La obesidad "duele en el alma": Estigmas y confesiones de los ciudadanos de Baleares
El 'iceberg' emocional y los desafíos que acarrean a diario miles de ciudadanos de las Islas
Marina J. Ramos | Mallorca, 04 de Marzo de 2025 | 11:33h

Sentir constantemente vergüenza, culpabilidad, baja autoestima, tristeza, rechazo, inseguridad y percibirse "juzgado", "inservible", "menospreciado" y hasta "sucio". Es como confiesan vivir día a día los lectores de Crónica Balear con obesidad, una realidad extrapolable a buena parte del 16% de la población balear: casi uno de cada cinco ciudadanos de las Islas. El excesivo peso corporal, lejos de quedarse en una simple cuestión estética, acarrea un enorme iceberg emocional con la que lidiar a diario: "Te sientes excluida. La sociedad no está pensada para nosotros", apunta otra lectora.
"Llevo 25 años sin ir a la playa y lo peor es ir de compras...horrible", "No es la obesidad, sino los abusadores y entrometidos lo que más duele", "Muchas veces no me siento una persona normal ni siquiera digna. Es un machaque interior continuo porque te ves diferente al resto y te percibes como un fracaso". Son algunas de las respuestas recibidas por este medio de ciudadanos de las Islas con obesidad, que exponen el alto grado de sufrimiento emocional ligado a la obesidad, debido, en gran medida, a la respuesta social -y discriminatoria- que se les da a estas personas.
PROBLEMAS COTIDIANOS Y DISCRIMINACIÓN
El mundo ha sido diseñado para personas con un cuerpo normativo. Ya sea des de barreras arquitectónicas o incluso la tesitura de poderse sentar cómodamente en el asiento de un avión, de un bus o en la silla de la terraza de un bar resultan un impedimento diario que dispara esos sentimientos de vergüenza y exclusión.
El encontrar o llevar cierto tipo de ropa es otra de las situaciones problemáticas más repetidas por los lectores: "Muchas de las prendas de las tiendas las descarto: ni pantalones cortos ni vestidos porque me rozan los muslos, y algunos zapatos como botas o botines no me los puedo poner porque no me entran por las piernas". "Al final acabas llevando ropa holgada para esconder tu cuerpo por vergüenza", apostilla otra lectora. Una pone el punto de mira en los comentarios y miradas al respecto. Recuerda cómo una vez acudió a una tienda de Palma y al preguntar por la disponibilidad de tallas, "la dependienta me respondió de forma bastante despectiva que no tenían ropa de mi talla". Situaciones, que, dice otro lector, "duelen en el alma".
"LA PANDEMIA DEL SIGLO XXI"
No se trata solo de una simple cuestión estética. Supone un problema de salud pública de primer orden. La obesidad pone en jaque la salud mental y también física. "Es la principal causa de mortalidad en Europa. Se estima que está detrás de entre un 70-80% de las muertes anuales, muy por encima de los accidentes de tráfico", recalca el nutricionista mallorquín Miquel Àngel Ferrà Alemany. "Es la pandemia del siglo XXI", advierte ante el incremento año tras año de personas con obesidad, propiciado mayormente, señala, por el auge de la comida rápida y los alimentos ultraprocesados (ricos en azúcares, grasas saturadas...), así como un estilo de vida cada vez más sedentario, todo ello ligado a un factor psicológico.
NO HAY UN PERFIL CONCRETO: CADA PERSONA TIENE SU HISTORIA
Las respuestas de los lectores recabadas por 'Crónica Balear' relatan situaciones de discriminación por su peso corporal que les provocan una profunda mella emocional. "El estigma social generalizado que recae sobre las personas con un exceso de peso corporal las acusa de una falta de disciplina y lo achaca a una responsabilidad meramente individual, cuando la realidad es que entran en juego toda una serie de factores ambientales, psicosociales, biológicos..", desmiente la psicóloga Laura Seseña.
"El problema que tenemos hoy en día es que hay mucha tendencia a estereotipar", observa la psicóloga Catalina Calafat. "No hay un perfil concreto de persona que padece obesidad", sino que "hay toda una historia detrás de cada una de ellas", marcada tanto por sus experiencias previas como por su contexto social. La solución pasa, coinciden ambas profesionales, por un tratamiento individualizado e integral, tanto desde el punto de vista nutricional, como psicológico.
¿CUESTIÓN DE FALTA DE VOLUNTAD?
"Cuanto más lucho contra ella, peor...no hay manera", lamenta una lectora. Aunque está ampliamente extendida la creencia de que poner fin a la obesidad es cuestión de poner fuerza de voluntad y limitarse a comer menos, "esto es extremadamente reduccionista", advierte el dietista-nutricionista mallorquín Miquel Àngel Ferrà Alemany. "Entra en juego el metabolismo, la baja autoestima, el comer de forma impulsiva...La comida activa vías dopaminérgicas, asociadas a la felicidad, por lo que aumenta el deseo de comer", toda una serie de factores que convierten el proceso en "un círcuclo vicioso", del que resulta complicado -que no imposible- salir. "El contexto social adverso -añade la psicóloga Laura Seseña- incrementa esas emociones negativas que conducen al comer en exceso como forma de regulación emocional".
SIN NUTRICIONISTAS EN ATENCIÓN PRIMARIA DE BALEARES: "HAY UNA SITUACIÓN DE DESATENCIÓN"
Ante tal complicado escenario es necesario, dicen los expertos, acudir a un profesional especializado. "Suena cliché pero es así. Si lo intentas a hacer solo es posible que recurras a información confusa o errónea acerca de la nutrición y los hábitos a conseguir. Es como comenzar a ir al gimnasio solo. No es imposible, pero hay más riesgo de lesión", apunta Ferrà, dietista-nutricionista mallorquín que trabaja en Atención primaria y Comunitaria de Cataluña.
El principal problema en Baleares es que, a diferencia de otras comunidades como Cataluña o Galicia, en las Islas las personas con obesidad no pueden acceder a un nutricionista en Atención Primaria en la sanidad pública. Pese a que la problemática afecta al 16% de la población, los recursos en la sanidad pública balear se limitan a una cita con un enfermero en la que se establecen pautas genéricas. "Son profesionales, pero no especialistas en el este área", recalca Ferrà. Solo los casos más graves y con diagnóstico se derivan a los nutricionistas de los centros hospitalarios, "y a veces ni siquiera eso", advierte Manuel Moñino, presidente del Colegio de Dietistas-Nutrcionistas de las Islas Baleares.
Ferrà llama a no idealizar resultados: "Con métodos como las dietas milagro pierdes mucho peso pero a costa de un perjuicio muy grande para la salud y pueden acabar propiciando el desarrollo de un trastorno e la conducta alimentaria (TCA)". "Estas dietas son insostenibles toda la vida y lo más importante, no te enseñan a comer ni a tener unos hábitos saludables que, en el fondo, son la clave del éxito", tales como llevar una dieta rica en legumbres, vegetales, frutas, lácteos, pescado, huevos y frutos secos; la actividad física; el descanso y el bienestar emocional. "Los objetivos tienen de ser más amplios que una pérdida de peso y mantibles a lo largo de la vida, como desarrollar habilidades de autorregulación, autocontrol y favorecer una motivación que implique al paciente en distintos ámbitos de su vida", añade la psicóloga Seseña.







