo. Cayó al suelo y lo tuvimos que detener por atentado y desobediencia. Una unidad de traslado se personó para efectuar el traslado y custodiarlo en dependencias policiales mientras nosotros llamábamos y esperábamos a una grúa para que se llevase la bicicleta. Me hice cargo del detenido y me quedé en los calabozos, relevando a los compañeros de traslado. Allí estaba Sonia. Como no me hablaba con ella, me puse a mirar mis cosas con el móvil y a vigilar al detenido. Ella estaba hablando con él. En un instante vi que se acercó hacia el hombre y, al ir aumentando el tono de la conversación entre el detenido y la compañera, me puse cerca para calmar los ánimos. Intentó agredirlo, mano plana a la cara. ¿Qué hice? Le cacé la mano y le dije que no valía la pena. Primero, porque era mi detenido y no tenía por qué dar explicaciones y, segundo, estaba discutiendo con alguien con quien no se tendría ni que discutir. Y me respondió: "gracias, Puigrós, gracias". Para mí, no hay agresión si no hay un contacto ni un resultado de lesiones, y así lo había creído durante 30 años en la Policía.

¿En qué se saldó aquel episodio?

La semana en que me denunció por homófobo, en septiembre de 2016, tuve necesidad de acudir al médico al experimentar ansiedad e indignación por las falsedades vertidas por Sonia. Todos los compañeros nos identificaban a Alberto y a mí en sus declaraciones en radio y prensa escrita. Estaba bajo medicación con pastillas y el médico me extendió la baja laboral en base al informe psiquiátrico. Entre tanto, salió en prensa la sentencia sobre lo sucedido en los calabozos, con otros compañeros, donde el fiscal interpretó que, aunque no había habido una agresión, sí fue un trato vejatorio. La primera vez que oía esto. ¿Qué hice? Presentar queja en Asuntos Internos para que investigaran lo relatado. Me remitieron a jefatura, algo totalmente anómalo e inusual. Vi el poco interés de la jefatura y el jefe me indicó la posibilidad de presentar denuncia. Desde finales de 2014 a septiembre de 2016, cuando tuvo lugar el episodio, había efectuado solo cuatro detenciones. Guardo mis manifestaciones (con su número de atestado) sobre los hechos en los que hay detención a efectos de no tener que buscar el día del juicio la totalidad del atestado. En la denuncia inicial que efectué a través de abogado, al parecer, equivoqué el número de atestado. Eso cambiaba las fechas. Pero en el juicio ella contó que se había encontrado con el director y con Angélica Pastor y que el día al que hacía referencia el atestado equivocado, ella estaba de licencia. Se puso la tirita antes de tener el corte. Lo válido para iniciar el procedimiento es la ratificación judicial. Yo ratifico los hechos y rectifico el número de atestado el 12 de noviembre. El 15, el señor fiscal, que no me conoce de nada más allá de un curso en la escuela de la policía del año 1992, se personó en el Juzgado de Instrucción número 8, donde realizó una comparecencia, sin sustento de investigación alguna, diciendo que todo lo había hecho para perjudicar a esta señora y que yo había perseguido a su ex pareja para forzarla a declarar contra Vivas, cuando ellas mismas no eran testigos protegidos y ni siquiera su ex pareja nos había denunciado en tales hechos. Sin embargo, el propio juez que usa esos episodios para justificar nuestro ingreso en la cárcel escribe en su auto de aclaración al de prisión y en el de pase a a procedimiento abreviado del 22 de diciembre de 2016 que “no se tiene constancia de que Puigrós y Juan participaran en las mismas”. Pero pasamos allí 103 días. Al final, nos condenan por esas coacciones. Incluso durante el juicio, y a preguntas de mi abogado, la ex pareja de Sonia responde que no se la coaccionó, ni amenazó ni se le solicitó que hiciera o dejara de hacer nada.

La sentencia asegura, sin embargo, que contactó con ella con el objetivo de que colaborase "con su testimonio y sus actuaciones" para hacer frente a la denuncia de Vivas "y así hostigarla y desacreditarla"...

