Jóvenes denuncian sentirse perseguidos tras una actuación policial en Can Valero
Una reunión entre amigos para hablar de coches acabó con una sanción por ocupación de la vía pública
Isaac Hernández | Mallorca, 31 de Mayo de 2026 | 07:29h

Ni carreras ilegales, ni derrapes, ni maniobras peligrosas. Solo un grupo de amigos hablando de coches en una noche tranquila en el polígono de Can Valero. Esa es la versión que defienden varios jóvenes aficionados al motor que se reunieron recientemente en la conocida zona industrial de Palma y que acabaron siendo denunciados por ocupación de la vía pública tras una intervención de la Policía Local.
Los denunciados aseguran que sus vehículos llevaban horas estacionados y que la reunión transcurría con total normalidad. Conversaciones sobre mecánica, proyectos, modificaciones y anécdotas entre amigos después de una larga semana de trabajo.
Can Valero ha sido señalado en numerosas ocasiones como un punto relacionado con concentraciones de vehículos y carreras ilegales. Sin embargo, quienes se encontraban en el lugar aquella noche sostienen que la realidad era muy distinta.
La llegada de varias dotaciones policiales sorprendió al grupo. Según explican, en ningún momento se estaba produciendo una carrera, una exhibición al volante o cualquier conducta que pudiera poner en riesgo la seguridad vial.
La actuación concluyó, siempre según la versión de los jóvenes, con una denuncia por ocupación de la vía pública, una decisión que ha generado malestar entre quienes frecuentan la zona para compartir su afición por el mundo del motor.
RECHAZAN CUALQUIER VINCULACIÓN CON CONDUCTORES TEMERARIOS
El grupo rechaza además cualquier vinculación con conductores que realizan trompos o maniobras peligrosas. De hecho, asegura que son los primeros en mostrar su rechazo hacia este tipo de comportamientos porque consideran que perjudican la imagen de quienes simplemente se reúnen para hablar de coches. “Nosotros venimos a conversar, a compartir nuestra afición y a pasar el rato. No queremos que se nos confunda con quienes hacen otras cosas”, explican.
También destacan que los propietarios y trabajadores de los negocios de la zona los conocen desde hace años y aseguran que siempre procuran mantener limpio el entorno antes de marcharse.
La intervención ha reabierto entre ellos un debate que consideran cada vez más frecuente. Mientras otros puntos de la isla registran problemas relacionados con el ocio nocturno, las peleas o los actos incívicos, estos jóvenes se preguntan por qué una reunión tranquila en un polígono industrial termina siendo objeto de actuación policial.
Con la llegada de las primeras noches cálidas del año y el aumento de la actividad al aire libre, los aficionados al motor consideran que se está poniendo el foco sobre personas que, según defienden, no están causando molestias ni alterando la convivencia. Por ello, lanzan una pregunta que resume su malestar: “¿Hasta cuándo se seguirá tratando como un problema a quienes únicamente se reúnen para disfrutar de una conversación entre amigos y compartir una afición común?”, concluyen.







