Hamás lanza una persecución interna tras el alto el fuego en Gaza
Tras el alto el fuego en Gaza, Hamás lanzó redadas con la unidad Radea contra clanes acusados de colaborar con Israel; vídeos muestran ejecuciones y enfrentamientos
EFE | Mallorca, 18 de Octubre de 2025 | 15:45h

Radea persigue tanto a milicias independientes como a clanes armados acusados de disparar contra la “resistencia”, colaborar con Israel, actuar como mercenarios estadounidenses que custodiaban el reparto de alimentos o robar ayuda humanitaria.
Uno de los principales objetivos de Hamás es Yasser Abu Shabab, líder de una milicia conocida como las Fuerzas Populares. Está asentado en Rafah, en el sur, zona todavía bajo control militar israelí, desde donde se encarga de garantizar el paso de los camiones de ayuda humanitaria con la aprobación del Ejército israelí.
Antes de ocupar este rol, Abu Shabab era conocido en la Franja y por organizaciones internacionales por liderar una banda que asaltaba esos mismos camiones para robar su contenido. Desde el inicio de la tregua, ha publicado en su perfil de Facebook vídeos conduciendo entre las ruinas de Rafah, un área donde Hamás no puede operar por la presencia israelí.
Sus “Fuerzas Populares” tienen réplicas en el norte y centro de Gaza, donde también son perseguidas por la policía de Hamás. En redes sociales, Abu Shabab compartió un vídeo del llamado Ejército Popular, apostado en el norte de Gaza, en el que un portavoz niega que Hamás haya acabado con ellos.
Un periodista gazatí recibió el jueves un mensaje de texto de un número desconocido en el que se leía: “¡El Ejército Popular en la región central sigue firme e inquebrantable!”. Esta rama está vinculada con el clan Abu Mughsaib, que el pasado verano aseguró dedicarse a custodiar los camiones de ayuda humanitaria y denunció haber sido atacada tanto por Hamás como por las fuerzas israelíes.
Más allá de estas milicias, la policía de Hamás asegura haber recuperado el control de las áreas dominadas por dos clanes: los Dogmush, en el barrio de Sabra, y la milicia de Hussam Al Astal, en Qizzar al Najar, en la gobernación de Jan Yunis, al sur. La fuerza Radea mantuvo allí una redada de unas quince horas entre el domingo y el lunes, en la que detuvo a más de sesenta miembros de ambos grupos.
Días después, el clan Al Majida, al que pertenece Al Astal, emitió un comunicado expresando su “apoyo total al Gobierno y sus autoridades” y llamando a sus miembros a cumplir la ley.
En el barrio de Shujaiya, en la ciudad de Gaza, opera otra milicia conocida como Halles. Según fuentes locales, el martes la fuerza Radea se enfrentó con este grupo, aunque no han trascendido más detalles.
Colaboración con Israel
Hamás no ha presentado pruebas que demuestren la colaboración de estos clanes con Israel. En algunos casos, como los de Abu Shabab, Al Astal o los Halles, la sospecha surge porque han circulado por zonas controladas por Israel sin impedimentos.
En junio, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, reconoció que Israel estaba armando a milicias del enclave: “Bajo el consejo de oficiales de seguridad, hemos activado a los clanes en Gaza que se oponen a Hamás. ¿Cuál es el problema?”, declaró en un vídeo difundido en redes.
Por su parte, un miembro de la familia Dogmush, Shrouq Mohammed, escribió en Facebook que los ancianos del clan se habían negado a colaborar con Israel. A finales de septiembre, una serie de ataques israelíes en Sabra acabó con la vida de al menos veinticinco miembros del clan.
En otro comunicado, reconoció que algunos integrantes de su familia habían cometido “abusos” y “violaciones” de la ley.
Aunque inicialmente el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que había dado “permiso” a Hamás para realizar estas persecuciones, posteriormente advirtió al grupo con una amenaza: “Si siguen ejecutando a gazatíes, no tendremos más remedio que entrar y matarles”.