Me condenaron por coacciones a una testigo que no era testigo y que no ha denunciado. No hay ni una sola llamada ni un whatsapp. Fui a verla como particular, se ofreció a que nos tomáramos un café y un agua en un bar y, tras ella insistir en que nos invitaba, pagué la consumición. Nos dimos dos besos, le dimos las gracias por todo y le dije que no le molestaríamos para nada. Nunca más he vuelto a hablar con ella, nunca la he perseguido con el coche (como dice el juez, en dos ocasiones) y al final me terminan condenando por eso. No he intercambiado ninguna llamada de teléfono con ella, entregué unos WhatsApp en los que decía que esta mujer es buena persona, pero ni los miraron. Dicen que la ex pareja tenía miedo, pero en el juicio dijo que tenía miedo de estar declarando en ese momento, no de ellos, que no nos quiere ningún mal. ¿El motivo de la visita? Solo queríamos saber cómo había terminado el expediente de Sonia en el que le pedían 12 años de inhabilitación y en el que ella era parte. Si ese expediente se hubiera tramitado, no habría montado el pipote que ha montado con gente que no ha hecho nada. Me condenaron por coacciones cuando la ex pareja dijo en el juicio que no le pedimos nada, ni que dejase de hacer nada ni le ofrecimos nada, ni la amenazamos con que le pasaría algo si no hacía lo que queríamos.

¿Y respecto a la condena por homofobia? El tribunal consideró probado que los tratos vejatorios fueron una "forma habitual de relacionarse" con Vivas...

Si no me hablo con ella desde el incidente de la moto, el 13 de septiembre de 2007, y nunca he ido con ella de servicio... Es muy fácil preguntar a los compañeros e investigar. En ningún momento hubo ocasión a solas de que se produjesen esos hechos. Otros compañeros dijeron que nunca la increpé, la menosprecié ni la infravaloré. Es triste. Pero, además, se da otra circunstancia: en 2007 los delitos de odio no existían, son de 2015 [con la aprobación de la Ley Orgánica 1/2015 que modificaba el Código Penal]. Si lo hubiera hecho, que no lo hice, estaría prescrito. Para darle una continuidad en el tiempo y que esos supuestos episodios estuvieran amparados por esa Ley dijo que hasta el día de la fecha la habían estado vejando. Que diga una sola fecha, que no ha dicho ninguna, de un episodio que sea constatable donde yo la haya vejado, estando en la motorizada o no, y que aporte un testigo. Además, presentó los mismos certificados médicos que había presentado en 2011 contra su ex pareja, y otros miembros del cuerpo [una denuncia que, finalmente, acabó en archivo y ]. Si ya los presentó para pedir una indemnización por daños físicos y psíquicos, luego los sustrae, los lleva a la forense, que en el juicio declaró que le obligaron a puntuar esas lesiones... Si eres la directora de la clínica forense, ¿quién te puede obligar? ¿Qué agenda tienes para hacer una exploración un sábado por la mañana y sin cita?

¿Cree que la nueva Ley la espoleó a la hora de denunciar?

Fue cuando empezó la cosa. Vieron el filón, había arengas de que esto tenía que salir, fomentar las denuncias de esta gente y, a partir de ahí, se empieza a montar esto. Hasta entonces nunca había pasado nada. Pero yo tengo una cosa muy clara: si lo he hecho, lo he hecho y lo asumo. Pero si no lo hecho, no digas que sí porque me estás injuriando.

Según la sentencia de la Audiencia de Palma, tanto el agente Alberto J. como usted se sintieron aludidos después de que Vivas revelase en la radio "el acoso del que había sido objeto en el cuartel de San Fernando por determinados compañeros policías, al vejarla y menospreciarla por su condición de lesbiana"...

