Cuál es la función de la sal en el mar y qué pasaría si no hubiera
cronicabalear.es | Mallorca, 12 de Diciembre de 2023 | 17:01h

El agua del mar es salada debido a la presencia de una alta concentración de sales minerales disueltas, principalmente cloruro de sodio o sal común.
Estas sales se originan a partir de procesos como la erosión de las rocas en la corteza terrestre, que son transportadas por los ríos hasta los océanos, así como de erupciones volcánicas, deshielos, evaporación del agua y la existencia de cúpulas de sal, que son grandes depósitos subterráneos situados bajo la superficie de la corteza terrestre. La salinidad promedio del agua del mar se sitúa alrededor de los 35 gramos por litro, aunque esta cifra puede variar según la ubicación geográfica, las condiciones climáticas y la profundidad.
La función de la sal en el mar es fundamental para el equilibrio ecológico y climático del planeta, dado que los océanos cubren aproximadamente el 70% de la superficie terrestre.
Entre sus principales funciones se encuentra la regulación de la temperatura del agua. La sal disminuye el punto de congelación del agua y aumenta su punto de ebullición en comparación con el agua dulce.
Esto permite que el agua del mar permanezca en estado líquido en un rango más amplio de temperaturas y retenga más calor. De esta manera, el agua del mar actúa como un regulador térmico que atenúa las fluctuaciones de temperatura entre el día y la noche, así como entre las estaciones.
Asimismo, la sal favorece la circulación oceánica al afectar la densidad del agua, que también depende de la temperatura. El agua fría y salada es más densa que el agua caliente y menos salada, lo que conduce a su hundimiento. Este proceso genera corrientes oceánicas verticales que transportan calor, nutrientes y oxígeno a través de todo el océano, ejerciendo una influencia significativa en el clima global y la biodiversidad marina.
La presencia de sal en el mar también es esencial para mantener la vida marina, ya que proporciona elementos fundamentales para el metabolismo de los organismos marinos, como el sodio, el potasio, el calcio y el magnesio. Además, la sal contribuye al equilibrio osmótico entre las células de los seres vivos y el entorno acuático, previniendo la pérdida o ganancia excesiva de agua. La sal también juega un papel crucial en la formación de arrecifes de coral, uno de los ecosistemas más diversos y frágiles del planeta.
En caso de que el agua del mar perdiera su contenido de sal, se producirían alteraciones drásticas en el funcionamiento del planeta, con consecuencias significativas:
1. Cambio climático: La circulación oceánica se vería afectada al desaparecer las diferencias de densidad entre el agua dulce y la salada, lo que alteraría los patrones climáticos actuales, provocando cambios en las precipitaciones, temperaturas y vientos a nivel global.
2. Extinciones masivas: La falta de sal en el mar afectaría negativamente a numerosos organismos marinos que dependen de ella para su supervivencia, nutrición, equilibrio osmótico y reproducción. Esto llevaría a la pérdida de una parte considerable de la biodiversidad marina, con consecuencias negativas para la cadena alimentaria, la pesca y la economía.
3. Alteración del paisaje costero: La ausencia de sal en el mar reduciría la disolución de rocas y la formación de sedimentos, afectando la erosión y sedimentación costera y modificando la forma y altura de las costas. Además, la falta de arrecifes de coral eliminaría una barrera natural contra las olas y tormentas.
En resumen, la sal es un componente esencial del agua marina que desempeña un papel crítico en la regulación de la temperatura, la circulación oceánica, la vida marina y el equilibrio del ecosistema global. Su presencia es crucial para mantener el funcionamiento del planeta tal como lo conocemos.







