Muere el príncipe Federico de Luxemburgo a los 22 años
A consecuencia de una enfermedad genética poco común: la POLG
Marina J. Ramos | Mallorca, 10 de Marzo de 2025 | 13:13h

El príncipe Federico de Luxemburgo, hijo de Roberto de Luxemburgo y la princesa Julie Ongaro, falleció el pasado 1 de marzo en París a los 22 años a consecuencia de una enfermedad genética poco común: la POLG. Su padre ha anunciado ahora, días después, en un comunicado la triste noticia.
En el mensaje publicado el 8 de marzo, Roberto de Luxemburgo rememroa los últimos momentos de su hijo: “El pasado viernes 28 de febrero, en el Día de las Enfermedades Raras, nuestro querido hijo nos llamó a su habitación para hablar con él por última vez”, relató a través de la web de la fundación POLG, una organización que el propio Federico fundó y en la que ejercía como director creativo con el objetivo de impulsar la investigación sobre esta enfermedad rara, un trastorno crónico que impide a las células generar suficiente energía, lo que provoca el fallo progresivo de múltiples órganos.
La familia ducal de Luxemburgo también ha difundido la noticia en su perfil de Instagram, acompañada de dos fotografías del príncipe: una en la que aparece junto a Muschu, el perro de su hermana Carlota, y otra de su infancia rodeado de su familia. Federico ha afrontado su despedida con la misma fortaleza y calidez que lo caracterizaban. Su padre ha explicado que el joven se tomó el tiempo de decir adiós, uno por uno, a sus seres queridos: su hermano Alexander, su hermana Carlota, su cuñado Mansour, sus primos Carlos, Luis y Donall, y sus tíos Carlota y Mark. “Ya le había dicho todo lo que sentía en su corazón a su extraordinaria madre, que no se había separado de él en 15 años”, compartió emocionado.
Incluso en sus últimos instantes, Federico mantuvo su espíritu alegre y compasivo. Tras despedirse de todos, dejó a su familia con una broma recurrente que solían compartir: “Nos dejó colectivamente con una vieja broma familiar. Incluso en sus últimos momentos, su humor y su compasión sin límites lo obligaron a dejarnos con una última risa… para animarnos a todos”, recordó su padre.
UN JOVEN APASIONADO POR LA VIDA
Aunque Federico no era una figura mediática dentro de la familia ducal, sus padres siempre fueron abiertos sobre su enfermedad para visibilizar estos trastornos poco comunes. En una entrevista con el medio luxemburgués Virgule, Roberto de Luxemburgo explicó cómo su hijo mostró signos de la enfermedad desde muy pequeño: “Era un bebé que dormía mientras los demás corrían por todos lados. Más tarde, surgieron problemas de equilibrio y coordinación. Perdía cada vez más fuerza y enfermaba a menudo”, relató.
Sin embargo, esas dificultades no le impidieron llevar una vida plena y rodearse de amigos. Según su padre, Federico era un joven sociable, siempre con una sonrisa y el alma de cualquier celebración: “Es superpositivo y superalegre”, lo describió.
Uno de los momentos más emotivos de su despedida fue la última pregunta que le hizo a su padre: “Papá, ¿estás orgulloso de mí?”. A pesar de que apenas podía hablar en esos días, esas palabras llegaron con una claridad sorprendente y una intensidad conmovedora. “La respuesta era muy fácil y la había oído muchísimas veces… pero en ese momento necesitaba la seguridad de que había aportado todo lo que podía en su corta y hermosa existencia y que ahora podía finalmente seguir adelante”, compartió Roberto.
SUS PASIONES: LA MÚSICA, EL CINE Y LA NATURALEZA
Más allá de la enfermedad, Federico dejó una huella imborrable en su entorno gracias a su entusiasmo por la vida. Amante de la música (su hermano lo llamaba la gramola humana), el cine y la televisión, llegó a colaborar con una productora revisando guiones. También tenía una gran afición por la gastronomía, la fotografía, los fósiles y los minerales.
Uno de los detalles que más recuerdan sus familiares es su obsesión con la serie The Office en su versión estadounidense, que llegó a ver completa más de diez veces. El comunicado de la familia finaliza con unas palabras llenas de simbolismo: “Federico falleció el 1 de marzo de 2025 en París, la ciudad de las luces. Una luz se apagó, pero quedan muchas”.
¿QUÉ ES LA ENFERMEDAD POLG?
Se estima que alrededor de 300 millones de personas en el mundo padecen enfermedades raras, y la POLG es una de ellas. Según explicó Roberto de Luxemburgo, esta patología puede compararse con “tener una batería defectuosa que nunca se recarga completamente, está en un estado constante de agotamiento y eventualmente pierde energía”. La familia de Federico ha reiterado su compromiso de continuar con la labor de la Fundación POLG para investigar y concienciar sobre este trastorno, manteniendo vivo el legado del joven príncipe.







