El Ayuntamiento de Palma y el Consell se pasan la pelota mientras los vecinos de Saridakis siguen sin autobús
"No entiendo por qué no nos ayudan", lamenta una de las residentes afectadas por el corte al tráfico pesado del puente
Penélope O. Álvarez | Mallorca, 14 de Julio de 2026 | 12:52h

Los vecinos de la calle Joan de Saridakis y los alrededores llevan meses sin servicio de autobús por culpa de un "limbo" administrativo entre el Ayuntamiento de Palma y el Consell de Mallorca. La supresión de las líneas 46 y 47 de la EMT, motivada por el mal estado de un puente, obliga a los residentes —muchos de ellos de avanzada edad o con problemas de salud— a subir a pie la pronunciada cuesta que lleva hasta el Museo Joan Miró. A día de hoy aún no se han iniciado las obras y ambas instituciones se señalan mutuamente sin ofrecer una solución definitiva.
Según informan fuentes del Consell de Mallorca, el puente presenta desprendimientos en su estructura, motivo por el que, por razones de seguridad, se prohibió el paso de vehículos pesados como los autobuses de la EMT. Sin embargo, la falta de transporte regular ha desatado la desesperación en el barrio. Una de las vecinas afectadas asegura haber presentado dos escritos sin obtener respuesta alguna. "Seguimos igual, sin autobuses en la calle Joan de Saridakis. No entiendo por qué no nos ayudan", lamenta.
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Ante esta situación, los afectados proponen alternativas como hacer que el autobús suba hasta la bocacalle anterior al viaducto, maniobre para dar la vuelta y regrese cuesta abajo, algo que, aseguran, ya se llevó a cabo con éxito hace cinco años. "Así se podría dejar y recoger a las personas y a los niños, que no tienen por qué subir estas cuestas a pie", argumenta esta vecina, que reside en la zona desde hace 37 años.
Al ser consultadas por la parálisis del servicio, las administraciones tiran la pelota al tejado contrario. La institución insular ha explicado a Crónica Balear que actualmente está elaborando los informes técnicos para evaluar si el puente necesita una intervención de obra mayor debido a los desprendimientos. Defienden que, al no ser seguro para el tránsito pesado, es el Ayuntamiento de Palma el que "tiene que buscar una alternativa para pasar el autobús". Además, advierten de que si finalmente hay que reforzar la estructura —lo más probable—, el bus tampoco podrá pasar durante los trabajos. Según el Consell, ante este panorama, el consistorio simplemente ha optado por "eliminar la ruta".
El área de Movilidad del Ayuntamiento de Palma, por su parte, desvía la responsabilidad hacia la institución insular. Aseguran que el autobús no puede circular por allí porque "las obras necesarias corresponden al Consell de Mallorca" y que es este organismo el que estableció la prohibición. Insisten en que "no se puede acceder a esa zona en concreto sin el puente". Asimismo, Cort recuerda que las personas con movilidad reducida pueden "solicitar el transporte a demanda", una medida que los vecinos consideran totalmente insuficiente para un barrio que exige recuperar el servicio regular.








