El "efecto garantía", ¿Por qué todo se rompe tras superar este plazo?
Esta coincidencia de fechas no solo tiene una explicación, sino que tiene tres
Carmen Espejo | Mallorca, 18 de Mayo de 2026 | 13:49h

No falla y parece ser matemático. Al cabo de unos años de haber comprado un móvil, la batería ya no te dura ni medio día; incluso, se te apaga como si nada o la televisión parpadea, le salen líneas en mitad de la pantalla y tarda más en cambiar de canal. Cuando pretendes echar mano de la garantía para llevar a arreglarlo antes de que vaya a peor, efectivamente, ha caducado. Y tampoco hace mucho de eso. ¿Se habrán alineado los astros para que esto suceda o no es más que una simple casualidad? Pues ni una cosa, ni la otra.
Esta coincidencia de fechas no solo tiene una explicación, sino que tiene tres: la ingeniería de precisión, las leyes del consumo y algo que te sonará como, obsolescencia programada.
Los aparatos electrónicos que consumimos y compramos, como los móviles, ordenadores o los electrodomésticos de nuestras casas son diseñados por ingenieros. A la hora de fabricar uno de estos productos, todos sus componentes son estudiados y diseñados de tal manera que encajen con la máxima precisión como un engranaje perfecto.
Esto tiene sus cosas positivas, evidentemente, como que al diseñar cada pieza para que encaje en el engranaje de forma milimétrica se minimiza, todo lo posible, la fricción de unas piezas con otras. Por ello, los dispositivos tienden a calentarse menos y tener un desgaste físico mucho más lento.
Al igual que, optimizar al máximo los materiales con los que se trabaja. Esto lo que hace es que se puedan crear unas estructuras más ligeras, pero igual de resistentes. De esta forma, las fuerzas mecánicas se distribuyen de una forma mucho más uniforme y se evita que el objeto se fatigue y falle antes de tiempo.
Pero esto tiene su trampa, porque también son capaces de diseñar, en cierta manera, la vida útil de estos productos. Antiguamente, los ingenieros calculaban las medidas necesarias de las piezas que conformaban los engranajes y se fabricaban con "sobredimensión", es decir, si se calculaba que el eje debían ser 4mm, lo hacían de 8mm para intentar alargan la vida del producto. Por eso, siempre hemos escuchado que antes las cosas duraban mucho más.
Y aquí es, precisamente, donde entran en juego las leyes de consumo y los intereses financieros por parte de las empresas y la industria. La gran mayoría de productos que compramos cuentan con un plazo determinado de garantía, es decir, dependiendo de los daños que sufran su reparación corre a cargo del fabricante.
Pues bien, en la Unión Europea, este periodo de garantía legal es de 3 años. Por ello, a la hora de diseñar el producto, si lo necesario son estos 3 años, los fabricantes, que conocen a la perfección cuánto resiste cada componente químico o mecánico, lo fabrican de tal manera que consiga resistir esos 3 años y algunos meses de más. De esta forma también ahorran en su fabricación y se aseguran de que el producto falle poco después de que haya vencido la garantía.
A este fenómeno se le conoce como obsolescencia programada, es decir, la planificación a conciencia de la vida útil de algunos productos por parte de los propios fabricantes.
En la marca donde queda mucho más evidenciada esta obsolescencia programada es, sin duda, Apple, quienes se las han apañado para que cada ciertos modelos sacados a la venta, tengas que cambiar si o si al un modelo más nuevo. El software de sus modelos más antiguos se queda completamente obsoleto con la salida de nuevos modelos (cada septiembre de cada año) y no admiten nuevas actualizaciones de su propio software o de muchas aplicaciones. Lo que poco a poco vuelve a tu dispositivo inservible.







