Marchena, el adiós del juez estrella que fue encumbrado por el procés
Presidir el juicio contra los líderes independentistas catalanes fue un punto de inflexión en su carrera
EFE | Mallorca, 05 de Diciembre de 2024 | 09:13h

Manuel Marchena culmina su mandato como presidente de la Sala Penal del Tribunal Supremo tras diez años de liderazgo, transformándose de un jurista discreto en uno de los magistrados más influyentes del país. Su figura ganó notoriedad gracias a su gestión en el denominado juicio del siglo, el procés. Este juicio consolidó su autoridad, reconocimiento público y la admiración de sus colegas.
Desde 2014, cuando asumió la presidencia, hasta ahora, Marchena ha presidido resoluciones judiciales con una fuerte carga política, consolidándose como un juez estrella, un título que él mismo reconoce como incómodo.
Marchena se retira de la presidencia porque la normativa prohíbe un tercer mandato. Aunque pocos dudan de que, de no existir esta limitación, no habría tenido rival para continuar. Sin embargo, el desgaste personal tras dirigir una sala que investiga y juzga a aforados, en un contexto político marcado por el desafío independentista catalán y la polarización social, también ha influido en su decisión.
Pese a abandonar la presidencia, Marchena permanecerá en el Tribunal Supremo, institución a la que llegó en 2007, con 48 años. Su peso e influencia en la judicatura seguirán siendo significativos, gracias a su carisma, oratoria y profundo conocimiento jurídico, cualidades reconocidas por sus compañeros.
EL INCIDENTE CON COSIDÓ Y LA PRESIDENCIA DEL CGPJ
En 2018, su nombre fue propuesto por el Partido Popular y aceptado por el PSOE para presidir el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). Sin embargo, un polémico mensaje del entonces portavoz del PP en el Senado, Ignacio Cosidó, frustró su nombramiento. En el mensaje, Cosidó afirmaba que con Marchena al frente, el PP controlaría "la Sala Segunda por detrás".
La controversia llevó a Marchena a renunciar públicamente a la presidencia del CGPJ con una carta contundente: "Jamás he concebido el ejercicio de la función jurisdiccional como un instrumento al servicio de una u otra opción política para controlar el desenlace de un proceso penal".
Presidir el juicio contra los líderes independentistas catalanes fue un punto de inflexión en su carrera. El proceso judicial, retransmitido en directo, situó a Marchena en el centro del panorama mediático, donde destacó por su precisión y autoridad.
Frases como: "La fiebre no tiene trascendencia jurídica", "No existe la figura del testigo opinante", o "Hacernos perder el tiempo tiene consecuencias jurídicas" quedaron grabadas en la memoria colectiva.
La sentencia del procés, redactada bajo su liderazgo, logró la unanimidad de los siete magistrados, un reflejo de su capacidad para negociar y persuadir.
ENFRENTAMIENTOS CON EL GOBIERNO DE SÁNCHEZ
Marchena ha ganado popularidad y críticas a partes iguales. Desde la Sala Penal, se han cuestionado decisiones clave del Gobierno de Pedro Sánchez, como la ley del "solo sí es sí", la reforma de la malversación y sedición, los indultos a los condenados por el procés y la propuesta de amnistía.
La conclusión de su mandato coincide con investigaciones judiciales que afectan al fiscal general del Estado y a un caso de corrupción vinculado a José Luis Ábalos, exministro y figura destacada del Ejecutivo de Sánchez. Marchena seguirá siendo testigo privilegiado de estos acontecimientos en su papel como magistrado.
SUCESIÓN EN LA PRESIDENCIA DE LA SALA
Andrés Martínez Arrieta asume la presidencia en funciones mientras compite con Ana Ferrer por el cargo definitivo. En su despedida ante el CGPJ, Marchena destacó su intención de "mantener las excepcionales relaciones personales entre magistrados y la estructura organizativa". Aunque deja la presidencia, su influencia seguirá marcando el camino en la Sala Penal.







