El mayor despliegue naval de EE. UU. en el Caribe desde la Guerra del Golfo eleva la tensión con Venezuela
Expertos del CSIS advierten de que podría tratarse de una antesala de ataques con misiles contra Venezuela
Alicia D. Romero | Mallorca, 28 de Octubre de 2025 | 22:36h

El despliegue de efectivos navales estadounidenses en el Caribe, frente a las costas de Venezuela, ya es el más grande de la historia reciente de Estados Unidos desde la primera Guerra del Golfo Pérsico (1990-1991), según un informe del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS).
El análisis, elaborado por el coronel de Infantería de Marina retirado Mark Cancian, advierte que la llegada del grupo de ataque del portaaviones USS Gerald Ford —prevista para la próxima semana— elevará el número total de efectivos a trece unidades navales: ocho buques de guerra (seis de ellos destructores), tres buques anfibios y un submarino.
“No mandas a uno de tus más importantes activos navales para estar parado y darse una vuelta. O lo usas o lo reasignas de inmediato. Lo más probable es un ataque con misiles contra Venezuela”, aseguró Cancian en declaraciones a la agencia EFE.
El experto añadió que este movimiento convierte al operativo en “el despliegue naval más grande en Latinoamérica en al menos veinticinco años, o incluso cuarenta”, subrayando que supera en magnitud incluso las intervenciones de Panamá (1989) y Granada (1983).
EL PORTAAVIONES GERALD FORD, CLAVE EN EL OPERATIVO
El USS Gerald Ford, que actualmente agrupa a su convoy frente a costas italianas, se sumará al Caribe escoltado por tres destructores y buques de abastecimiento diseñados para campañas prolongadas.
El despliegue incluirá bombarderos estratégicos, helicópteros SH-60R y cazas de combate, capaces de sostener operaciones de ataque aéreo de gran escala. Las fuerzas estadounidenses contarán con más de 700 misiles, entre ellos 180 Tomahawks de largo alcance destinados a objetivos terrestres.
La operación supone una demostración de fuerza sin precedentes en el hemisferio occidental y refuerza el mensaje de presión hacia el régimen de Nicolás Maduro, según analistas militares.
ATAQUES AÉREOS, PERO NO INVASIÓN TERRESTRE
Cancian enfatiza que el envío del portaaviones más moderno de la flota estadounidense al Caribe desde el Mediterráneo oriental muestra la voluntad de la Administración Trump de elevar la tensión militar con Venezuela.
“Mandar a este imponente activo naval, cuando EE. UU. solo tiene tres grupos de ataque activos en el planeta, es un mensaje muy claro. EE. UU. dispondrá de una gran capacidad para realizar ataques aéreos y con misiles, por lo que un ataque de ese tipo es lo más probable. Para lo que no está pensada esta fuerza es para una invasión”, recalcó el analista del CSIS.
El estudio añade que el Caribe ha sido una región de baja atención militar durante décadas, con escasas visitas de portaaviones estadounidenses. Sin embargo, el reciente establecimiento de campamentos militares en Puerto Rico hace pensar a los expertos que la operación podría ir más allá de una simple exhibición de fuerza.
¿UNA INVASIÓN CADA VEZ MÁS CERCA?
Aunque Estados Unidos parece preparado para una campaña aérea de gran alcance, los especialistas coinciden en que no dispone de una fuerza terrestre suficiente para una invasión. La política exterior de Trump se ha basado, precisamente, en evitar intervenciones directas con tropas estadounidenses.
El profesor Stephen Biddle, de la Universidad de Columbia (Nueva York), indicó que “en caso de que haya una invasión, Estados Unidos enviaría primero a la zona a sus combatientes, pero el desplazamiento del Ford por sí solo no lo garantiza”.
Por su parte, Michael Desch, director del Centro de Seguridad Internacional de la Universidad de Notre Dame, encuentra similitudes con la campaña ordenada por Trump entre marzo y mayo contra los hutíes en Yemen, en la que participó el portaaviones USS Harry Truman, con más de 800 objetivos atacados y cientos de bajas insurgentes.
No obstante, esa operación no logró frenar completamente a los combatientes hutíes, lo que plantea dudas sobre la eficacia de una estrategia puramente aérea.
“Algo tendrá que pasar en las próximas semanas. Una vez mandas todo ese poder de combate, creas una situación que no es estable: o lo usas o te repliegas a otro punto estratégico”, concluyó Cancian.







