Una pareja denuncia el trato recibido en los cines de Portopí: "A mi novio le llegó a dar un ataque de ansiedad"
Fueron expulsados de la sala al darse cuenta que sus butacas asignadas coincidían con las de otros dos clientes
Carmen Espejo | Mallorca, 02 de Julio de 2026 | 19:14h

Una pareja ha denunciado el trato recibido por parte de los trabajadores de los cines situados en las terrazas del centro comercial Portopí, en Palma, tras el duplicado de sus entradas y coincidir los asientos con los de otras dos personas.
Los hechos denunciados, y explicados a Crónica Balear, ocurrieron la tarde-noche de este miércoles, en una sesión a las 20:30 horas, cuando dicha pareja se sentó en sus butacas asignadas para ver la película. Al poco tiempo, llegaron otras dos personas diciéndoles que esos asientos eran los que ellos tenían asignados y que, por favor, revisasen si esas eran las suyas. Al comprobar que ambos tenían asignadas las mismas butacas, llamaron al personal de seguridad para solucionarlo.
Tal y como se nos comenta, ante esta situación, los trabajadores procedieron a echar de la sala a la pareja, dejándoles sin poder ver la película. En ningún momento se les ofreció una solución tan sencilla como la posibilidad de sentarse en huecos que quedasen disponibles y seguir con la sesión sin ningún inconveniente. Ante la negativa del trabajador de identificarse, la mujer solicitó la presencia de una superior para poder explicarle el problema.
La actitud de la encargada continuó en la misma línea que la del personal de seguridad, negándose a identificarse y sin proponer ninguna alternativa; simplemente, una hoja de reclamación y marcharse, cuando lo único que reclamaban era un reembolso o unas entradas nuevas para poder utilizar en otra sesión. La hoja de reclamación fue redactada y será presentada ante Consumo, pero sin poder identificar a los trabajadores implicados, al haberse negado a dar sus nombres.
Cabe hacer un inciso para recordar que esta pareja compró con dos días de antelación sus entradas a través de la página web, que parecía estar dando fallos, ya que al finalizar la compra no recibieron ni un mensaje de confirmación ni las propias entradas. Mandaron un correo electrónico reclamándolas, pero no recibieron ninguna respuesta y, un día más tarde, finalmente les llegó el correo con sus entradas. Unas entradas que ellos habían comprado para la sesión de las 20:30 horas, pero que figuraban para la de las 18:30 horas. Ellos supusieron que simplemente estaba mal escrito en el mensaje, ya que al escanearlas en la entrada funcionaron sin problema, si tenemos en cuenta que se trataría de unas entradas para una sesión ya finalizada y que saltarían como caducadas.
La situación se fue agravando cada vez más cuando la superior y los trabajadores comenzaron a tener una actitud chulesca y a "reírse", alegando que estaban "montando un show". Esta forma con la que fueron tratados sobrepasó al chico de la pareja, que cuenta con una discapacidad psicosocial (aquellas que afectan al comportamiento y las facultades mentales), tal y como nos explica ella: "Al ver que se estaban riendo de nosotros y cómo nos estaban tratando, a mi novio le llegó a dar un ataque de ansiedad".
Llegados a este punto, decidieron dar aviso a la policía, volviendo a recibir una contestación de vacile por parte de la superior, asegurando que "no iban a hacer nada". Al llamarlos, les dijeron que enviaban una patrulla, que nunca apareció. Tras 40 minutos de espera, volvieron a llamar y les explicaron que no acudirían y que lo que debían hacer era ir a denunciar lo ocurrido. Una denuncia que ya está siendo tramitada por la pareja ante el derecho del consumidor.
Finalmente, esta pareja tuvo que volver a casa con 20 euros malgastados, sin poder haber disfrutado de la película, con un trato deplorable por parte del personal del cine, un ataque de ansiedad innecesario a una persona con discapacidad y sin ningún tipo de solución aportada, ya fuese un reembolso o unas nuevas entradas.







