Pánico en 'Supervivientes 2025': Anita pierde el conocimiento
El desgaste de los concursantes empieza a hacer mella
Marina J. Ramos | Mallorca, 15 de Mayo de 2025 | 07:29h

Los concursantes de 'Supervivientes 2025' ya rozan los 70 días en los inhóspitos Cayos Cochinos, y el desgaste físico y mental empieza a hacer mella. Lejos de la comodidad de sus rutinas, los participantes se enfrentan a un entorno extremo donde la falta de alimento y el esfuerzo constante comienzan a pasar factura. Aunque el equipo médico ha tenido que intervenir en otras ocasiones, esta vez no fue necesario, pero el susto fue real: Anita Williams sufrió un mareo al salir del agua, generando momentos de tensión entre sus compañeros.
Conocida por su paso por 'La isla de las tentaciones', Anita se ha consolidado como una de las grandes figuras del reality. Desde el arranque de la edición ha demostrado una notable capacidad para adaptarse a las condiciones del concurso y ha liderado a su grupo en numerosas pruebas físicas, lo que la convierte en una de las aspirantes más fuertes para la recta final, que aunque todavía no tiene fecha oficial, ya se vislumbra cercana.
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Este miércoles, Laura Madrueño tomó las riendas del programa 'Última hora' para poner al día a los seguidores sobre los últimos acontecimientos en Honduras. Como adelantó la presentadora, la tensión se podía palpar en el ambiente, pero esta vez no se trataba de discusiones o conflictos entre concursantes, sino de un incidente más delicado.
EL GRAN SUSTO DE ANITA
Todo ocurrió cuando Anita salía del mar y comenzó a tambalearse hasta caer sobre la arena. En un primer momento, todo apuntaba a un desvanecimiento, algo no inusual entre los supervivientes que llevan semanas al límite. Rápidamente, sus compañeros la rodearon, la colocaron sobre una esterilla y la protegieron del sol mientras intentaban estabilizarla.
Consciente de lo que le pasaba, Anita pidió ayuda: “Dame iso, por favor”, reclamó, haciendo referencia a una bebida isotónica. Tras beber un poco, añadió: “¡Qué sensación más fea!”. Carmen Alcayde le preguntó entonces si había perdido la visión durante el episodio, a lo que ella respondió: “Negro entero. He empezado a temblar y me he caído al suelo”, reconociendo el impacto que le causó el desmayo, aunque sus compañeros intentaron mantener la calma.
Montoya fue uno de los primeros en recordar que el grupo se cuida entre sí, más aún después de las lluvias intensas que han azotado el campamento y que han contribuido al agotamiento generalizado. Mientras tanto, Carmen tomó un papel casi maternal, mojándole el cuello y la nuca para ayudarla a reponerse: “Esto es lo que haría una madre”, dijo. Montoya secundó sus palabras: “En estos momentos, siempre viene bien tener una madre cerca”.
Tras unos minutos de incertidumbre, Anita empezó a mejorar y se incorporó para hablar con los demás. “Me he asustado, ¿eh? Me ha empezado a temblar todo el cuerpo y no veía”, confesó, aún visiblemente afectada. El episodio no fue más que un reflejo de la debilidad acumulada por la falta de alimento y descanso que atraviesan todos los concursantes.
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EL AGOTAMIENTO GENERALIZADO HACE MELLA
Y es que el desgaste es evidente. En la gala del martes, los equipos se enfrentaron a la conocida prueba de prelíder, de la cual dos participantes pasarán a la gran final del jueves. Sin embargo, Anita no pudo brillar como en otras ocasiones. Al subirse al tobogán donde debía sostenerse solo con las manos, el miedo le ganó la partida. Pidió a Laura Madrueño abandonar la prueba, aunque ello implicara su eliminación. Una decisión que sorprendió incluso a la presentadora y que reflejó claramente el límite físico y emocional al que están expuestos los concursantes.
Todo esto se suma a otro golpe moral que recibieron días antes: Anita y su equipo habían luchado con intensidad por una codiciada bandeja de croquetas, que finalmente no pudieron degustar debido a una sanción impuesta por la organización tras haberse saltado las normas.
Así, mientras el final de la aventura se acerca, los cuerpos y las mentes de los supervivientes comienzan a decir basta. La isla sigue poniendo a prueba no solo su resistencia, sino también su capacidad de sobreponerse a situaciones límite.









