¿Por qué se estropean tan rápido las frutas del supermercado?
Comprar fruta fresca y verla estropearse en apenas unos días es una frustración común entre los consumidores
Alicia D. Romero | Mallorca, 19 de Julio de 2025 | 21:47h

Comprar fruta fresca y verla estropearse en apenas unos días es una frustración común entre los consumidores. Aunque muchas veces se piensa que el problema está en casa, lo cierto es que la mayoría de las frutas ya han perdido parte de su frescura antes de llegar al hogar.
Uno de los factores clave es la recolección prematura. Muchas frutas se cosechan antes de alcanzar su punto óptimo de maduración para que soporten mejor los largos trayectos desde el campo hasta el supermercado. Algunas, como los plátanos o los aguacates, continúan madurando después de ser recogidas. Pero otras, como las fresas, las cerezas o las uvas, no lo hacen, y en poco tiempo pierden sabor, textura y calidad.
A esto se suma el largo proceso de transporte, almacenamiento y exposición. Entre cámaras frigoríficas, camiones y estanterías, pueden pasar varias semanas desde que la fruta se recoge hasta que el consumidor la compra. Durante ese tiempo, su frescura se va deteriorando lentamente, aunque no siempre sea perceptible a simple vista.
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La manipulación excesiva también influye. Golpes, rozaduras o presiones, incluso pequeñas, dañan los tejidos de la fruta, favoreciendo la aparición de hongos o zonas blandas. En muchos casos, las frutas ya llegan al hogar con ese daño “invisible”, y comienzan a descomponerse más rápidamente.
Otro factor clave es el cambio constante de temperatura. Al pasar del frío de las cámaras al ambiente del supermercado, y luego a la nevera de casa, muchas frutas sufren una especie de “estrés térmico” que altera su conservación. La condensación generada por estos cambios favorece la aparición de moho, sobre todo si no se secan bien.
Además, muchas veces los consumidores mezclan frutas incompatibles en el mismo frutero o bolsa. Algunas, como las manzanas, los plátanos o los tomates, emiten etileno, un gas natural que acelera la maduración de los frutos cercanos. Esto hace que frutas como kiwis, peras o aguacates se pasen de punto más rápido si se almacenan juntos. Por último, la conservación en casa también tiene su papel. Guardarlas en bolsas cerradas, lavarlas antes de tiempo o mantenerlas en ambientes muy húmedos puede acelerar su deterioro.
CONSEJOS PARA PROLONGAR SU TEXTURA
Para conservar mejor la fruta en casa, los expertos recomiendan separar las que emiten etileno de las más sensibles, no lavarlas hasta el momento de consumo, almacenarlas en lugares frescos y ventilados, y no apilarlas en exceso. En algunos casos, como con las frutas del bosque o las cerezas, puede ser útil guardarlas en la nevera, pero siempre secas y en recipientes sin tapa hermética.
Con pequeños cambios en la forma de comprar y conservar, es posible disfrutar de fruta más sabrosa y duradera, y reducir así el desperdicio alimentario.








