"No han dejado ni las propinas": desvalijan una cafetería de madrugada en Palma
El dueño del establecimiento, Sebastián Cortés, denuncia la impotencia ante los daños sufridos: "Es un negocio nuevo y cuesta arrancar"
Isaac Hernández | Mallorca, 06 de Julio de 2026 | 12:14h

Un nuevo robo con fuerza se registró este pasado domingo por la mañana en la barriada palmesana de es Rafal. Los autores de los hechos entraron en la cafetería Mels Café, un negocio que lleva pocos meses abierto en la calle Aragón, tras reventar la puerta de acceso utilizando una tapa de alcantarilla de la calle.
Los hechos ocurrieron de madrugada. Un vecino de la zona vio el destrozo en torno a las 7:30 horas y avisó de inmediato al propietario del negocio, Sebastián Cortés. Este se desplazó rápidamente al lugar junto a patrullas de la Policía Local para comprobar que ya no quedaba nadie en el interior del local, y ya ha interpuesto la correspondiente denuncia ante la Policía Nacional.
Una vez dentro, el dueño comprobó que los ladrones habían ido directos a por el dinero. "Robaron la caja, que justamente habíamos dejado dinero para pagar una factura", explica Cortés. Los sospechosos se llevaron el cajón con las monedas y el dinero recaudado por los empleados: "No han dejado ni las propinas". En total, el botín en metálico asciende a unos 270 euros.
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Sin embargo, el principal impacto económico para este pequeño comercio radica en los daños materiales y en las jornadas de actividad perdidas. "He tenido que cerrar un par de días, y eso conlleva más que ese dinero. Ellos al final no miran cuánto puede costar una puerta o un día de trabajo, desde luego les sale rentable", lamenta el afectado.
RESTOS DE SANGRE EN EL INTERIOR DE LA CAFETERÍA
Al lugar acudieron agentes de la Policía Nacional para iniciar la investigación. Los efectivos lograron sacar varias huellas dactilares que quedaron marcadas en el establecimiento. Además, los individuos se cortaron al romper el acceso, ya que en el local se encontraron restos de sangre.
La cafetería dispone de cámaras de vigilancia, pero ese día no estaban operativas porque coincidió con un cambio en el contrato del servicio. Según explicaron los agentes al propietario, el uso de elementos del mobiliario urbano para romper entradas de comercios es una práctica muy habitual.
El suceso ha dejado una gran impotencia en el denunciante, que apenas está arrancando. "Ahora me siento indignado, es un negocio nuevo, llevamos pocos meses abiertos y cuesta arrancar y hacer las cosas bien. Ahora te sientes desnudo y con más gastos. Tener que cargar con esto hasta que el seguro se haga cargo son daños que uno asume pero que cuestan. Espero poder abrir cuanto antes", concluye el propietario.








