El sistema de calefacción que no se ve y que cada vez más hogares eligen
Es más eficiente, silencioso y sostenible
Pablo S. Molina | Mallorca, 07 de Enero de 2026 | 21:38h

Cada invierno, el frío vuelve a poner a prueba a miles de hogares en España. Las temperaturas bajo cero, las nevadas y los avisos por mínimas activados en varias comunidades obligan a buscar maneras de mantener el calor en casa. Los radiadores siguen siendo el sistema más habitual, pero no siempre son la opción más cómoda ni la más eficiente, especialmente en viviendas con poco espacio.
En este contexto, cada vez más personas empiezan a buscar alternativas menos visibles, pero con importantes ventajas. Una de ellas es el suelo radiante, un sistema de climatización que se instala bajo el pavimento y que permite calentar la casa sin ocupar espacio útil.
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El suelo radiante hidráulico funciona mediante una red de tuberías colocadas bajo la superficie del suelo por las que circula agua. El agua puede alcanzar los 40 grados. El calor se transmite desde el suelo hacia arriba, distribuyéndose uniformemente en toda la estancia y evita los contrastes de temperatura habituales en otros sistemas de calefacción.
Aunque parezca una solución moderna, el suelo radiante tiene orígenes muy antiguos. Ya en el siglo I a.C., el ingeniero romano Cayo Sergio Orata diseñó un sistema conocido como hipocausto, en el que el aire caliente circulaba por conductos situados bajo el suelo. Este mecanismo es considerado el antecesor directo de la calefacción central actual, y demuestra que la idea de calentar una vivienda desde el suelo lleva siglos utilizándose.
LAS PRINCIPALES VENTAJAS DEL SUELO RADIANTE
Este sistema destaca por una serie de beneficios que lo diferencian de los radiadores tradicionales:
- Ocupa menos espacio, ya que no requiere elementos visibles.
- Reduce las emisiones, lo que lo convierte en una opción más sostenible.
- Tiene mayor eficiencia energética, lo que se traduce en un ahorro económico a largo plazo.
- Garantiza una distribución uniforme del calor en toda la vivienda.
- Es silencioso, ya que no genera apenas ruido durante su funcionamiento.
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Eso sí, no todo son ventajas. Una de las principales desventajas del suelo radiante es que tarda más tiempo en empezar a calentar en comparación con otros sistemas. Sin embargo, una vez alcanza la temperatura deseada, mantiene el calor durante más tiempo, incluso después de apagarse.
LOS DISTINTOS TIPOS DE SUELO RADIANTE
Existen varios tipos. Los más conocidos son:
- Suelo radiante hidráulico: Es el sistema más extendido. Utiliza tubos de agua bajo el pavimento que emiten calor o frío en función de la temperatura del agua.
- Suelo radiante eléctrico: Funciona mediante un circuito eléctrico que transforma la energía en calor a través de resistencias calefactoras. Su instalación es algo más sencilla y, además, no requiere mantenimiento.
Además, también pueden instalarse en techos o paredes y son aptos para cualquier estancia de la vivienda, desde el dormitorio o el salón hasta la cocina o el baño.









