El error que comete la mayoría al lavar la fruta antes de comerla

Los expertos advierten que una práctica común puede aumentar el riesgo de contaminación

Alicia D. Romero | Mallorca, 21 de Octubre de 2025 | 21:00h

Lavar la fruta antes de comerla parece un gesto saludable y de sentido común. Sin embargo, según alertan los especialistas en seguridad alimentaria, la mayoría de las personas lo hace de manera incorrecta, cometiendo un error que, lejos de proteger la salud, puede aumentar el riesgo de contaminación.

El fallo más habitual es lavar la fruta nada más llegar del supermercado y guardarla húmeda en el frigorífico o en la frutera. Este hábito, aparentemente inocente, crea un entorno perfecto para el crecimiento de microorganismos y hongos, ya que la humedad acelera la descomposición natural de los alimentos.

“La humedad residual sobre la piel de las frutas actúa como un imán para las bacterias”, explica la tecnóloga de alimentos María López, del Instituto Nacional de Higiene y Nutrición. “Por eso, la recomendación es clara: lavar la fruta solo justo antes de consumirla, no al comprarla ni al almacenarla.”

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Otra práctica errónea muy común es utilizar jabón, vinagre o productos químicos para lavar frutas y verduras. Aunque muchos piensan que así se eliminan mejor los residuos, los expertos advierten de que puede ser contraproducente. Los restos de jabón o de limpiadores no aptos para alimentos pueden dejar residuos tóxicos o alterar el sabor.

En su lugar, los especialistas recomiendan usar únicamente agua corriente y las manos limpias. Para frutas con piel más dura —como las manzanas o los pepinos—, se puede emplear un cepillo suave que ayude a eliminar la suciedad sin dañar la superficie. 

CÓMO LAVAR LA FRUTA CORRECTAMENTE

El Ministerio de Sanidad y la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) establecen una serie de pasos sencillos para garantizar una limpieza eficaz sin comprometer la calidad de los alimentos:

  1. Lávate las manos antes y después de manipular la fruta.

  2. Enjuaga cada pieza bajo el grifo durante al menos 20 segundos.

  3. No uses detergentes ni vinagre: el agua corriente es suficiente.

  4. Seca bien la fruta con papel o paño limpio antes de guardarla o consumirla.

  5. Lava también las frutas que vayas a pelar, para evitar que los microorganismos de la piel se transfieran al interior al cortarlas. 

    Algunas frutas, como fresas, uvas o cerezas, deben lavarse justo antes de comer, ya que absorben agua con facilidad y pueden deteriorarse rápidamente si se mojan con antelación.

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“Lavar correctamente la fruta no es una cuestión estética, sino un acto de seguridad alimentaria”, señala López. “Hacerlo de forma equivocada puede anular los beneficios del propio alimento.”

En conclusión, la regla es sencilla pero esencial: lava la fruta justo antes de consumirla y evita los productos químicos innecesarios. Así se eliminan los residuos de tierra, pesticidas o microorganismos sin comprometer la frescura ni la calidad del alimento, garantizando una alimentación más segura y saludable.

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