Por qué los gatos amasan con sus patas: la explicación científica a este curioso hábito

El amasado de los gatos tiene raíces en la lactancia, el marcaje territorial y la relajación

Alicia D. Romero | Mallorca, 22 de Agosto de 2025 | 13:56h

Quien convive con un gato habrá visto más de una vez cómo, en momentos de calma, el felino presiona una superficie blanda con sus patas delanteras, alternándolas en un movimiento rítmico que recuerda a un panadero trabajando la masa. Este gesto, popularmente conocido como “amasar”, genera ternura entre quienes lo observan y, al mismo tiempo, despierta curiosidad por su aparente misterio.

A lo largo de los años, este comportamiento ha llamado la atención de veterinarios, etólogos y amantes de los gatos, que han intentado descifrar por qué lo hacen y qué significado tiene en su vida diaria. La ciencia ha revelado que el amasado no responde a una única razón, sino que combina diferentes factores relacionados con la biología, la conducta y la comunicación felina. Entre ellos destacan su vínculo con la etapa de lactancia, su función como método de marcaje territorial, su papel en la relajación y, por último, su valor como gesto de afecto hacia los humanos.

UN COMPORTAMIENTO QUE VIENE DESDE CACHORROS


Los especialistas en comportamiento animal explican que el amasado surge en la infancia. Los gatitos recién nacidos realizan este movimiento sobre el vientre de su madre para estimular la producción de leche. Cada presión de las patas facilita la salida del alimento, de manera que el gesto queda asociado desde muy temprano a una experiencia de seguridad, confort y bienestar.

Aunque los gatos adultos ya no lo necesitan para alimentarse, mantienen esta conducta como un vestigio instintivo. De hecho, muchos felinos amasan cuando están en un entorno que les transmite confianza, como el regazo de su dueño o una superficie mullida. Para ellos, repetir este patrón les permite recrear esa sensación de cuidado maternal y protección que experimentaban al nacer.

Este comportamiento se observa tanto en gatos domésticos como en gatos que viven en libertad. En ambos casos, el amasado aparece en situaciones de calma, lo que refuerza la idea de que está directamente vinculado a la relajación y al recuerdo de los primeros días de vida. Es, en cierto modo, un reflejo que se mantiene a lo largo de toda la existencia del animal.

UNA MANERA DE MARCAR TERRITORIO Y RELAJARSE


El amasado, sin embargo, no se limita a ser un recuerdo de la etapa de lactancia. Los gatos cuentan con glándulas odoríferas en las almohadillas de sus patas que liberan feromonas al entrar en contacto con distintas superficies. Cada vez que amasan, impregnan el entorno con su olor, dejando un mensaje químico que indica pertenencia. Cuando lo hacen sobre un cojín, una manta o incluso sobre la piel de su dueño, están transmitiendo de manera inconsciente la señal: “este lugar me pertenece y aquí me siento seguro”.

Los etólogos subrayan que esta forma de marcaje cumple la misma función que frotar la cara contra los muebles o afilarse las uñas en un rascador. Es una estrategia de comunicación que les permite sentirse más tranquilos dentro de su territorio. En paralelo, el amasado cumple un papel de autorregulación emocional: muchos gatos lo realizan justo antes de dormir, acompañado de ronroneos, como si fuera un ritual para liberar tensión.

Diversas investigaciones señalan que este movimiento ayuda a los felinos a reducir sus niveles de estrés y a entrar en un estado de calma profunda. Por eso no es raro ver a un gato amasar de manera insistente cuando está preparado para descansar. Es, en definitiva, un mecanismo de bienestar que combina instinto y función social.

¿QUÉ SIGNIFICA CUANDO AMASAN A SU DUEÑO?


Uno de los momentos más especiales para quienes tienen un gato es cuando el animal amasa directamente sobre ellos. Ya sea en las piernas, el pecho o el abdomen, este gesto es interpretado por los expertos como una muestra de afecto y confianza. En la práctica, equivale a reproducir el vínculo que el gato tenía con su madre durante la lactancia.

Aunque en ocasiones pueda resultar incómodo -sobre todo si el animal no retrae bien las uñas-, el amasado sobre los humanos es un comportamiento positivo. Indica que el gato considera a esa persona parte de su círculo de seguridad y que se siente protegido en su compañía. En algunos casos, los felinos llegan a acompañar el amasado con ronroneos intensos, reforzando todavía más esa sensación de bienestar compartido.

El amasado es mucho más que un gesto curioso: es una conducta profundamente arraigada en la biología y psicología de los gatos. Aúna instinto, comunicación y emoción, y al mismo tiempo fortalece el vínculo con su entorno. Gracias a la investigación científica, hoy sabemos que este hábito, lejos de ser un simple capricho, nos habla del origen y la naturaleza más íntima de los felinos.

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