Salió por la radio diciendo que uno era más alto, el otro más bajo, que le habían tirado huevos... Y no hay muchos incidentes de ese tipo. Por eso lo dedujimos y los compañeros te identificaban. Lo que hice fue decirle a mi abogado que había que poner una demanda para que rectificase porque estaba diciendo mentiras y, si decía la verdad, que aportase las pruebas. El 14 de diciembre teníamos la conciliación por esos hechos. Me detuvieron el 12 de diciembre, con lo cual me quedé sin poder ejercer mi derecho a defenderme. Me tenían que detener, porque yo tenía un año por delante para poder denunciarla por injurias, calumnias y falso testimonio. Estamos hablando de jueces y fiscales que presuntamente la asesoran. Me detuvieron y ni siquiera ella había ratificado la denuncia que sustentaría el auto de prisión. No sólo eso: seis días antes ya estaba hecho el auto de prisión y así figura en los WhatsApp [los que se intercambiaban Penalva, Subirán y cuatro integrantes de Blanqueo mientras instruían la causa. En ellos, puede leerse cómo la inspectora de Blanqueo afirma el 6 de diciembre: "Ha mandado al mail el auto de prisión por obstrucción a la justicia (...) y me parece que soy la única que se lo ha leído!"; "Manolo -en alusión a Penalva-, yo quitaría lo del coche" o "donde pone 'telefonillo' yo pondría 'portero automático'..., vamos, por ponerle algún pero"].

¿Se investigó si eran ciertas las acusaciones de Vivas?

Como digo en mi recurso de amparo, no miraron nada. Eso es lo triste. No es un juez imparcial. ¿Qué problema tenía? ¿Que si no me detienen y me quedo fuera pueda defenderme y hacer uso de las pruebas y pedir que las practiquen? Me dejó indefenso. Todo lo que le presenté no lo quiso investigar. Me condenaron por una homofobia que no existía y, de haber existido, que no existió, habría prescrito. También por una denuncia “falsa” que no investigaron. La causa que instruía el Juzgado de Instrucción número 8 y cuya investigación impulsó inicialmente el juez Antoni Rotger no tuvo continuidad. Para acumularla a la que ya existía en Instrucción 12 [el caso Cursach], se alegó que se investigaban a las mismas personas y los mismos hechos con anterioridad. Fui a comprobarlo: ni estaban las mismas personas ni los mismos hechos en la causa 1176/14 ni en sus derivadas. Todo esto se tenía que basar en un informe del fiscal pidiendo la acumulación al juez de Instrucción 8, pero no aparece ese informe. El juez del 8 realmente estaba investigando, pero se lo quitaron. El juez Penalva asumió la causa y me acusó de unos hechos que él aún no había conocido, de un delito de denuncia falsa y falso testimonio que incluyó en el propio auto de prisión sin practicar diligencia alguna de esclarecimiento (lo asume el 9 de diciembre y me manda a prisión el 13, no constando investigación alguna en esos tres días, bueno, ni en los anteriores ni en los posteriores). Si hay un delincuente, que se le aplique la justicia y se investigue y, si he sido yo el malo, condéname. Pero por favor, investiga, mírate el atestado, pregunta a compañeros... El juez debe instruir, el fiscal debe acusar. Pero aquí el que hace la instrucción acusa y lo hace todo y si no a los WhatsApp me remito. La denuncia no reúne los requisitos para ser considerada denuncia falsa ya que no se ha investigado, ni archivado, ni sobreseído… ni se ha agotado la prueba, además de no tener en cuenta las testificales.

¿Qué motivación encuentra en todo esto?

Amigas suyas que hoy no quieren saber nada de Sonia me han dicho: "Ella quisiera ser como tú". No hay nadie que haya trabajado con ella que quiera volver a repetir. Conmigo sí, y no porque les invite al café. Un día invitas tú y otro yo, no compro a nadie. La diferencia es que unos quieren trabajar y otros lo intentan. Y a la jueza que me condenó le bastó la palabra de ella, pero yo es que tengo derecho a que se investigue. ¿La sentencia ya estaba redactada antes de empezar el juicio? Intuyo que no puede ser de otra forma. No me lo explico, porque no tiene en cuenta ni a los testigos que han ido a declarar, ni tan siquiera los que fueron a favor de ella y a los que no me dejaron preguntar, ni me dieron los diez días de gracia cuando me acusaron de otra cosa que no estaba en el escrito de acusación. Me generaron indefensión porque no estaba preparado para ese cambio de giro. No hay pruebas, pero el relato de Vivas es coherente y, por tanto, la creen. Lo que pido es que realmente se investigue y si no han podido hacerlo no se puede condenar a una persona por lo que uno cree o supone.

