Felipe VI advierte contra los "extremos inquietantes" en los Premios Princesa de Asturias
El monarca defendió la educación en valores como base de la convivencia democrática y elogió la madurez de la princesa Leonor en su papel público
cronicabalear.es | Mallorca, 24 de Octubre de 2025 | 19:58h

El rey Felipe VI pronunció este viernes en Oviedo uno de los discursos más reflexivos de los últimos años, durante la ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Asturias, celebrada en el Teatro Campoamor. El monarca advirtió de los “dos extremos inquietantes” entre los que se mueve el mundo actual: un individualismo radical que aísla al ser humano y una globalización que uniformiza y degrada la diversidad, frente a los cuales defendió la educación en valores como la herramienta más sólida para preservar la convivencia democrática.
Acompañado por la reina Letizia, la princesa Leonor, la infanta Sofía y la reina emérita Sofía, el jefe del Estado subrayó que la educación es el fundamento sobre el que se asienta una sociedad libre y justa. “La convivencia democrática tiene su gran pilar en la educación”, recordó ante un auditorio repleto.
Felipe VI insistió en la necesidad de transmitir los valores que han guiado a las generaciones anteriores: “Mientras seamos capaces de inculcar en quienes vienen detrás de nosotros los principios y valores por los que hemos luchado, les estaremos dando las herramientas para construir su futuro”.
“SOCIEDADES CONECTADAS, PERO CADA VEZ MÁS SOLAS”
El monarca dedicó parte de su discurso a reflexionar sobre la paradoja de una época hiperconectada en la que crece el sentimiento de soledad. “El mundo se debate demasiado a menudo entre dos extremos que son, por igual, inquietantes”, explicó. “Por un lado, el cultivo de un individualismo radical que, si no se embrida de algún modo, puede llevar tanto a la indiferencia como a la soledad”.
Felipe VI señaló como alarmante que sociedades con más canales de comunicación que nunca tengan dificultades para relacionarse. “Es paradójico que en un mundo tan interconectado haya tantas personas que se sienten solas o que tienen problemas para comunicarse”, lamentó.
En el otro extremo, el rey advirtió sobre los riesgos de una globalización desmedida que tiende a borrar las identidades y las singularidades culturales. “Existe una pulsión globalizadora que todo lo homogeneiza, que oscurece las diferencias y degrada la diversidad”, advirtió.
El monarca defendió un modelo educativo capaz de equilibrar ambos polos: “La educación no significa negar la realidad ni huir de los cambios tecnológicos, sino encontrar un camino intermedio entre el respeto por lo colectivo y el valor del individuo”.
LOS PREMIOS COMO EJEMPLO DE EQUILIBRIO Y VALORES
Felipe VI destacó que el espíritu de los Premios Princesa de Asturias encarna precisamente ese equilibrio entre valores universales y respeto por la individualidad. “El camino recorrido por los premiados puede inspirar a mejorar el mundo actual”, afirmó, en alusión a los galardonados de esta edición, a quienes felicitó por su compromiso con el progreso y la humanidad.
En la parte final de su intervención, el rey se detuvo en una reflexión personal sobre el relevo generacional en la Corona. Recordó que lleva más de cuatro décadas interviniendo desde la tribuna del Campoamor y consideró que ha llegado el momento de ceder protagonismo a la princesa Leonor, heredera de la Corona y presidenta de honor de la Fundación Princesa de Asturias.
“La princesa ha ido asumiendo gradualmente esta tarea, dando a cada paso nuevas pruebas de madurez y sensibilidad”, señaló con orgullo. Destacó además el papel cada vez más activo de su hija en la vida pública y su compromiso con los valores que representan estos galardones.
“SEGUIRÉ VINCULADO A ASTURIAS Y A SUS PREMIOS”
Antes de concluir, Felipe VI quiso expresar su gratitud hacia Asturias y su gente, con palabras de afecto hacia una tierra que considera parte esencial de su historia familiar. “Seguiremos vinculados a estos premios y a una tierra de la que recibimos tanto afecto y tantas vivencias que resulta difícil corresponder justamente”, afirmó.
Con este discurso, el monarca cerró una ceremonia que volvió a convertir a Oviedo en epicentro de la cultura, la ciencia y el pensamiento internacional, en una edición marcada por la madurez institucional de la princesa Leonor y la defensa del valor de la educación frente a los desafíos del siglo XXI.







