Fiestas, basura y conducción temeraria: denuncian el declive total del mirador de Na Burguesa
Los matorrales y pinos están sepultados por restos de comida rápida, colillas y botellas de alcohol
Penélope O. Álvarez | Mallorca, 10 de Julio de 2026 | 19:40h

Los visitantes del mirador de Na Burguesa, en Palma, han lanzado un grito de auxilio ante la acumulación masiva de basura que sufre el entorno, según explican, fruto de botellones diarios.
Las imágenes recientes del mirador muestran un escenario lamentable que contrasta con las vistas que ofrece el lugar. Los tradicionales muros de piedra, sepultados bajo capas de grafitis, delimitan una zona de descanso convertida en un basurero. Cientos de envases de plástico, latas de cerveza aplastadas, restos de cadenas de comida rápida, bolsas de supermercado y botellas de cristal se acumulan y enredan entre los matorrales y los pinos.
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Más allá del impacto visual y medioambiental, los residentes alertan de un grave problema de seguridad debido a las concentraciones y fiestas nocturnas que atraen a conductores que, según relatan los propios afectados, abandonan el mirador bajo los efectos del alcohol y otras sustancias, poniendo en peligro a los vecinos de los barrios cercanos.
"Todos los días hacen botellones, fiestas, bajan con los coches colocadísimos y pasan por el barrio haciendo trompos y a toda pastilla", denuncia una de las vecinas. A pesar de la situación, los vecinos lamentan el abandono institucional y la escasez de vigilancia. Según denuncian, "la policía sube una vez al mes si les cuadra", dejando vía libre a estas actividades ilegales e incontroladas.
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Con las altas temperaturas propias del mes de julio, el principal temor es que se produzca un incendio, ya que el suelo del mirador y de la ladera está plagado de colillas de cigarrillos arrojadas sobre la tierra y la vegetación completamente seca. A esto se le suma el "efecto lupa" que pueden generar los innumerables cristales rotos y botellas abandonadas bajo el sol."Una pena la educación de la gente y tendremos que dar gracias si no se prende fuego la montaña con la cantidad de mierda que hay", concluye la vecina.
El terreno del mirador, incluyendo el monumento, no es un espacio público municipal, sino una propiedad privada perteneciente al Obispado de Mallorca, vinculada a la parroquia de Gènova. Esta condición limita el margen de actuación constante del Ayuntamiento de Palma y complica la vigilancia continuada. Aun así, Emaya se ve obligada a realizar intervenciones extraordinarias de limpieza en colaboración con la Iglesia para limpiar el recinto.
Crónica Balear ha intentado recabar la postura del Obispado de Mallorca sobre el estado de su propiedad, pero la institución no ha ofrecido respuesta.









