Denuncian a un conductor del TIB por agredir a una pasajera en Pòrtol que pidió la hoja de reclamaciones
El Consorci de Transports ya revisa las cámaras de seguridad del autobús para esclarecer el incidente
Penélope O. Álvarez | Mallorca, 16 de Julio de 2026 | 09:43h

Lo que iba a ser una simple queja por el enésimo retraso de un autobús de línea en Mallorca ha terminado con una denuncia por agresión ante la Guardia Civil. La denunciante, que prefiere mantener el anonimato, es usuaria habitual de la línea 341 del TIB —que conecta Pòrtol con el Hospital de Son Llàtzer y el centro comercial FAN— y ha denunciado a un chófer por abalanzarse sobre ella, coaccionarla y darle un golpe en la mano para arrebatarle una hoja de reclamaciones.
El Consorci de Transports de Mallorca (TIB), a preguntas de este medio, ha confirmado que está investigando oficialmente el suceso y asegura que ha solicitado las grabaciones de las cámaras de seguridad del vehículo. El incidente resulta especialmente grave porque no es la primera vez que ocurre: hace apenas tres semanas la misma pasajera ya tuvo que plantar cara a un conductor de la misma línea por el mismo motivo.
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Los hechos ocurrieron el pasado 8 de julio cuando, según relata la denunciante, el autobús de la línea 341 que debía salir a las 19:05 horas llegó con 20 minutos de retraso, algo bastante habitual. La línea 341 es un eje fundamental para el vecindario de la zona, que ve alterada su rutina diaria por estas demoras recurrentes, ya que muchos dependen del bus para volver del trabajo, ir al médico o estudiar. De hecho, el propio registro de la tarjeta de transporte de la pasajera deja constancia de que, debido a la demora de ese día, no pudo validar su viaje hasta las 19:23 horas.
Cansada de la situación, la usuaria le pidió al chófer una hoja de reclamaciones al subir. La primera respuesta del conductor fue decirle que no tenía ninguna y solo cuando la pasajera insistió y otra empleada de la empresa que iba en el vehículo intervino, el conductor accedió a regañadientes a sacar el impreso.
El conflicto escaló cuando la pasajera quiso llevarse el documento a su casa para rellenarlo con tranquilidad. En ese momento, los trabajadores le exigieron que escribiera la queja en el autobús y la entregara en el momento. Ante la negativa de la usuaria, que intentó guardarse el documento en el bolso, el chófer abandonó su puesto de conducción de forma muy brusca y le arrebató el folio por la fuerza, dándole un golpe en la mano en el forcejeo.
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Con el autobús lleno de gente que empezaba a protestar porque el vehículo seguía detenido, la mujer tuvo que escribir la reclamación deprisa bajo una gran presión. Para colmo, el chófer se negó a sellarle el papel y se quedó con la copia que le correspondía a ella por ley. Pese a todo, cuando pudo bajarse del autobús, la mujer se fue directa a poner la denuncia.
El Consorci de Transports de Mallorca ha confirmado que está al tanto de lo sucedido y ha pedido disculpas a la pasajera. Explican que, técnicamente, el protocolo de transportes estipula que las hojas de reclamación en papel deben rellenarse en el propio vehículo para que el conductor pueda tramitar el original de inmediato. Sin embargo, recalcan que esta norma de funcionamiento interno jamás puede justificar un trato brusco, una agresión física o que se le niegue la copia al ciudadano.
"Se han solicitado las grabaciones del sistema de videovigilancia del autobús con el objetivo de esclarecer los hechos. Paralelamente, el expediente se está gestionando con la empresa operadora, que está recogiendo el testimonio del conductor", han asegurado fuentes del TIB, advirtiendo que de confirmarse la agresión se aplicarán medidas disciplinarias rigurosas.
Pero lo que más indigna a la usuaria es que este episodio se podría haber evitado. El pasado 16 de junio (solo tres semanas antes), el TIB ya había tenido que dar la razón a la usuaria por otra queja similar: un conductor de la misma línea se había negado a darle la hoja de reclamaciones. En aquel momento, el Consorcio aseguró que se había advertido a la concesionaria y que se habían tomado medidas para que no se repitiera. Hoy, el caso está en manos de la justicia.