Ha recurrido en amparo al Constitucional. ¿Qué reclama a través de esta demanda?

Se han vulnerado mis derechos constitucionales. En el recurso cada cosa está argumentada y hay pruebas. Todo parte de una detención ilegal, porque los policías de blanqueo me detuvieron con una requisitoria judicial. Cuando le pregunté al inspector de Blanqueo qué delitos me imputaban, me respondió: "Muchos y muy graves". Impútame la muerte de Manolete si quieres, pero dime de qué me acusas. Con esta actitud fui a pedir un habeas corpus. Tengo derecho a entrevistarme con mi abogado de forma reservada y a que esté presente en todo reconocimiento de identidad, pero no me dejaron. No me conocían de nada ni me habían visto nunca, pero por lo que sabían 'tenían que ser Alberto y Rafa', Don Quijote y Sancho en sus WhatsApp de Sancus. Ellos sí practicaban los delitos de odio con nosotros cuando decían en los mensajes "que follen con los gitanos" o hablaban de travestis. Yo me llevo bien con gitanos y travestis. Sea verdad o broma, están hablando de delitos de tortura, de odio, donde hay un juez y un fiscal que son los abanderados de esta causa. Me parece vergonzoso. De lo que me quejo es de falta de investigación, porque si lo hubieran investigado y yo soy culpable de algo, no me oirás protestar. Me habré equivocado, porque yo las cosas a propósito no las hago, y si las hago no me marcharé: me quedare allí para decir que he sido yo. No me escondo. Que hubieran respetado mi derecho a un juez imparcial, que hubieran mirado las pruebas. Todos decíamos: al final saldrá la verdad. Teníamos las cámaras de casa, los compañeros, las pruebas de todos los servicios que ella decía que había hecho conmigo. Hasta ofrecimos al señor juez mi teléfono móvil, que dice dónde estoy. No nos dejaron. Creía en la justicia, pero visto lo visto poco puedo creer ya en ella. Y ya no se trata de Penalva y Subirán ni de Rafael o Alberto. Se trata de que el sistema judicial español está falto de control inmediato y efectivo por alguien ajeno a la carrera judicial para que no exista ese corporativismo que se intuye, y necesita una reforma. En esta vida hay que ser valiente y no poner trabas a que te investiguen. Por mi parte no tengo nada que esconder ni que los míos sientan vergüenza de lo que se averigüe. ¿Pueden hacer o decir otros lo mismo?

