Un vecino de Palma se divorcia y el juez le obliga a convivir con su exsuegra
Antonio se divorció en 2017 y tuvo que repartir la vivienda a partes iguales
Isaac Hernández | Mallorca, 19 de Junio de 2024 | 09:55h
Si para muchos ya es difícil soportar a una suegra en la comida de los domingos, imagínese que se divorcia, viene un juez y le dice que tiene que compartir su casa con ella. Esta es la historia de Antonio Galindo, quien se divorció en 2017 y desde entonces convive con su exsuegra octogenaria.
Todo comienza en 2014, cuando Antonio y su mujer ponen fin a su relación, aunque no fue hasta 2017 cuando hicieron oficial el divorcio, donde comenzó la pesadilla para él. Los problemas, según ha explicado Antonio a Crónica Balear, dan inicio a la hora de decidir qué se hacía con la casa: “Tendríamos que haber tirado cada uno por un lado, tener sus divisiones y cada cual hacer su vida”.
Sin embargo, terminaron firmando que la casa se repartiría entre ambos, con un convenio del 50 por ciento, mientras que ahí vivieran ella, su hijo o su exsuegra. No obstante, la exmujer se hizo con más del porcentaje que les correspondía. Aunque sí es cierto que Antonio les cedió el salón hasta que abandonaran la vivienda. “Les deje el salón, porque no le iba a quitar la chimenea a mi hijo”.
Pasado un tiempo, la exmujer y el hijo abandonaron la vivienda, quedándose sola la exsuegra, dado que ella empezó una nueva relación y decidió irse a vivir con su nueva pareja junto a su hijo. Fue ahí cuando Antonio solicitó al juez que se le proporcionara la parte de su expareja, dado que ella ya no vivía ahí. “La respuesta del juez fue que como yo firme que estaban los tres aquí, mientras ella siga aquí me tengo que joder”.
Dada la respuesta de la justicia, Antonio pide ahora “lo que dice el convenio del 50 de la vivienda y que el terreno también se divida porque lo estamos compartiendo”. Asimismo, también se ha mostrado bastante indignado por los gastos: “Me hago cargo del 50% de los gastos”.
Siguiendo con el reparto de la vivienda, Antonio ha destacado que: “Lo que no puede ser es que ellos cojan más zonas de las que yo he estado cuidando porque ellos lo tenían todo asalvajado, partes que eran de los dos se las han adjudicado ellos con la excusa de que la mujer es mayor. Me parece bien, pero a mi me den lo que me toca”.
Del mismo modo, ha recalcado que: “Dicen que está puesto en el convenio de mediación, pero no es así. Lo único que pido es que se me dé mi parte y que no tenga que convivir con ellos. Me divorcié y no tengo que tener ningún contacto con ellos, solo quiero vivir y estar tranquilo”.
HABITACIONES CONVERTIDAS EN COCINA Y RECIBIDOR
Antonio ha mostrado ante las cámaras de este medio como está viviendo actualmente: “Tengo una cocina, que era una habitación y he tenido que invertir en hacerla, un baño, una salita sin luz que era otra habitación y que al final lo he convertido en recibidor porque tengo la puerta de la entrada a mi casa ahí”.
Por su parte, también ha explicado que compraron la vivienda a la que en aquel entonces era su suegra por dos millones de pesetas: “Yo aquí he invertido desde que era joven y se me acusa de que esto era de la madre de ella, cuando es mentira. Se lo compramos por dos millones pesetas y encima Hacienda nos multó porque estaba valorada en seis millones”.
"Sufrí una depresión crónica, no tenía ganas de vivir, no podía ver ni a mi hijo". Asimismo, en cuanto a la convivencia, Antonio ha recalcado que siempre fue "nula”.







