Guía y perro, vínculo clave en la Policía Nacional: "Es para toda la vida"

La unidad canina de Baleares entrena cada día a 19 canes para detectar drogas, explosivos y reforzar la seguridad ciudadana

Isaac Hernández | Mallorca, 04 de Febrero de 2026 | 08:56h

Imágenes: Isaac Hernández

No llevan placa ni arma, pero son clave en la lucha contra el narcotráfico y la seguridad ciudadana. La Unidad Canina de la Policía Nacional en Palma entrena cada día para detectar drogas, explosivos y proteger a la ciudadanía. Detrás de cada intervención hay horas de trabajo, disciplina y una relación única entre el perro y su guía.

La Unidad de Guías Caninos de la Policía Nacional en Baleares cuenta actualmente con 19 perros operativos, repartidos entre dos especialidades: detección de explosivos y búsqueda de estupefacientes, armas y billetes. Además, recientemente se han incorporado dos cachorros, uno de raza cocker spaniel y otro pastor belga, que ya han iniciado su proceso de formación.

Sobre el proceso de selección, Sebastián, subinspector de la unidad, explica que no cualquier perro sirve para este trabajo. “Buscamos sobre todo que tengan instinto de presa, de caza y de búsqueda, y además que sean perros muy equilibrados, para poder introducirlos luego en la búsqueda de sustancias”, señala.

El inicio del adiestramiento depende de la procedencia del animal. “Normalmente depende de si el perro lo cogemos de cachorro o si es de compra, que suele tener ya un año o año y medio cuando iniciamos el adiestramiento”, detalla. Desde que comienza el entrenamiento hasta que el perro está completamente operativo pasa, por lo general, entre un año y medio y dos años.

UN VÍNCULO MUY ESPECIAL

Una vez que el perro genera vínculo con su guía, el primer paso es la obediencia básica. “Lo primero que aprende, una vez genera vínculo, es la obediencia básica: que se siente, que se tumbe y que tenga muy bien interiorizado lo que es la obediencia”, explica Sebastián, subrayando que esta base es imprescindible para todo el trabajo posterior.

Aunque no siempre haya servicios operativos, el entrenamiento es constante. “Aunque no tengamos servicios operativos, cada guía entrena a su perro”, afirma el subinspector. En Baleares, la unidad trabaja principalmente con dos especialidades: perros de explosivos y perros dedicados a la detección de estupefacientes, armas y billetes.

Los perros de explosivos participan en dispositivos de seguridad, especialmente durante visitas de personalidades, actos institucionales o situaciones en las que puede existir una amenaza. “Colaboramos en dispositivos de seguridad con perros de explosivos cuando hay visitas de celebridades o actos institucionales”, explica, además de destacar la colaboración habitual con otras unidades del cuerpo.

El tipo de marcaje varía según la especialidad. “En el caso de explosivos, es pasivo: se sienta y ya”, indica. En cambio, en la detección de estupefacientes y billetes, “el perro pone el hocico y se mantiene en el lugar donde está la sustancia”.

NO LO TOMAN COMO UN TRABAJO

Para los animales, el trabajo no deja de ser un juego. “Para los perros es como jugar. Buscan su motivador, que lo asocian a la sustancia que tienen que encontrar, y no tienen la consideración de trabajo. Piensan que están jugando todo el rato buscando su juguete”, explica Sebastián.

Ese juego refuerza una relación muy especial entre el perro y su guía. “Es un vínculo muy grande, porque el perro, sobre todo al inicio de la vida operativa, genera vínculo con su guía y a lo largo del día todo es juego y adiestramiento. Es un vínculo para toda la vida”, asegura.

Entre los recuerdos más marcados de su trayectoria, el subinspector menciona el año 2009. “Recuerdo los atentados de ETA en la Isla, cuando hubo varias detonaciones aquí en Palma”, señala, una etapa especialmente delicada en la que la unidad tuvo un papel relevante.

Cuando el perro alcanza los ocho años de edad, siempre que no haya sufrido problemas veterinarios que obliguen a su retirada anticipada, comienza el proceso de jubilación. “Cuando llegan a esta edad, el guía inicia lo que es el cambio a otro perro. Es un proceso de un año o año y medio”, explica.

¿QUÉ OCURRE TRAS SU JUBILACIÓN?

En la mayoría de los casos, el perro retirado se queda con su guía. “Normalmente se suele quedar con el guía, pero si por motivos excepcionales no se puede, se busca una familia de adopción a través de asociaciones”, detalla. Entre ellas, menciona a Héroes de 4 Patas y Adopta K9, que se encargan de encontrarles un buen hogar donde puedan vivir tranquilos hasta el final de su vida.

Tras años de servicio, estos perros dejan atrás los operativos, pero no el vínculo ni el reconocimiento. Porque aunque ya no rastreen ni patrullen, siguen siendo, para siempre, héroes de cuatro patas.

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Comentarios

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  • BUKELE 3.0 - Mallorca, 05 de Febrero de 2026 | 17:36h
    Pues yo he visto como jubilan perros policia y los llevan a la perrera.
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    -1
  • Freret - Mallorca, 04 de Febrero de 2026 | 17:17h
    Pues deberian pasearlos por la mayoria de barrios....no darian abasto, o no interesa?
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  • Pepote - Mallorca, 04 de Febrero de 2026 | 12:16h
    Ah pero una vez que jubilan al perro lo cuida y se lo queda su guía ?
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  • Ambrosio - Mallorca, 04 de Febrero de 2026 | 11:30h
    A los perros policía se les jubila a los 7-8-9 años como máximo. Luego les buscan nuevo hogar. Estos perros viven hasta los 15 de media. Por lo tanto el titular de la noticia no es acertado.
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  • Clara - Mallorca, 04 de Febrero de 2026 | 11:28h
    También detectarán a los ilegales ? Y a los reincidentes ?
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