¿Cómo está el mundo de preparado 20 años después del destructor tsunami del Índico?
La tragedia del 2004 dejó más de 228.000 muertos y marcó un antes y un después en la cooperación internacional de la prevención de estos fenómenos
EFE | Mallorca, 23 de Diciembre de 2024 | 15:40h

El tsunami ocurrido en el océano Índico en 2004, uno de los desastres naturales más devastadores de la historia reciente, dejó más de 228.000 muertos y marcó un antes y un después en la cooperación internacional en materia de prevención de estos fenómenos. Este trágico suceso se conmemora ahora, a 20 años de la tragedia, el 26 de diciembre.
MEJORAS EN LOS SISTEMAS DE ALERTA Y COOPERACIÓN GLOBAL
Bernardo Aliaga, jefe del Programa de Tsunamis de la Unesco, destacó en una entrevista los avances que se han logrado en el monitoreo y la respuesta ante tsunamis desde 2004. Si bien existe una mayor cooperación internacional y sistemas de alerta más eficientes, aún hay trabajo por hacer, especialmente para asegurar la preparación de las comunidades más remotas y vulnerables.
El experto chileno subrayó que, tras la tragedia de 2004, se experimentó una ola de solidaridad que impulsó la cooperación científica y técnica, mejorando sustancialmente las herramientas para enfrentar futuros tsunamis.
INNOVACIONES EN TECNOLOGÍA DE MONITOREO
Desde el devastador tsunami de 2004, el número de boyas DART (Deep-ocean Assessment and Reporting of Tsunamis), que son esenciales para detectar tsunamis en alta mar, ha crecido considerablemente, pasando de solo cuatro a casi 40 en todo el mundo. Además, la red global de sismógrafos se ha expandido a más de 150 centros, lo que permite detectar terremotos en tiempo real, la principal causa de los tsunamis.
Otro avance significativo ha sido la creación de centros de alerta regionales, que ahora no solo existen en el océano Pacífico, sino también en otras zonas como el Índico, el Atlántico Norte, el Mediterráneo y el Caribe. Estos centros han reducido considerablemente el tiempo de respuesta, de hasta 50 minutos a tan solo 5 o 7 minutos.
PREPARACIÓN Y EDUCACIÓN EN COMUNIDADES VULNERABLES
A pesar de los avances, aún existen numerosas comunidades vulnerables que no han recibido la formación adecuada. Actualmente, más de un centenar de comunidades en 34 países, incluyendo España, Costa Rica, Ecuador, Indonesia e India, están reconocidas por la Unesco por su preparación frente al riesgo de tsunamis. Sin embargo, la meta es ampliar la cobertura, especialmente en el Caribe, donde se espera que 300 comunidades estén preparadas para 2030.
PREDICCIÓN Y TECNOLOGÍA AVANZADA
Los sistemas más avanzados de predicción de tsunamis son las boyas DART de Estados Unidos, que miden variaciones mínimas en la presión y temperatura a gran profundidad, proporcionando datos clave para activar alertas tempranas. Japón, por ejemplo, ha implementado un sistema de aviso prácticamente en tiempo real, lo que ha permitido mitigar los efectos de estos desastres.
LA IMPORTANCIA DE LA EDUCACIÓN CIUDADANA
Aliaga también enfatizó la necesidad de que la población esté informada y preparada, incluso en lugares donde los tsunamis no son frecuentes. En España, por ejemplo, aunque el último gran maremoto destructivo ocurrió en 1755, es crucial que los ciudadanos conozcan las medidas a tomar en caso de emergencia.
La preparación no debe generar pánico, sino que debe centrarse en acciones prácticas y sencillas: saber qué hacer, cómo hacerlo y cuándo hacerlo. Un ejemplo claro es la organización familiar, como saber qué hacer si se encuentra una persona en la costa durante un tsunami, y asegurarse de que no se tomen decisiones precipitadas, como ir a recoger a los niños a la escuela, sino que sean los profesores los que tomen la iniciativa de llevarlos a un lugar seguro.
UN TSUNAMI DE 2004 QUE CAMBIÓ EL MUNDO
El tsunami de 2004, causado por un terremoto de magnitud 9,1 cerca de la isla de Sumatra, fue responsable de la muerte de más de 228.000 personas, principalmente en Indonesia, donde se registraron 167.000 fallecimientos. Este trágico evento fue el detonante de una respuesta global que, aunque aún tiene desafíos por delante, ha mejorado la preparación ante estos desastres naturales y demostrado el poder de la cooperación científica internacional en la protección de vidas humanas.







