Euro digital: qué es, cómo funciona y por qué es el futuro
Encontrarás la respuesta a las cinco preguntas más recurrentes respecto a esta nueva moneda
cronicabalear.es | Mallorca, 25 de Septiembre de 2025 | 18:40h

El euro digital es un proyecto piloto del Banco Central Europeo para crear una versión electrónica del euro, controlada y garantizada por él. Previsiblemente se decidirá si se lanza o no en 2026 y en caso de aprobarse, se irá implementando gradualmente desde 2027.
Quizá ya has oído hablar de él, o simplemente de que el futuro pasa por la digitalización del dinero y las formas y medios de pago. Aunque aún hay mucha incertidumbre, aquí tienes las respuestas a cinco de las preguntas más recurrentes.
¿POR QUÉ SE QUIERE CREAR?
No siempre los métodos de pago digitales se aceptan en todos los países, en todos los comercios ni en cualquier momento. Además, no siempre resultan gratuitos para consumidores o comerciantes.Este sistema implica, en muchos casos, una dependencia de grandes empresas privadas, a menudo extracomunitarias, como Visa o Mastercard.
Paralelamente, en los últimos años se ha desarrollado el dinero digital privado, impulsado por grandes compañías tecnológicas y bancos extranjeros. Aunque actualmente se utiliza sobre todo para invertir y especular, poco a poco va ganando aceptación como medio de pago.
Aquí entran en juego las criptomonedas, como la conocida Bitcoin, cuyo valor fluctúa de manera constante, y las stablecoins, cuyo precio está vinculado teóricamente a una moneda de referencia, como el dólar.
Sin embargo, el valor de estas monedas depende de una empresa privada que puede incumplir su promesa, quebrar o incluso cometer fraude, algo que ya ha ocurrido en numerosas ocasiones y que ha provocado fuertes pérdidas a los inversores.
En este contexto, el euro digital, respaldado por el Banco Central Europeo (BCE), busca ofrecer una herramienta pública, fiable y aceptada en todo el territorio de la Unión Europea, con un valor estable y que contribuya a reforzar la autonomía estratégica de Europa.
¿QUÉ SE PODRÁ HACER?
Si el proyecto sale adelante tal como está planteado, el euro digital será considerado moneda de curso legal, lo que permitirá utilizarlo igual que el efectivo para pagar y recibir dinero. Con él se podrá:Pagar en todas las tiendas físicas y comercios online de la Unión Europea, que estarán obligados a aceptarlo.
Enviar o recibir dinero entre particulares, del mismo modo que se hace con Bizum.
Recibir pagos de terceros, como una devolución del IRPF, una prestación social u otros ingresos.
Cambiarlo por dinero en efectivo a través de cajeros automáticos o transferirlo a una cuenta bancaria tradicional.
¿CÓMO FUNCIONARÁ?
Para operar con euros digitales será necesario abrir una cuenta en cualquier banco, cuyo saldo quedará depositado en los servidores seguros del BCE. Habrá dos formas de uso:Aplicación móvil, ya sea la oficial o la que facilite el propio banco.
Tarjeta precargada, pensada para quienes no tengan, no puedan o no deseen utilizar un smartphone.
En principio, los pagos se realizarán online, descontándose directamente del saldo de la cuenta. Sin embargo, también se permitirá descargar una cantidad limitada —en torno a 200 euros— para realizar pagos offline, útil en caso de que falle la cobertura.
Este importe quedará fuera de los servidores del BCE, por lo que, si se pierde el móvil o la tarjeta, se perderá ese dinero, como ocurre con el efectivo.
¿SUSTITUIRÁ AL EFECTIVO?
El Banco Central Europeo ha recalcado que no pretende eliminar el dinero en efectivo, sino ofrecerlo como complemento al euro digital para garantizar la libertad de elección del consumidor.Para la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), mantener el efectivo es fundamental, ya que sigue siendo el medio de pago más utilizado en España para compras cotidianas y de pequeño importe.
Bitcoin se desploma tras nuevos aranceles de Trump
La reciente imposición de aranceles por parte del presidente Donald Trump ha generado una significativa turbulencia en...
Según un estudio del BCE sobre hábitos de pago en la zona euro, el 57 % de las operaciones en comercios físicos en 2024 se realizaron en efectivo. Y, de acuerdo con el Banco de España, ese mismo año el efectivo fue el principal medio de pago para el 78 % de los mayores de 65 años y para el 77 % de las personas con estudios básicos.
A medida que avanza la digitalización, también aumenta el riesgo de exclusión financiera para personas mayores y para quienes tienen menor formación.
¿QUÉ QUIEREN LOS CONSUMIDORES EUROPEOS?
En el marco del proyecto, se encuestó a 10.000 consumidores de 10 países europeos para conocer sus expectativas. Las conclusiones son claras:La mayoría reclama que el pago digital sea gratuito o con costes muy bajos.
Preocupa especialmente la seguridad, exigiendo el reembolso automático en caso de fraude y una sólida protección de los datos personales.
Aunque valoran que el euro digital sea universalmente aceptado, 9 de cada 10 encuestados insisten en que se mantenga la obligación de aceptar pagos en efectivo.
LA POSICIÓN DE LA OCU
La OCU reconoce el potencial del euro digital, pero advierte de varios riesgos que las autoridades deben evitar:Pérdida de privacidad y control. Las transacciones digitales no serán anónimas, ya que se registrarán para prevenir el blanqueo de capitales. Esto abre la puerta a que las autoridades examinen los pagos e incluso impongan limitaciones o vetos, como restringir ciertas compras.
Imposibilidad de usar efectivo. Debe garantizarse el derecho a pagar en efectivo y sancionar a los comercios que pongan obstáculos, tal como establece la Ley para la Defensa de los Consumidores y Usuarios.
Bitcoin alcanza nuevo récord histórico en 2025: ¿Qué está impulsando su subida?
El bitcóin ha vuelto a romper récords este miércoles al alcanzar un nuevo máximo histórico, situándose muy cerca...
Exclusión digital. El euro digital no puede servir de excusa para reducir servicios presenciales esenciales, especialmente para personas mayores o quienes viven en zonas rurales.
Debe mantenerse una infraestructura bancaria física adecuada y considerar el acceso al efectivo como un servicio universal, al igual que el servicio postal.
Costes asociados. Las cuentas y wallets en euros digitales deben ser gratuitas, y los pagos no deben generar comisiones para los usuarios.









