Emotiva despedida a Miquel Cladera, agente de la Policía Local de Sóller tras más de 30 años de servicio
Durante más de 30 años, Cladera ha sido mucho más que un policía
cronicabalear.es | Mallorca, 30 de Julio de 2025 | 18:25h

El corazón de Sóller se detuvo este martes durante unos minutos para rendir homenaje a uno de los suyos. Miquel Cladera, oficial de la Policía Local, cerró su etapa profesional tras más de tres décadas de servicio al pueblo que lo vio crecer, trabajar y dejar huella. La plaza y las Casas de la Vila fueron el escenario de un acto cargado de emoción, reconocimiento y gratitud.
Arropado por la práctica totalidad de la plantilla policial, encabezada por su actual jefe, Miquel Quetglas, Cladera recibió el calor de sus antiguos compañeros, familiares, amigos y vecinos. Entre abrazos, palabras de afecto y alguna que otra lágrima contenida, se revivieron recuerdos de una trayectoria ejemplar, iniciada en 1992 y concluida hace apenas unas semanas con su jubilación.
UN PASILLO DE HONOR EN EL CORAZÓN DE SÓLLER
El momento más emotivo llegó al concluir el acto institucional en las Casas de la Vila, cuando Miquel Cladera cruzó la plaza acompañado por un pasillo humano formado por sus compañeros. Un gesto simbólico que despertó la atención de numerosos vecinos, muchos de los cuales se sumaron espontáneamente al homenaje, entre aplausos y muestras de cariño.
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El alcalde de Sóller, Miquel Nadal, y los distintos jefes de Policía que acompañaron a Cladera a lo largo de su carrera -Miquel Quetglas Morey, Josep Porcel y Juan José Vivas- estuvieron presentes en esta despedida sencilla, pero profundamente sincera. También asistieron numerosos compañeros de distintos municipios, personas con quienes compartió patrullas, noches de fiesta mayor y momentos difíciles, siempre con profesionalidad y entrega.
UNA VIDA ENTERA AL SERVICIO DEL PUEBLO
Durante más de 30 años, Cladera ha sido mucho más que un policía. Ha sido una figura cercana, alguien en quien confiar, un rostro familiar en las calles de Sóller. Su vocación de servicio, su humildad y su forma discreta pero firme de actuar le han valido el respeto de sus compañeros y el afecto de los sollerics.
Hoy Sóller le dice adiós como agente, pero no como vecino. Porque hay trayectorias que, aunque concluyan oficialmente, dejan una estela que permanece viva en la memoria de un pueblo agradecido.








