Qué es el "muro del BOPE", la estrategia utilizada por la policía contra el Comando Vermelho
El objetivo era bloquear las rutas de escape de los traficantes y forzarlos a desplazarse hacia áreas controladas por las fuerzas de seguridad
Alicia D. Romero | Mallorca, 30 de Octubre de 2025 | 09:45h

La Policía Militar de Río de Janeiro ha desplegado una de las mayores operaciones de los últimos años contra el crimen organizado, utilizando una táctica inédita conocida como el "muro del BOPE", diseñada para encerrar a los integrantes del Comando Vermelho (CV), la facción criminal más poderosa del estado.
La maniobra, ejecutada por el Batalhão de Operações Policiais Especiais (BOPE) -la unidad de élite de la policía militar-, consistió en formar un cerco táctico en la región montañosa de la Serra da Misericórdia, una zona boscosa que conecta los complejos del Alemão y de la Penha, en el norte de Río. El objetivo era bloquear las rutas de escape de los traficantes y forzarlos a desplazarse hacia áreas controladas por las fuerzas de seguridad.
“Entramos por la mata y montamos un muro del BOPE para cercar e impedir el movimiento de los criminosos”, explicó el secretario de la Policía Militar, Marcelo de Menezes, al medio Correio Braziliense. Según las autoridades, la operación fue planificada durante más de 60 días y combinó inteligencia, control territorial y posicionamiento estratégico de las tropas en puntos elevados.
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UNA TÁCTICA DE CERCO Y CONTROL TERRITORIAL
El llamado “muro del BOPE” se basó en una estructura de cerco progresivo, en la que los agentes avanzaban desde zonas periféricas hacia el centro de la mata, cerrando las posibles salidas de los integrantes del Comando Vermelho. La idea era trasladar el enfrentamiento fuera de las áreas residenciales y reducir el riesgo para los habitantes de las comunidades.
En esta fase, las unidades del BOPE y de otras fuerzas especiales se posicionaron en zonas altas para controlar la topografía y dominar los accesos naturales que conectan las favelas. El objetivo era encapsular a los delincuentes en un perímetro cerrado, limitando su movilidad y cortando sus líneas de suministro.
Según información oficial, la operación en los complejos del Alemão y de la Penha duró más de 48 horas e implicó el uso de helicópteros, drones, vehículos blindados y equipos de asalto especializados. Durante los enfrentamientos, las fuerzas policiales reportaron decenas de bajas en las filas del Comando Vermelho y la recuperación de armamento de guerra, incluyendo fusiles automáticos y granadas.
POLÉMICA Y CRÍTICAS POR EL NÚMERO DE MUERTES
A pesar de los resultados operativos, la ofensiva ha generado una ola de críticas por su alto costo humano. Según medios locales como O Tempo, la operación dejó al menos 119 muertos, la mayoría identificados por la policía como “narcoterroristas”, aunque organizaciones de derechos humanos cuestionan la falta de transparencia en el conteo de víctimas y la proporcionalidad del uso de la fuerza.
Las autoridades defienden la estrategia alegando que el “muro del BOPE” permitió minimizar daños en las zonas urbanas y concentrar los combates en la selva, evitando así un número mayor de víctimas civiles. Sin embargo, expertos en seguridad señalan que el desplazamiento del conflicto hacia áreas de difícil acceso puede dificultar la supervisión judicial y las labores humanitarias.
“Fue una operación técnicamente exitosa, pero moralmente compleja”, señaló el analista de seguridad pública José Cláudio Alves, quien advirtió que las tácticas de cerco deben ir acompañadas de políticas de control social y prevención del crimen en las favelas.
UN NUEVO CAPÍTULO EN LA LUCHA CONTRA EL CRIMEN ORGANIZADO
El “muro del BOPE” marca un nuevo enfoque en la estrategia de seguridad de Río de Janeiro, basado en el control físico del territorio y la limitación de movimientos de las facciones criminales. Aunque las autoridades consideran que la operación fue un éxito táctico, los especialistas coinciden en que la violencia en las comunidades no se resolverá solo con acciones militares, sino con una política integral que combine seguridad, educación y desarrollo social.
Mientras tanto, el Comando Vermelho mantiene una presencia activa en varios puntos del estado, y el BOPE continúa realizando incursiones puntuales para impedir su reorganización. La llamada “guerra en las favelas” sigue siendo uno de los principales desafíos de seguridad pública en Brasil.








