La inquiokupa de lujo de Llucmajor: seis años sin pagar alquiler y viajes a Dubái
Acumula más de 50.000 euros de deuda en rentas impagadas mientras el desahucio permanece paralizado por su declaración de vulnerabilidad
Isaac Hernández | Mallorca, 17 de Marzo de 2026 | 06:30h

La pesadilla de Jaime Nadal y su mujer, Carmen, comenzó en 2020. Lo que empezó como un contrato de alquiler estándar en una urbanización de Llucmajor, realizado por la madre de Jaime para su vivienda familiar, se ha transformado en un calvario legal y económico que ya supera los 50.000 euros en pérdidas entre rentas impagadas y gastos de mantenimiento.
Según relatan los afectados, la inquilina y su hija se instalaron en la vivienda hace seis años. Sin embargo, la estabilidad duró poco: a los tres meses dejaron de abonar el alquiler.
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En aquel momento, la familia intentó solucionar la situación de forma amistosa, tratando de dialogar con la mujer para entender su situación y buscar una salida pactada, pero sus esfuerzos resultaron estériles. Tras agotar la vía del diálogo, el caso llegó a los juzgados.
A pesar de que en 2021 ya se había dictado una orden judicial de desahucio, el proceso se paralizó en seco. La arrendataria se declaró oficialmente en situación de vulnerabilidad, una protección legal que ha mantenido la ocupación del piso de forma ininterrumpida hasta el día de hoy.
VIAJES DE LUJO Y 50.000 EUROS DE DEUDA
La indignación de Jaime y Carmen ha estallado recientemente al comprobar la actividad de la inquiokupa en sus redes sociales públicas.
Mientras el desahucio permanece suspendido por su supuesta falta de recursos económicos, la mujer ha compartido imágenes de un viaje de varias semanas a Dubái.
Las fotos y publicaciones de su estancia en el extranjero ponen en duda, según los propietarios, la realidad de su precaria situación financiera. "Nosotros seguimos pagando impuestos, recibos y el mantenimiento del piso sin recibir ningún ingreso", explican los afectados, quienes recalcan que no son grandes tenedores de vivienda. "No somos grandes propietarios, es una vivienda familiar. Nos sentimos impotentes y totalmente desprotegidos ante esta situación".
El golpe más duro para la familia ha sido el factor tiempo. La propietaria original del inmueble, madre de Jaime, falleció hace apenas dos meses. Murió sin poder recuperar su vivienda y sin haber percibido ni un solo euro de las rentas que se le adeudaban, viendo cómo su patrimonio quedaba bloqueado durante años.
Ahora, Jaime y Carmen han decidido romper su silencio para que su caso sirva de ejemplo de la vulnerabilidad que también sufren los pequeños arrendadores. "Nos gustaría contar nuestro caso para que se vea la realidad que viven muchas familias hoy en día", concluyen, esperando que la justicia tome cartas en un asunto que consideran una injusticia flagrante.








