"Prefiero volver a pagar", los usuarios de TIB denuncian el colapso y la degradación del servicio de transportes
Alegan que desde que es gratuito las líneas se saturan y los autobuses están más sucios y mal mantenidos
Carmen Espejo | Mallorca, 26 de Mayo de 2026 | 12:55h

El anuncio de la gratuidad del transporte público para residentes de las Islas Baleares, parecía ser una medida estrella para sus usuarios y para aquellos que todavía no lo fuesen por el mero hecho económico. Con esta medida se esperaba ofrecer a la población de las islas un alivio para sus bolsillos y un incentivo a la hora de escoger el transporte público antes que sus vehículos propios, dando así un respiro a la saturación que sufren sus carreteras.
Un año más tarde desde su implantación, la tortilla parece haberse girado, y este colapso han pasado a sufrirlo los usuarios del Transporte Público Interurbano de Mallorca (TIB). Para ellos, el camino hacia el trabajo cada mañana se ha terminado convirtiendo en una carrera de obstáculos, sobre todo con el inicio de la temporada turística.
Una de las líneas que mejor ejemplifica este problema, y de la que muchos usuarios se quejan, es la línea 401 que lleva desde Palma hasta Cala Millor y viceversa. Este itinerario suele ser el escogido, en su mayoría, por muchos trabajadores que deben desplazarse a diario hasta estos pueblos para ocupar su puesto de trabajo. Sin embargo, la experiencia de tener que subirse a este autocar todos los días se convierte en una pesadilla que queda muy lejos de lo que debería ser: un viaje cómodo y seguro.
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DUDOSA SEGURIDAD DURANTE EL TRAYECTO
Un usuario diario de esta línea, se pone en contacto con Crónica Balear para denunciar la situación: "Yo cojo el autobús todas las mañanas a las 6:40 horas en la calle Aragón, que es solo la segunda parada de la ruta, justo después de la Intermodal. A esa altura, ya llega totalmente lleno".
Es más, cuando llegan los principales meses del verano debe cambiar sus horarios para poder adelantar una parada: "En pleno verano, tengo que caminar 20 minutos desde mi casa hasta la Intermodal y cogerlo en la primera parada para poder asegurarme un asiento", nos explica.
La gran mayoría de personas, entre ellas gente mayor o con problemas de movilidad, deben ir durante el trayecto de pie y colocándose donde, literalmente, puedan. En muchos de los casos, la gente sitúa en lugares no aptos e inseguros, como en las escaleras de acceso y salida, o al lado del conductor.
A esto se le suma en incivismo de muchos pasajeros que consiguen asiento, ya que algunos de ellos ocupan más de uno con sus pertenencias o se quedan dormidos durante el trayecto ocupando más espacio del que les pertenece e, incluso, fingen estar dormidos para no ceder su asiento a personas que tienen preferencia.
La línea 401 tiene un recorrido aproximado de 78 kilómetros, desde su primera parada en la Estación de Intermodal hasta la última en el centro de Cala Millor. Gran parte de este trayecto debe hacerse por autovía, con una velocidad máxima de 100 km/h. Por lo tanto, en el caso de hacer la ruta al completo y encima sin asiento, estaríamos hablando de una hora y 45 minutos de pie. Y en el caso de un frenazo o accidente ocupando según qué zonas del autobús, las consecuencias podrían ser bastante graves.
Además, tal y como nos aseguran los usuarios, los conductores del autobús no descartan ninguna parada por muy lleno que vaya. Hace parada obligatoria y permiten el acceso a todos los viajeros que estuviesen esperando "quepan o no" en su interior. A pesar de que el vehículo cuente con un aforo máximo, nadie se encarga de contar el número de pasajeros para saber si este aforo se está superando.
DRÁSTICA BAJADA DE LA CALIDAD DEL SERVICIO Y LOS AUTOBUSES
El colapso de la línea no es lo único que denuncian estos usuarios, también exponen una bajada drástica en cuanto a la calidad del servicio que se ofrece y de los propios autobuses. Parece ser, el mantenimiento de los vehículos se ha visto mucho más descuidado desde la implantación de la gratuidad.
Por una parte, los pasajeros notan que los asientos de los autobuses y sus pasillos se encuentran más sucios que antes y que es muy notoria la falta de limpieza regular de estos. Aunque no solo lo perciben en la higiene de los vehículos, sino también en el mantenimiento de sus instalaciones. Hablamos de este colapso, sobre todo, durante la temporada turística -los meses del verano y de calor-, muchos de estos viajeros alegan que los sistemas de aire acondicionados no funcionan correctamente, por lo que no da abasto para refrigerar el autobús, creando un efecto invernadero en su interior.
Muchos de los conductores, para ahorrarse conflictos con algunos de los pasajeros, permiten acceder a los autocares con comida y bebidas, algo que está completamente prohibido, tal y como se indica en las normas básicas del transporte. Algo que no solo degrada todavía más la limpieza del vehículo, sino que puede resultar molesto para el resto de los viajeros, sobre todo, si hablamos de bebidas alcohólicas. Por lo tanto, para ahorrarse conflictos los conductores, les generan otros al resto de pasajeros; es decir, como la pescadilla que se muerde la cola.
Los usuarios lo tienen muy claro: "Prefiero volver a pagar. Yo antes pagaba mis 70 euros mensuales, pero podía ir sentado durante el trayecto, el aire acondicionado funcionaba y los asientos y el autobús estaban más limpios". Esta medida no debía ser un inconveniente para aquellos beneficiarios de la misma, sino una gran ayuda e, incluso, un 'privilegio' como residente de la isla. Se trata de una problemática, que igual podría resolverse con la implantación de más autobuses o con la reducción de la frecuencia horaria de las líneas.








