Alerta médica por la baliza V-16: puede afectar a los conductores con marcapasos
Cardiólogos alertan de un posible riesgo para miles de conductores con dispositivos implantables
Penélope O. Álvarez | Mallorca, 07 de Enero de 2026 | 21:37h

Desde el 1 de enero, la baliza V-16 es el único sistema legal de señalización de emergencias en carretera en España, sustituyendo de forma definitiva a los triángulos. Su objetivo es claro: evitar atropellos y reducir el riesgo para los conductores al impedir que tengan que salir del vehículo en vías rápidas. Sin embargo, lo que nació como una medida de seguridad vial está generando preocupación en el ámbito sanitario.
Según el último informe oficial de la Asociación del Ritmo Cardiaco, dependiente de la Sociedad Española de Cardiología, en España se implantan alrededor de 40.000 marcapasos cada año, una cifra que no deja de crecer. En total, más de un millón de personas en España dependen de un dispositivo de estimulación cardiaca o de un desfibrilador para vivir. Muchos de ellos conducen de forma habitual, lo que plantea una situación paradójica: una herramienta diseñada para proteger en carretera puede convertirse en un riesgo para su salud.
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El punto crítico se encuentra en la base magnética de la baliza V-16. Para garantizar que se fija al techo del vehículo incluso en condiciones adversas, los fabricantes utilizan imanes de gran potencia, generalmente de neodimio, lo que podría afectar negativamente a quienes llevan un marcapasos.
El Dr. Manel Castellà, jefe de Cirugía Cardiovascular del Hospital Clínic de Barcelona, fue uno de los primeros en advertir públicamente de este riesgo. En declaraciones al programa El món a RAC1, explicó que la proximidad de un campo magnético intenso puede alterar la programación del marcapasos, forzándolo a entrar en un modo fijo de funcionamiento a 60 pulsaciones por minuto, sin adaptarse a las necesidades reales del corazón del paciente.
UN GESTO COTIDIANO QUE REDUCE LA DISTANCIA DE SEGURIDAD
Sacar el brazo por la ventanilla para colocar la baliza en el techo hace que el dispositivo pase inevitablemente cerca del pecho del conductor, lo que reduce de forma peligrosa la distancia de seguridad recomendada por los médicos, que oscila entre 15 y 30 centímetros. Fuentes del sector sanitario advierten de que, si el imán se acerca demasiado, puede inhibir el tratamiento de un desfibrilador, con consecuencias que pueden ser muy graves o incluso fatales, especialmente en una situación de estrés.
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Aunque algunos modelos incluyen advertencias en sus instrucciones, recomendando mantener el dispositivo alejado de equipos médicos sensibles, Tráfico no contempla por ninguna excepción ni protocolo específico para los miles de conductores con patologías cardiacas. Ante este escenario, los expertos recomiendan:
- Delegar la colocación de la baliza en otro ocupante del vehículo siempre que sea posible.
- Si se viaja solo, usar el brazo contrario al implante, generalmente el derecho, para aumentar la distancia con el tórax.
- Mantener en todo momento la mayor separación posible entre la baliza y el dispositivo cardiaco.
Aunque las interferencias por la señal de datos son improbables, los especialistas insisten en que el imán de la baliza V-16 es un factor de riesgo real que no debe ignorarse. Incluso en una emergencia vial, proteger el corazón debe ser prioritario.








