Juan Luis Guerra convierte Son Fusteret en una gran fiesta de bachata y merengue
Miles de seguidores corearon los grandes éxitos del artista durante una de las citas musicales del verano en Palma
Isabelle Sleijpen | Mallorca, 11 de Julio de 2026 | 07:13h

Son Fusteret vivió este viernes una de esas noches difíciles de repetir. No solo por el sofocante calor ni por el magnetismo de Juan Luis Guerra, sino por una extraordinaria coincidencia que permitió unir el fútbol y la música en un mismo recinto.
Las dos pantallas gigantes instaladas junto al escenario retransmitieron durante los minutos previos la primera parte del partido de cuartos de final del Mundial entre España y Bélgica. La iniciativa hizo mucho más llevadera la espera y convirtió el recinto palmesano en una improvisada zona de aficionados, con numerosos asistentes pendientes tanto del marcador como de la inminente aparición del músico dominicano.
El concierto, anunciado para las 21.30 horas, comenzó con aproximadamente un cuarto de hora de retraso. La espera terminó cuando se apagaron las luces y Juan Luis Guerra, acompañado por su inseparable banda 4.40, apareció sobre el escenario. Los primeros compases de «Rosalía» hicieron estallar al público y transformaron Son Fusteret en una multitudinaria pista de baile.
Desde ese momento, el artista volvió a demostrar por qué continúa siendo uno de los grandes referentes de la música latina después de más de cuatro décadas de trayectoria. Su propuesta, construida sobre la bachata, el merengue y otros ritmos caribeños, conectó desde el primer instante con un público que había llegado dispuesto a cantar y bailar.
La actuación formaba parte del Tour España 2026, una gira con la que Juan Luis Guerra está recorriendo varias ciudades del país acompañado por los músicos de 4.40. El concierto en Palma ofreció un recorrido por una carrera repleta de éxitos que han conseguido traspasar generaciones y fronteras.
Alrededor de 8.000 personas siguieron la actuación en Son Fusteret, coreando las canciones y acompañando al artista durante una velada marcada por el ambiente festivo. Ni las elevadas temperaturas ni la espera inicial impidieron que el público se entregara desde la primera canción.
La combinación de un partido decisivo de la selección española, el calor propio de una noche de julio en Mallorca y la música de uno de los artistas más reconocidos del panorama latino convirtió la cita en una experiencia singular. Durante unas horas, Son Fusteret reunió fútbol, bachata y merengue en una celebración multitudinaria que muchos de los asistentes tardarán en olvidar.







