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Poniendo nota eléctrica a Baleares

Cuando yo era niño, las “notas” llegaban puntualmente cada mes y, en las calificaciones con las que se evaluaba el rendimiento del alumno, figuraban conceptos como Sobresaliente, Notable, Bien, Suficiente, el temido Insuficiente y el abominable Muy deficiente. Luego, en alguna de las múltiples reformas que ha sufrido el sistema educativo, alguien en el correspondiente Ministerio debió de pensar que esas palabras tan claras podían herir la sensibilidad de los alumnos —sobre todo de los que suspendían, claro— y se cambiaron por las más insulsas Necesita mejorar (NM) y Progresa adecuadamente (PA), mucho más finas, pero incomparablemente menos precisas.

Ahora que se acerca el final de curso, vamos a intentar evaluar con alguno de dichos criterios la situación eléctrica actual en las Islas Baleares, teniendo en cuenta dónde estamos, de dónde venimos y hacia dónde se pretende dirigir los próximos pasos. El lector se dará cuenta de que el uso de uno u otro sistema de calificación dependerá, en determinados casos, de lo ambiguo o impreciso que se quiera ser, y le dejaré a él la tarea de evaluar cada aspecto con la ponderación que más le guste.

Podemos comenzar mirando el parque de generación de nuestras islas, donde la generación no renovable instalada ha disminuido un 13% (272 MW) desde 2015, debido principalmente a la reducción en centrales de carbón —y, en menor medida, motores diésel y turbinas de gas—. Esto ha sido compensado con un crecimiento espectacular de centrales solares fotovoltaicas, que en dicho periodo han sumado 470 MW, llegando hasta los 551 MW en 2025, y provocando que el porcentaje total de instalaciones renovables suponga ya el 25% de la potencia total de generación. Este aumento se ha mantenido en los últimos años, colaborando con el proceso de descarbonización de la economía. En este sentido, le pondríamos una nota de Progresa adecuadamente.

Obsérvese que no he puesto una nota de Notable o Sobresaliente. Y esto es así porque, si miramos la diversificación de dicho parque renovable, vemos que el único incremento reseñable se ha dado en centrales solares fotovoltaicas, lo que provoca que la producción se concentre en las horas solares del día y que, ante la ausencia de almacenamiento que permitiría “tomar el sol” fuera de esas horas —solo hay unos testimoniales 1,2 MW de baterías—, se deba recurrir a otras fuentes de generación el resto del día, bastante más contaminantes.

Tampoco, si realizamos la comparación con el resto de la península, sale una calificación muy favorable, ya que, frente al 55 % de electricidad procedente de fuentes renovables en el conjunto del Estado español en 2025, en Baleares dicho porcentaje solo alcanzó el 13,6 %. Es por ello que, en lo referente a descarbonización, almacenamiento y diversificación —aunque en alguno de dichos temas se va por la buena senda—, sería justo un Necesita mejorar.

En este sentido, hay que comentar que la comunidad es deficitaria —eléctricamente hablando— y recurre al enlace eléctrico con la Península para que le proporcione aproximadamente un cuarto de la energía que consume. Esta línea eléctrica entre Sagunto (Valencia) y Santa Ponça, por la que empezamos a importar energía en 2011, constituye, a día de hoy, un auténtico cordón umbilical que provee al conjunto insular de más del doble de la electricidad que produce con fuentes renovables.

La puesta en servicio de esta infraestructura se calificaría claramente con un Sobresaliente, ya que ayuda a reducir el uso de centrales contaminantes —y, en consecuencia, la emisión de gases de efecto invernadero—, permitiendo que entren en cada momento los generadores más económicos y, adicionalmente, dotando de mucha mayor seguridad al suministro de las islas.

Tales son sus ventajas que, en la Planificación de la Red de Transporte de Red Eléctrica de España, ya hay prevista una segunda unión entre Fadrell (Castellón) y sa Ferradura (Alcúdia) que, con más de 400 kilómetros submarinos, duplicará la capacidad de intercambio, lo que constituirá un nuevo Sobresaliente sin paliativos, pese a alguna protesta por el trazado de la línea. También merece la máxima calificación la propuesta incluida en el borrador de dicha planificación de un nuevo enlace entre Mallorca y Menorca que, además de las ventajas antes mencionadas, aumentará la resiliencia de esta última isla.

Si pasamos a la demanda eléctrica, huyendo de la tendencia descendente del conjunto español, en Baleares ha ido creciendo de forma persistente durante los últimos 15 años —con la excepción puntual de algún ejercicio, como el de la pandemia—. De esta forma, desde el año 2011 ha aumentado un 10 %, lo que contrasta con la disminución de un 5 % en España. En 2026 se sigue esa misma senda de crecimiento, de forma que, en los primeros cuatro meses, se ha incrementado un 2,7 % respecto al mismo periodo del año anterior.

Esto es una buena señal ya que, habitualmente, un mayor consumo eléctrico es reflejo de una mayor actividad económica, por lo que podríamos ponerle una calificación de Notable o incluso de Sobresaliente si lo comparamos con el resto del territorio nacional.

Si echamos un vistazo al listado de capacidad que publica REE, vemos que la comunidad autónoma no es de las mejor situadas en cuanto a capacidad de conexión de nueva demanda —solo hay cinco comunidades autónomas con menos—, aunque es cierto que ya tiene concedida más potencia de la que consume actualmente. En todo caso, esperemos que las nuevas subestaciones, la repotenciación de otras existentes y otras actuaciones incluidas en la planificación de la red antes mencionada palíen esta escasez. Hoy por hoy, y hasta que dicha planificación sea firme, esto sería aparentemente un Necesita mejorar.

Dicho crecimiento de la demanda se ve también reflejado en que la punta simultánea máxima —es decir, el tope de consumo que se ha tenido en un momento dado— se alcanzó el 18 de agosto del año pasado, llegando a los 1.379 MW. Si vemos la foto de la generación que cubrió la demanda en dicho máximo, encontramos un reflejo muy preciso de algunos de los aspectos que se han ido comentando anteriormente: falta de diversificación, almacenamiento e importancia de la línea con la Península.

Y es que dicho máximo tuvo lugar sobre las nueve de la noche, cuando la generación fotovoltaica ya estaba “durmiendo” y, ante la ausencia de almacenamiento, el grueso de la generación provenía de fuentes no renovables, que proporcionaban el 76 % de dicha demanda, principalmente mediante los ciclos combinados, que aportaban el 50 %. El enlace submarino antes mencionado suministró otro 22 %.

Teniendo todo lo anterior en cuenta, cuando llegamos a casa con el boletín de notas de Baleares, podemos decir que, en general, las calificaciones son altas y que nuestros padres pondrán buena cara —e incluso puede que nos feliciten—, pero también nos advertirán de que no dejemos de estudiar hasta los exámenes finales, que en este caso suponen completar la segunda conexión con la Península, desarrollar las infraestructuras necesarias para garantizar la demanda, aumentar la diversificación de la generación y potenciar el almacenamiento.

Y después, a disfrutar de las vacaciones.

Julio Balana, Ingeniero Industrial, Experto en Sistemas Eléctricos y Mercados Energéticos.

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