Pepe Rodríguez ('MasterChef') vuelve de Senegal tras un viaje que le ha cambiado la perspectiva
El chef ha convivido con comunidades rurales del país africano y reivindica la cocina como herramienta de transformación social
Marina J. Ramos | Mallorca, 03 de Diciembre de 2025 | 08:24h

El popular jurado de 'MasterChef' Pepe Rodríguez ha vuelto de un viaje a Senegal que le ha dejado una huella. Y no parece dispuesto a soltarlo. El chef ha regresado del país africano con una mirada nueva y un relato que desarma por su sencillez: en apenas unos días, convivió con comunidades rurales, cocinó con mujeres locales, jugó con los más pequeños y observó de cerca la labor de Manos Unidas sobre el terreno. “Me han acogido con una calidez excepcional que nunca olvidaré”, ha contado, emocionado tras aterrizar, a la revista 'Lecturas'.
Rodríguez viajó junto a la ONG para conocer proyectos vinculados al acceso al agua, la formación y la creación de empleo, tres pilares que, en Senegal, cambian vidas. A su vuelta, admite que el impacto todavía le vibra por dentro. “Lo que más me ha impactado ha sido descubrir que cosas que damos por sentadas pueden cambiarlo todo”, reflexiona en la entrevista. Un ejemplo le acompaña desde entonces: la importancia de un pozo. Puede parecer simple, pero allí es sinónimo de vida, de futuro, de estabilidad. Lo mismo ocurre con una escuela o con un taller de formación para mujeres. “Aquí lo pequeño se hace grande”, resume.
Entre los recuerdos que guarda con más cariño aparece el día que cocinó thieboudienne, el plato nacional de Senegal, con las mujeres de Sanghé. “Ese plato no es solo comida, es una forma de entender la vida. Es compartir, es comunidad, es hospitalidad pura”, cuenta. Una especie de lección vital convertida en receta.
La experiencia ha removido también su forma de educar. Quiere que sus hijos comprendan que la cooperación no es una idea abstracta, sino un motor real de cambio. Que entiendan que hay personas que pelean cada día por lo que otros tenemos sin esfuerzo. “La solidaridad es algo tangible que transforma vidas”, insiste.
Pepe defiende, en este sentido, la cocina como herramienta de emancipación, especialmente para mujeres que siguen sufriendo discriminación en el ámbito doméstico. Lo vio en el taller de cocina de Sam Sam, donde jóvenes formadas por la hermana Regina están encontrando independencia económica a través del oficio. Montan pequeños negocios, trabajan en restaurantes y sostienen a sus familias. “La cocina es libertad”, afirma sin rodeos.
PEPE, TRAS LA FIGURA TELEVISIVA
Y es que, detrás del personaje televisivo, el relato y la reflexión posterior de este viaje nos revela un Pepe como un hombre normal con mucho trabajo, tres hijos y una mujer que, como él mismo admite, “me consiente todas las horas que no estoy”. Pese a la gran fama adquirida a raíz del popular concurso culinario de La 1, la trayectoria de Pepe Rodríguez es, en sí misma, la historia de un cocinero que ha sabido mantener los pies en la tierra mientras su figura crecía en televisión. Al frente de El Bohío, el restaurante familiar de Illescas, consiguió una estrella Michelin que consolidó su estilo: cocina tradicional reinterpretada sin perder el alma de sus orígenes.
En lo personal, siempre ha presumido de ser un hombre de familia. Casado y padre de tres hijos, ha construido su vida alrededor de su restaurante y de su pueblo, donde sigue viviendo y trabajando. Su compromiso con causas sociales, como su participación en proyectos de Manos Unidas o acciones solidarias vinculadas a la gastronomía, completa el retrato de un chef que entiende su oficio como una herramienta para unir y transformar.







