Cuevas, refugios y fortalezas: los secretos subterráneos de Baleares
El archipiélago esconde bajo tierra un legado único que combina defensa, espiritualidad y tradición
Alicia D. Romero | Mallorca, 13 de Agosto de 2025 | 20:18h

Baleares no solo destaca por sus aguas turquesas y paisajes bañados por el sol. Bajo su superficie se esconde un entramado subterráneo lleno de secretos: cuevas naturales poco exploradas, pasadizos excavados en monasterios centenarios, refugios utilizados en conflictos bélicos y túneles defensivos que formaron parte de fortalezas costeras. Este patrimonio invisible es clave para comprender la evolución histórica del archipiélago.
La ubicación estratégica de Menorca en el Mediterráneo la convirtió durante siglos en objetivo de potencias como británicos, franceses y españoles. Su huella defensiva se aprecia tanto en construcciones visibles como en una compleja red subterránea.
En la entrada del puerto de Mahón se alza el Castillo de San Felipe, que conserva una de las redes de túneles militares más extensas de Baleares. Levantado en el siglo XVI y ampliado por los británicos en el XVIII, llegó a contar con más de siete kilómetros de pasadizos diseñados para resistir asedios y ocultar tropas, víveres y municiones. Hoy, las visitas guiadas permiten descubrir cómo era la vida y la defensa en su interior.
Menorca amplia la iluminación de los túneles subterráneos del Castillo de San Felipe
El trabajo de recuperación de los túneles subterráneos del Castillo de San Felipe, en el puerto de Mahón, sigue su...
No muy lejos, la Fortaleza de Isabel II, conocida como Castillo de La Mola, completa este legado defensivo. Aunque gran parte de su arquitectura es aérea, dispone de galerías, refugios y túneles excavados en la roca para desplazarse sin ser visto desde el mar. Nunca entró en combate, pero simboliza el esfuerzo por salvaguardar uno de los puertos naturales más importantes de Europa.
El patrimonio subterráneo menorquín también incluye joyas naturales como la Cova de s’Aigua, en Cala Blanca (Ciutadella). Oculta bajo una urbanización, alberga un lago interior de agua cristalina de 60 metros de longitud y más de 5.000 años de historia. Ha servido como lugar de enterramiento, santuario y almacén, combinando arqueología, misterio y belleza natural.
MALLORCA: CUEVAS ÚNICAS Y PASADIZOS MONÁSTICOS
Mallorca es famosa por sus Cuevas del Drach y las de Artà, pero también esconde espacios menos conocidos y alejados del turismo masivo. Las Cuevas de Campanet, descubiertas en 1945 durante la excavación de un pozo, ofrecen un recorrido silencioso entre estalactitas, columnas y cortinas de piedra. Su temperatura estable, iluminación suave y perfecta integración paisajística las convierten en una experiencia más íntima.
La historia religiosa de la isla también tiene su reflejo bajo tierra. El Monasterio de Lluc, en plena Serra de Tramuntana, y el Santuario de Cura, en el Puig de Randa, conservan criptas, estancias subterráneas y pasadizos usados durante siglos para fines espirituales, almacenamiento o como rutas de escape en tiempos convulsos.
Las Cuevas del Drach, un tesoro natural bajo tierra en Mallorca
Ubicadas en Porto Cristo, en el municipio mallorquín de Manacor, las Cuevas del Drach se consolidan año tras año...
IBIZA: SANTUARIOS SUBTERRÁNEOS Y LEYENDAS ANCESTRALES
En Ibiza, el mundo subterráneo tiene un marcado carácter espiritual. La Cova des Culleram, en el norte de la isla, fue un santuario púnico-cartaginés activo entre los siglos V a.C. y II d.C., dedicado a la diosa Tanit. Descubierta en 1907, contenía más de 600 figuras votivas de terracota, prueba de su relevancia religiosa. Hoy es visitable, aunque con acceso restringido.
Otras cuevas, como las de Es Vedrà o Sant Vicent, están envueltas en leyendas y han tenido usos ganaderos o como refugio ocasional, formando parte del imaginario popular ibicenco.
FORMENTERA: PEQUEÑOS REFUGIOS Y CUEVAS JUNTO AL MAR
La geología y el tamaño de Formentera hacen que no cuente con grandes sistemas subterráneos, pero sí con pequeñas cuevas costeras y refugios de piedra seca usados por pescadores y pastores.
Entre ellos destaca la Cova Foradada, junto a Punta Rasa, utilizada durante generaciones como refugio y punto de observación frente al mar. También sobresalen la Cova d’en Xeroni, en Es Cap de Barbaria, de acceso más complicado pero con impresionantes vistas, y las pequeñas cavidades cercanas al Camí de Sa Pujada, que forman parte del paisaje histórico de la isla.









