Ultraprocesados: Por qué tienen tan mala fama y cómo distinguir los buenos y los malos
Forman parte del día a día de muchas personas, pero su impacto en la salud es motivo de creciente preocupación entre expertos
Alicia D. Romero | Mallorca, 07 de Abril de 2025 | 17:31h

Los alimentos ultraprocesados forman parte del día a día de muchas personas, pero su impacto en la salud es motivo de creciente preocupación entre expertos y organismos de salud pública. Identificarlos y reducir su consumo es fundamental para mantener una dieta equilibrada y prevenir enfermedades crónicas.
¿QUÉ SON LOS ALIMENTOS ULTRAPROCESADOS?
Los alimentos ultraprocesados son productos que han sido sometidos a múltiples etapas de procesamiento industrial. Estos alimentos contienen ingredientes que rara vez se utilizan en la cocina casera, como colorantes, edulcorantes artificiales, emulsionantes, potenciadores del sabor y conservantes. Según la clasificación NOVA, desarrollada por investigadores de la Universidad de São Paulo, los ultraprocesados son la categoría más industrializada de los alimentos y están diseñados para ser altamente sabrosos, duraderos y convenientes.
Además, suelen tener un bajo perfil nutricional: son pobres en fibra, proteínas y micronutrientes esenciales, y ricos en calorías vacías, grasas saturadas, azúcares añadidos y sodio. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advierte que el consumo excesivo de estos productos se asocia con un mayor riesgo de obesidad, diabetes tipo 2, hipertensión y enfermedades cardiovasculares.
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EJEMPLOS COMUNES DE ALIMENTOS ULTRAPROCESADOS
Estos son algunos de los productos más habituales en esta categoría:
- Bebidas azucaradas: Refrescos, jugos industriales, bebidas energéticas.
- Snacks y productos fritos: Galletas, papas fritas, bollería industrial.
- Comidas preparadas y precocinadas: Lasañas, pizzas congeladas, sopas instantáneas.
- Cereales azucarados para el desayuno.
- Embutidos y carnes procesadas: Salchichas, bacon, jamón cocido.
- Productos lácteos azucarados: Yogures de sabores, batidos industriales.
- Salsas comerciales: Mayonesa, ketchup, aderezos para ensaladas.
CÓMO IDENTIFICAR LOS ALIMENTOS ULTRAPROCESADOS
Reconocer este tipo de productos es clave para poder evitarlos. Aquí algunos consejos prácticos:
1. REVISA LA LISTA DE INGREDIENTES
Los alimentos ultraprocesados suelen tener una lista larga de ingredientes, muchos de los cuales no se reconocen fácilmente o no forman parte de la cocina doméstica.
2. NOMBRES COMPLEJOS Y TÉRMINOS QUÍMICOS
Si en la etiqueta ves términos como glutamato monosódico, acesulfamo K, benzoato de sodio o carboximetilcelulosa, probablemente estés ante un ultraprocesado.
3. PUBLICIDAD EXCESIVA Y ENVASES ATRACTIVOS
Estos productos suelen tener envases brillantes, llamativos y promesas de salud o conveniencia (como "bajo en grasa", "con vitaminas", etc.), lo que puede inducir a error.
4. FALTA DE INGREDIENTES FRESCOS
Los ultraprocesados rara vez contienen alimentos frescos como frutas, verduras o legumbres enteras, y priorizan ingredientes sintéticos o refinados.
CONSEJOS PARA LLEVAR UNA ALIMENTACIÓN SALUDABLE
Reducir el consumo de ultraprocesados no implica dejar de disfrutar de la comida. Aquí tienes algunas claves para mejorar tu dieta:
- Elige alimentos frescos y de temporada: Frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos y proteínas frescas son la base de una alimentación saludable.
- Evita productos con ingredientes artificiales: Cuanto más corta y reconocible sea la lista de ingredientes, mejor.
- Desconfía del "marketing saludable": Términos como "light", "natural", "sin azúcar añadido" pueden ser engañosos. Es importante leer las etiquetas detenidamente.
- Cocina en casa siempre que sea posible: Preparar tus propias comidas te permite tener el control de lo que comes y evitar aditivos innecesarios.
¿POR QUÉ ES TAN IMPORTANTE EVITARLOS?
Un estudio publicado en The BMJ en 2023 reveló que un mayor consumo de alimentos ultraprocesados se asocia con un aumento del 24% en el riesgo de mortalidad por cualquier causa. Además, la OMS recomienda limitar su ingesta como parte de una estrategia global para combatir la obesidad y las enfermedades crónicas no transmisibles. La evidencia científica es clara: cuanto más naturales y menos procesados sean los alimentos que consumes, mejores serán tus niveles de energía, salud metabólica y bienestar general.








