90 días en coma y un cáncer: la historia de Toni, víctima del covid persistente

Este sábado se cumplen seis años desde que Pedro Sánchez declarase el confinamiento y el estado de alarma en España

Marina J. Ramos | Mallorca, 14 de Marzo de 2026 | 09:00h

Toni Portells, uno de los afectados por covid persistente en Baleares y presidente de COPAIBA.

Este sábado, 14 de marzo de 2026, España recuerda una fecha que cambió el curso de su historia reciente: el sexto aniversario de la declaración del estado de alarma. Para la mayoría, aquellas semanas de calles desiertas y aplausos en los balcones son hoy un recuerdo borroso, una etapa superada. Pero para otros, el reloj se detuvo entonces. Y no ha vuelto a reanudarse de la misma forma. Son los afectados por el covid persistente, personas para quienes la pandemia no es pasado, sino aún presente, uno crónico y extenuante.

Toni Portells, de 55 años, trabajaba como educador social con menores en marzo de 2020, cuando Pedro Sánchez declaró el confinamiento en aquella comparecencia de noche, tras días de especulaciones crecientes. A Toni la enfermedad le preocupó y tomó las debidas precauciones. Fueron pasando los meses y pese a que la situación epidemiológica parecía que mejoraba y la vida volvía a la apodada "nueva normalidad", con la Navidad llegó también la llamada "tercera ola" de contagios. Fue entonces cuando un caso de covid en su entorno laboral detonó su tragedia particular

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En pocos días Toni desarrolló fiebre muy intensa, alcanzando los 41ºC, y pidió a su hijo que le llevara al hospital de Son Espases. Allí ingresó el 23 de diciembre de 2020. El día de Nochebuena entró en la UCI, en coma inducido. Despertó tres meses después, en marzo. "Estuve en coma 90 días. Cuando me desperté no podía mover la pierna derecha ni la mano izquierda. Tampoco podía hablar, porque me habían hecho una traqueotomía", recuerda. "En esos momentos, de cada 5 que entrábamos en la UCI, solo salía uno. Aún no existían vacunas".

Su salida del hospital fue el inicio de otra batalla. Tras tres meses en el Hospital de Sant Joan de Déu recibiendo rehabilitación intensa y sesiones de logopedia, las secuelas internas resultaron ser más devastadoras que las visibles: el covid le provocó una pancreatitis, que derivó en un tumor. Aunque se lo extirparon, se expandió, derivando un cáncer con metástasis en la parte más débil que tenía: los pulmones.

Hoy, Toni llega a su encuentro con Crónica Balear apoyado en una muleta -aunque confiesa que lo habitual es el caminador- y con una "media sonrisa" que denota orgullo y resiliencia. Atrás quedó el hombre que jugaba al fútbol, iba de escalaba y lucía una complexión musculada. "No he ido a mejor, sino a peor. Tengo tos constante, cansancio crónico y me cuesta hablar", lamenta mientras se toca un brazo, ahora debilitado.


DEL DESALIENTO A LA LUCHA CONJUNTA: COPAIBA

Fue una de sus excompañeras de trabajo quien puso a Toni en contacto con Maribel Sureda, otra mallorquina que también sufría toda una amalgama de síntomas después de pasar el covid. Tras compartir experiencias e ir conociendo a más afectados, en diciembre de 2022 constituyeron la Asociación de personas afectadas por COVID persistente de Baleares (COPAIBA). La iniciativa no buscaba solo el apoyo emocional y social, sino que surgió como una forma de reclamación a las administraciones públicas. Piden que se destinen fondos a la investigación del covid persistente -una patología aún muy "nueva" en términos médicos y que sigue siendo una gran desconocida- y que se visibilice al colectivo para no caer en el olvido

"La OMS reconoce más de 200 síntomas del covid persistente. Cada uno de nosotros tiene a lo mejor 7 o 10 síntomas. El problema es que tenemos que acudir a 10 especialistas distintos", critica Toni. En este sentido, desde COPAIBA reclaman la creación de una unidad interdisciplinar para el tratamiento del covid persistente, con un abordaje conjunto de distintas especialidades, como ya existe en otras comunidades como en Cataluña. 

Pero ¿cuánta gente padece este calvario en Baleares? Lo cierto es que a día de hoy se desconoce. No existe un censo, si bien se está en ello. Hace unos meses que el IbSalut acuñó el código para introducir esta enfermedad en el historial clínico de los pacientes. Se espera que, de esta forma, próximamente se conozca la población afectada. 

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FUTURO INCIERTO

Mientras los datos llegan, los afectados siguen haciendo frente a obstáculos burocráticos y sociales. Los largos tiempos de espera para lograr la declaración de dependencia y los estigmas laborales -especialmente entre los más jóvenes- agravan la situación de un colectivo tan heterogéneo como sus síntomas: se reportan casos de covid persistente desde en niños hasta en ancianos.

Seis años después de aquel 14 de marzo que confinó al país, el testimonio de Toni Portells y la labor de COPAIBA recuerdan la herida abierta que aún queda tras la emergencia sanitaria. Mientras la sociedad ha recuperado su ritmo frenético, muchos ciudadanos en Baleares siguen luchando por algo tan básico como ser vistos y comprendidos por un sistema que, en muchos casos, todavía les da la espalda. El covid persistente no es una secuela del pasado; es una crisis de derechos y salud que exige respuestas hoy.

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