Jennifer Aniston confiesa todo lo que sufrió por intentar ser madre
A sus 52 años, la actriz ha decidido contar su verdad y poner fin a años de rumores injustos
Marina J. Ramos | Mallorca, 13 de Octubre de 2025 | 07:43h

Durante más de dos décadas, Jennifer Aniston cargó con el peso de una historia que no era la suya. Fue señalada, juzgada y convertida en símbolo de una mujer “que eligió su carrera por encima de la maternidad”, cuando en realidad vivía en silencio una dura lucha personal por quedarse embarazada. Ahora, a sus 52 años, la actriz ha decidido contar su verdad y poner fin a años de rumores injustos.
En una entrevista para la revista Harper’s Bazaar de Reino Unido, la protagonista de Friends ha confesado que durante mucho tiempo se sometió a tratamientos de fertilidad, un proceso que intentó mantener en la más estricta intimidad. Con ello, desmonta de una vez por todas la teoría que durante años la etiquetó como “egoísta” o “adicta al trabajo” por no haber sido madre.
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Jennifer estuvo casada con Brad Pitt entre 2000 y 2005, y su divorcio coincidió con el inicio del romance entre el actor y Angelina Jolie durante el rodaje de 'Sr. y Sra. Smith'. Aquella historia avivó los titulares que la culpaban de no haber querido formar una familia, algo que, visto ahora, resulta especialmente cruel sabiendo lo que estaba atravesando.
La actriz ya había hablado en 2022 con la revista Allure sobre esa etapa, admitiendo que “estaba intentando quedarme embarazada” durante sus 30 y 40 años. Sin embargo, en esta nueva entrevista explica por qué decidió abrirse entonces: “No sabían mi historia, ni lo que había pasado durante los últimos 20 años para intentar formar una familia; no es asunto de nadie, pero hay un momento en el que no se puede ignorar más la narrativa de que no tendré hijos porque soy egoísta o trabajo demasiado, me afecta. Solo soy un ser humano. Todos somos seres humanos. Por eso pensé: ‘¿Qué demonios?’”.
Con esta confesión, Jennifer Aniston no solo desvela una parte íntima de su vida, sino que también lanza un mensaje poderoso sobre la presión social que sufren las mujeres respecto a la maternidad. Su historia, lejos de ser una excepción, refleja la de muchas otras que, en silencio, enfrentan el dolor de no poder ser madres mientras el mundo opina desde fuera.







