Condenado en Palma por abusar sexualmente de sus nietas
El hombre ha comparecido en la Sala a través de una videoconferencia
Isaac Hernández | Mallorca, 22 de Abril de 2026 | 10:33h

Un anciano de 81 años ha sido condenado este miércoles a cuatro años de prisión por abusar sexualmente de sus dos nietas. Asimismo deberá de indemnizar a las dos víctimas con 3.000 euros (de los que ya ha abonado 1.000 euros). El hombre, acusado de dos delitos de abuso sexual a menores de dieciséis años, ha evitado el juicio tras llegar a un acuerdo minutos antes de celebrarse.
A pesar de la condena, el procesado no entrará en la cárcel ya que se ha solicitado la suspensión de la privación de libertad y la Sala lo ha aprobado. Asimismo se le ha impuesto una orden de alejamiento de 500 metros sobre las víctimas y libertad vigilada durante un periodo de cinco años.
"Me decía 'ponte aquí' y me abría las piernas": el relato de una joven violada por su padre en Mallorca
La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Palma ha iniciado este martes el juicio contra un hombre acusado de...
El Ministerio Público solicitaba inicialmente para el acusado una pena de seis años de cárcel y el pago de una indemnización de 24.000 euros a las víctimas. Finalmente ha sido sentenciado con dos años por cada uno de los delitos y 3.000 euros de los cuales solo le faltan 2.000 por consignar.
Según el escrito de conclusiones provisionales, los hechos se habrían producido en el entorno familiar contra las menores, que en el momento de los abusos tenían catorce y nueve años de edad.
EL CONFINAMIENTO IMPIDIÓ QUE SIGUIERA ABUSANDO DE LAS MENORES
El relato del fiscal sitúa el inicio de los episodios en agosto de 2019, prolongándose durante un año hasta agosto de 2020. No obstante, la actividad se vio interrumpida únicamente durante los meses en los que estuvo vigente el confinamiento derivado de la pandemia del coronavirus.
Al parecer, el acusado aprovechaba las noches en las que las niñas se quedaban a dormir en su casa para realizarles tocamientos de carácter sexual. El hombre utilizaba la confianza y la vulnerabilidad de las menores en el domicilio para llevar a cabo estos actos de forma reiterada.
Aunque la acusación reconoce la imposibilidad de determinar el número exacto de veces que se repitieron estas conductas, sí subraya la especial intensidad de los abusos.
En este sentido, el fiscal destaca que hubo jornadas en las que el procesado llegó a someter a las víctimas hasta en cinco o seis ocasiones en un mismo día.