Sentimiento general

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Comentarios

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  • Juan - Abril 23, 2021 a las 11:14
    Presuncion de inocencia,Responder 0
  • JJ. - Abril 22, 2021 a las 18:13
    Falso testimonio de policia , conozco uno que era testigo de una agresion , luego no se presento al juicio , el muy cobarde .Responder -1
  • También. Como no - Abril 22, 2021 a las 00:35
    A su compañero de noche antes de irse también lo denunció.Responder 0
  • pm - Abril 21, 2021 a las 00:49
    creo totalmente a este señorResponder 3
  • lubel - Abril 20, 2021 a las 01:15
    Enhorabuena para ,, Cronica Balear.Nos ha permitido conocer la otra parte,eso es, periodismo.Gracias por su testimonio y valentia,.Espero que la justicia, haga honor a su nombreResponder 14
  • Joker - Abril 19, 2021 a las 14:25
    Los LGTBI saliendo del armario , pero siempre con complejos.Responder 2
  • Angie - Abril 19, 2021 a las 11:12
    @Javier, eso que cometas es mentira! Si puedes demostrar lo que dices, vete al juzgado y denuncia. No me injuries anónimamenteResponder 5
  • Patrick - Abril 19, 2021 a las 09:45
    Trabajo en el sector de la noche como jefe de seguridad en un local conocido de palma. Tuve muchas ocasiones de ver a este señor ejercer su trabajo con todo tipo de personas. En 15 años, nunca he visto a un agente tan respetuoso, tan tranquilo, y tan bien hablado. Verle en esta situación es una injusticia no sólo para el, pero a toda palma por privarla de un agente como el.Responder 4
  • Anonimo - Abril 19, 2021 a las 09:22
    Bien echo Sonia!! No queréis leyes, pues a cumplirla ;) A comer de la misma medicina.Responder -8
  • Javier - Abril 19, 2021 a las 09:04
    Amigo, te hemos escuchado constantemente llamando maricones de mierda a varios chicos en Mallorca , circo Lgtb a la fiesta del orgullo y hasta mofándote de menores trans. Ni Sonia es una santa ni tu te libras.
    Tómatelo como una lección para respetar y cerrar la boca.Responder -8
      Pol - Abril 19, 2021 a las 23:06
    Ni caso. Probablemente es la loca que comentaResponder 6
      Patrick - Abril 19, 2021 a las 20:49
    Todo lo que dices es mentira!Responder 4
  • Preocupado - Abril 19, 2021 a las 08:34
    Vergüenza!! Pobre hombre, le creo 100% y mas aún sabiendo de la calaña de esta tipeja. Toda mi solidaridad para con élResponder 10
  • Morgana - Abril 19, 2021 a las 07:54
    Usaré la frase que tan de moda está "yo si te creo" esa mujer es mala, muy mala!!Responder 4
  • . - Abril 19, 2021 a las 04:46
    Rafa mucho animo. Eres un gran profesional y mas aun buena persona. Dios pondrá a todos en su sitio. Mucha fuerza.Responder 7
  • Iñaki - Abril 18, 2021 a las 22:42
    Madre mía esto parece una película de autentico terror.
    Si todo esto es cierto como cuenta este señor, desde luego en la carcel debería de haber más de uno.Responder 7
  • - Abril 18, 2021 a las 21:25
    Menuda diva esta Sonia!!!!!Responder 6
  • - Abril 18, 2021 a las 20:35
    A esta tipeja la tendrian que cesar ya!!!! Soy o era votante de Podemos y ver estas cosas me da grima, asco, repudia, no se como explicarlo pero yo no he votado para que mangantes asi esten en el gobierno, para las proximas me lo voy a pensar mucho, bueno, no tanto con personajes asi.....Responder 8
  • - Abril 18, 2021 a las 20:16
    Si la expareja de esta tipa ya dijo que teniA miedo de declarar en el caso ese de los policias....Responder 7
  • - Abril 18, 2021 a las 20:12
    Joer con la tiparraca esta ya! Esta mal d e la chota, o no lo veis???? Lo que mas jode es que sea cargo publico, tenemos que pagar a estos adefesios ????? Menuda ñorda de tipeja!!!!Responder 10
  • Joan - Abril 18, 2021 a las 19:16
    La torpeza tiene consecuencias....sin esa torpeza hoy estaría libre!!!....prescrito!!Responder 0
  • - Abril 18, 2021 a las 19:11
    Sonia vivas... Sobran palabras....Responder 9
  • - Abril 18, 2021 a las 18:59
    Tendria que pasar un psicotecnico esta tipa. Me da a mi que muy bien no esta....
    Que si penes, que si informes presentados con seis años de diferencia, por cierto que cuando estaba en la municipal ni las otras compañeras lesbianas( que las hay y nunca ha habido ningun problema por eso con los demas compañeros) le hablaban... Creo seriamente que esta "mujer?" Tiene un problema y desde luego es inadmisible que ocupe el cargo que ocupa; " justicia social". Señor Hila tome cartas ennel asunto ya y cese a este esperpento....Responder 14
  • Maruja - Abril 18, 2021 a las 18:58
    Pobre Vivas,querias estar donde estás incultaResponder 7
  • Jj - Abril 18, 2021 a las 17:23
    Ahora sí que no va bien pero cuando abusan de poder y van de xulos ( no todos ) te multan por lo que rebuscan y nadie dice nada.Responder -11
  • Pep - Abril 18, 2021 a las 16:44
    Es increíble esta justicia, pero a cada cerdo le llega su San Martín, esta tipa acabara dentro.Responder 13
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