Vecinos del Es Rafal reiteran su denuncia por la proliferación del sinhogarismo dos años después
Desde hace cuatro años tienen que convivir con un asentamiento de personas sin hogar que se han establecido justo debajo de sus domicilios
Carmen Espejo | Mallorca, 29 de Junio de 2026 | 15:48h

Tras dos años de una primera queja pública a Crónica Balear, vecinos de la barriada palmesana del Es Rafal, vuelven a denunciar como esta problemática que sufre el barrio por la proliferación del sinhogarismo y la suciedad acumulada sigue sin solucionarse.
Tal y como nos explican los residentes, desde hace cuatro años tienen que convivir con un asentamiento de personas sin hogar que se han establecido justo debajo de sus domicilios, generando ruidos y suciedad: "Para que te hagas una idea, se han montado el comedor al lado de la pared de mi casa y la vivienda la tienes justo debajo del techo del puente que cruza. Últimamente, ahí rompen botellas y cristales".
Durante estos dos años, los vecinos de los edificios cercanos al asentamiento han puesto en conocimiento a las administraciones de lo que ocurre en varias ocasiones, llamando a la Policía Local: "La policía consiguió que unos indigentes que habían montado una tienda de campaña se fuesen. Se ha limpiado un par de veces, pero siguen viniendo otros, y después otros. Y, a veces, vuelven los anteriores".
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Además, también se han avisado a los Servicios Sociales del Consell de Mallorca: "Han venido lo que son los agentes sociales a ofrecerles ayuda. No la quieren". Y añade: "Todos los jueves les traen comida la Cruz Roja. Viene una chica que yo lo veo".
A pesar de la insistencia de estos vecinos para intentar erradicar esta problemática desde que una primera persona sin hogar se asentase en esa zona de la barriada, no han obtenido ninguna solución por parte de las administraciones y el asentamiento amplia cada vez más sus dimensiones. Un hecho que agrava las molestias de aquellos que residen en domicilios colindantes que sufren los ruidos que generar estas personas y todos los excesos de suciedad acumulada, no solo en sus calles, sino en el interior del torrente.
Con una segunda denuncia pública esperan una solución definitiva para este conflicto que parece no tener final y que arrastran desde hace casi un lustro.








