El abandono de la Plaza de las Columnas vacía los parques: “Ya no vienen niños a jugar”
Residentes de este punto conflictivo de Palma denuncian la presencia de individuos que “beben y se drogan”
Gustavo D. Barón | Mallorca, 08 de Julio de 2026 | 07:29h

La situación de degradación en la Plaza de las Columnas y sus alrededores continúa agravándose, provocando el hartazgo y la desolación de unos residentes que ven cómo el espacio público se degrada a pasos agigantados.
Si hace unos días los afectados denunciaban a Crónica Balear la presencia ininterrumpida las 24 horas de un grupo de personas conflictivas —caracterizada por ruidos, suciedad, peleas, daños al mobiliario e incluso robos con violencia—, los nuevos testimonios recabados por este diario reflejan el impacto directo que este escenario está teniendo en el día a día del barrio y en sus zonas infantiles.
El incivismo prolongado ya ha conseguido expulsar a los usuarios más vulnerables de la plaza. “Esta plaza ya no es lo que era, al parque ya ni vienen niños a jugar porque está lleno de individuos que beben y se drogan en los bancos; les da igual que haya policía y la hora del día”, lamenta con impotencia uno de los vecinos entrevistados este lunes. La sensación de impunidad es generalizada entre el vecindario.
La tregua que se logró durante los meses de invierno gracias a una mayor presencia policial se ha esfumado debido a la actual falta de personal para mantener vigilancias continuas, un argumento que los propios agentes han trasladado a los afectados. Sin custodia policial, el foco de conflicto no solo se ha reactivado, sino que se transforma de manera violenta a medida que avanza la jornada.
“En cuanto va cayendo el sol parece que se rebelan, se desfasan y es como si todo les diera igual”, relata otro residente, describiendo el ambiente nocturno de gritos, música alta y peleas que impide el descanso.
La peatonalización de Nuredduna, en el punto de mira Entre el vecindario existe también una corriente crítica hacia la planificación urbanística de la zona, señalando que las reformas recientes han actuado como un "efecto llamada" para estas conductas.
Una de las vecinas afectadas apunta directamente a las decisiones municipales: “Lo peor que pudo hacer el ayuntamiento fue peatonalizar la calle Nuredduna. Si siguiera siendo una calle como cualquier otra, no habría tanto indigente borracho durmiendo por los alrededores”.
Para los residentes, lo que se proyectó como una mejora del entorno se ha convertido en un espacio sin ley donde se acumulan problemas de salubridad —con personas orinando y ensuciando la vía pública— y una creciente inseguridad ciudadana.
Cabe recordar que hace apenas unos meses una vecina sufrió un grave atraco en la misma puerta de su domicilio, terminando en el suelo con heridas en los brazos y las muñecas. “Esto no se puede seguir permitiendo, nuestra seguridad está en juego”, zanja con rotundidad la misma residente.
Ante esta situación límite, los vecinos reiteran su exigencia al Ayuntamiento y a las fuerzas de seguridad para que implementen soluciones urgentes y definitivas que devuelvan la convivencia y la tranquilidad a la Plaza de las Columnas.







