La princesa Leonor y la infanta Sofía renuncian a una propiedad de su herencia en Menorca

El empresario menorquín Balada Llabrés donó un palacete a los Reyes y a los ocho nietos de Juan Carlos I y Sofía

Marina J. Ramos | Mallorca, 05 de Diciembre de 2025 | 08:03h

La princesa Leonor y la infanta Sofía, en una imagen de archivo. EFE.

La Casa Real vuelve a enfrentarse a uno de esos asuntos que nunca resultan sencillos: las herencias. Y esta vez, el foco se sitúa en Menorca. La princesa Leonor y la infanta Sofía han decidido seguir los pasos de sus padres y renunciar a su parte del histórico palacete de Ciutadella que el empresario menorquín Juan Ignacio Balada Llabrés legó en 2009 a la Familia Real. Un gesto que mantiene la línea de transparencia que Zarzuela lleva años defendiendo y que, además, despeja una incógnita que llevaba tiempo sobre la mesa.

Para entender cómo se ha llegado hasta aquí hay que retroceder unos años. Balada Llabrés dejó por escrito que tras su muerte la mitad de su patrimonio -un conjunto de inmuebles, solares, fondos financieros y la emblemática farmacia de la isla- debía destinarse a fines sociales mediante la creación de una fundación. La otra mitad debía repartirse entre el entonces príncipe Felipe, doña Letizia y los ocho nietos de los reyes eméritos. Felipe y Letizia aceptaron la herencia, crearon la Fundación Hesperia y, poco después, renunciaron a cualquier beneficio personal: “La parte que pudiera corresponderles […] se destinaría íntegramente a fines sociales”, comunicó Zarzuela en 2010.

Pero la cuestión seguía atascada porque no todos los herederos eran mayores de edad. Hasta este año. Con la mayoría de edad recién cumplida por la infanta Sofía, la menor de todos los nietos del rey Juan Carlos I, todos podían votar ya qué hacer con su parte. Y las primeras en pronunciarse han sido precisamente Leonor y Sofía.

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Según ha publicado Menorca Info, el Ayuntamiento de Ciutadella pidió a Zarzuela conocer la decisión definitiva. La respuesta llegó clara: “Me complace significar que Sus Altezas Reales, la Princesa de Asturias y la Infanta Doña Sofía han donado a la Fundación Hesperia sus cuotas de participación. En la actualidad, carecen de poder decisorio sobre el destino del inmueble”.

Es decir, renuncia total. Su 3,12% -el equivalente al 25% repartido entre los ocho nietos- queda en manos de la fundación, igual que hicieron sus padres. Ahora, la pelota está en el tejado de los hijos de las infantas Elena y Cristina: Victoria Federica y Froilán, por un lado; Juan, Pablo, Miguel e Irene, por otro. Serán ellos quienes decidan si conservan su parte o si optan por sumarse al camino marcado por sus primas.

EL PALACETE DE BALADA DE MENORCA

Mientras tanto, el histórico palacete de Balada sigue deshabitado y en buen estado, pero sin uso. Además del gran valor que tiene el inmueble -valorado en unos 10 millones de euros-, el futuro de esta propiedad conlleva controversia. Y es que el Ayuntamiento de Ciutadella ya pidió en 2021 que la propiedad, sin uso desde hace años, se reconvirtiera en un centro de día para mayores o en viviendas tuteladas, una petición que se desestimó al ser Sofía menor y no poder tomar partido en el asunto. 


La decisión finalmente de Sofía, alineada con la imagen más moderna y transparente que la monarquía intenta proyectar, deja claro que la nueva generación también se mueve al mismo compás que sus padres. Sin embargo, pese a la toma de partido por parte de las hijas de los Reyes, por el momento, Menorca tendrá que esperar aún para que se determine el futuro final del palacete de Balada.

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