Condenan a Atresmedia a pagar 50.000 euros a la socorrista de "la he liado parda"
La joven sufrió crisis de ansiedad crónicas, acoso escolar por parte de sus alumnos y años de baja médica
Penélope O. Álvarez | Mallorca, 02 de Julio de 2026 | 11:55h

En 2008, en una piscina comunitaria de San Sebastián de los Reyes, en Madrid, una joven socorrista, que en aquel momento tenía 18 años, cometió un error al mezclar, sin darse cuenta, ácido clorhídrico con otra sustancia (cloro/sulfato), lo que generó una nube tóxica en el recinto, que obligó a desalojar a decenas de vecinos.
Los informativos de Antena 3 acudieron a cubrir la noticia y, cuando la trabajadora habló ante el micrófono para explicar lo que había ocurrido, espetó: "La he liado parda". Sus declaraciones se viralizaron en internet de tal manera que la mujer es hoy en día un meme histórico de nuestro país al nivel de la mujer del "bautisterio romano". A pesar de que el consentimiento de la joven se limitó a la entrevista, Atresmedia continuó explotando su imagen y su voz durante años en diversos programas de entretenimiento y radio.
Ahora, la Sección Octava de la Audiencia Provincial de Madrid ha condenado al grupo a indemnizar con 50.000 euros más intereses legales a la socorrista tras considerar que vulneraron sus derechos fundamentales. La sentencia, dictada el pasado 5 de mayo, revoca parcialmente el fallo de primera instancia —que había fijado la cuantía en 40.000 euros— y ordena la retirada inmediata de todas las grabaciones de televisión, radio y páginas web del grupo audiovisual y le prohíbe llevar a cabo nuevas intromisiones similares.
El tribunal detalla que, aunque la emisión original de 2008 estaba amparada por la libertad de información, su uso reiterado en espacios de humor excede los límites legales. Los magistrados determinaron específicamente que los montajes del programa El Intermedio (laSexta), donde se manipuló su voz en tono burlesco para parodiar a figuras políticas, supusieron una vulneración de su honor y su propia imagen al ridiculizar su actuación y menospreciar su inteligencia.
La justicia amplió la condena al resolver que la reutilización del vídeo en reportajes asépticos, galas de aniversario de Antena 3 o piezas web de Europa FM y Onda Cero —algunas de las cuales se mantenían activas en sus plataformas en 2024, a pesar de que la afectada exigió su supresión en un requerimiento formal en noviembre de 2021 y en una conciliación fallida en 2022— también vulneró su derecho a la propia imagen, aclarando que el permiso otorgado para una noticia puntual no constituye un consentimiento indefinido en el tiempo.
Lo cierto es que detrás de esta sentencia se aportó también el informe pericial psicológico de la joven, que ahora tiene 34 años, donde se demuestra el grave impacto que ha supuesto el meme en su vida. A raíz del vídeo, la joven sufrió un acoso e indefensión que la llevó a estar cinco años sin poder trabajar. Cuando volvió a ejercer como socorrista en 2013, se vio obligada a ir disfrazada todo el verano para evitar ser reconocida.
El acoso se trasladó incluso a las autoridades; en 2009, al ser retenida por una patrulla de la Policía Nacional, los agentes la reconocieron y uno de ellos se refirió a ella de forma mofante ante su contacto telefónico diciendo: "Estamos aquí con la que la ha liado parda".
El meme terminó afectando de lleno a su profesión como integradora social en un instituto público, donde en 2019 fue identificada por una alumna. A pesar de que los estudiantes ni siquiera habían nacido en 2008, el vídeo volvió a difundirse y la afectada tuvo que soportar gritos y burlas por los pasillos. La situación llegó a su límite cuando un alumno proyectó el vídeo en la pizarra digital en plena clase, provocándole una fuerte crisis de ansiedad que requirió atención en urgencias y una baja médica por salud mental que se ha prolongado hasta la actualidad.
Aunque la exsocorrista solicitaba inicialmente una indemnización de 300.000 euros, el tribunal moderó la cifra a 50.000 euros argumentando que Atresmedia no es la única responsable de la viralización global en redes como TikTok o de la venta de camisetas con su cara, pero sí contribuyó de forma decisiva a reactivar su sufrimiento al mantener el contenido accesible.







