Liberan al mar 16 tortugas marinas nacidas el pasado verano en Can Pastilla
Detectar a tiempo la presencia de nidos o ejemplares recién nacidos es fundamental para garantizar su conservación
Alicia D. Romero | Mallorca, 11 de Junio de 2025 | 18:09h

La Conselleria de Agricultura, Pesca y Medio Natural ha devuelto al mar un total de 16 tortugas marinas (Caretta caretta) nacidas en la playa de Can Pastilla, Mallorca, el pasado verano. El acto de suelta tuvo lugar este miércoles y contó con la participación del conseller del ramo, Joan Simonet.
Los ejemplares liberados nacieron el 22 de septiembre de 2024, de un nido que no había sido detectado previamente. Tras pasar los primeros meses bajo cuidado en centros especializados, han sido reintroducidos en su hábitat natural con mayores garantías de supervivencia.
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EJEMPLARES DE NUEVE MESES CON MAYORES POSIBILIDADES DE SOBREVIVIR
Cada tortuga liberada cuenta actualmente con unos nueve meses de vida, un caparazón de 16 centímetros de largo y un peso aproximado de 800 gramos. Este tamaño es clave para su supervivencia en el mar, ya que les permite enfrentarse mejor a los depredadores y aumentar sus posibilidades de llegar a la edad adulta y reproductora.
Simonet ha destacado la importancia de este tipo de acciones para la conservación de la especie, señalando que el cambio climático está modificando los patrones de desove de las tortugas marinas, que ahora eligen las playas baleares con una frecuencia cada vez mayor.
"Por eso es imprescindible que la ciudadanía sepa cómo actuar si se encuentra con una tortuga anidando, un nido o huevos en la playa", ha declarado el conseller, quien ha insistido en la necesidad de activar los protocolos adecuados para proteger a estos animales.
Además, ha hecho un llamamiento a la colaboración ciudadana, especialmente entre los meses de mayo y octubre, que es cuando las tortugas suelen desovar. Detectar a tiempo la presencia de nidos o ejemplares recién nacidos es fundamental para garantizar su conservación.
UNA ESPECIE QUE EXPANDE SU ÁREA DE DESOVE POR EL CAMBIO CLIMÁTICO
Por su parte, la directora general de Medio Natural y Gestión Forestal, Anna Torres, ha subrayado que las tortugas marinas están colonizando zonas donde antes era impensable que llegaran a desovar. "Los efectos del cambio climático han provocado cambios en el comportamiento de esta especie protegida, que antes no elegía el archipiélago balear para el desove", ha apuntado.
La suelta de tortugas en Can Pastilla es el último capítulo de un proceso que comenzó el 22 de septiembre de 2024, cuando un bañista alertó al 112 tras encontrar una cría en la arena. Ese aviso activó el protocolo de atención del COFIB (Consorcio para la Recuperación de la Fauna de las Illes Balears), que se trasladó al lugar junto a la Fundación Palma Aquarium.
En total, se detectó el nacimiento de 16 crías, que fueron incorporadas al programa de head starting, una técnica de conservación que consiste en criar a los animales durante sus primeras etapas de vida en condiciones controladas para luego devolverlos al mar con mayores opciones de supervivencia.
UNA PRESENCIA CRECIENTE DESDE 2015 EN BALEARES
Los ejemplares fueron repartidos entre dos centros colaboradores: el Acuario de Sevilla y el Centro de Visitantes del Parque Nacional de Cabrera, donde permanecieron hasta alcanzar el tamaño adecuado para su reintroducción.
La presencia de tortugas marinas en Baleares ha ido en aumento en los últimos años. En 2015 se registró el primer intento fallido de nidificación en Ibiza. Cuatro años después, en 2019, se detectó la primera puesta exitosa en esa misma isla. En 2020 se encontraron dos nidos en Menorca y uno en Ibiza.
Durante los veranos de 2021 y 2022 apenas se identificaron dos intentos de nidificación en Formentera, pero en 2023 la cifra aumentó a tres intentos y seis nidos confirmados —tres en Mallorca y tres en Ibiza—. Finalmente, en el verano de 2024 se localizaron el nido de Can Pastilla y otro intento en Cala Rajada.
Estos datos confirman una tendencia ascendente que, según los expertos, está relacionada directamente con el calentamiento global y la necesidad urgente de adaptar los protocolos de conservación al nuevo comportamiento reproductivo de la especie.








