Koldo, un hombre de pocas palabras
EFE | Mallorca, 22 de Abril de 2024 | 16:04h

Corpulento, alto y serio, Koldo García tiene pinta de ser hombre de pocas palabras, y en su cita con el Senado lo ha confirmado, porque si bien no ha contestado a nada sustancial en la comisión de investigación que le había convocado sí ha recurrido a expresiones rotundas para defenderse y asegurar que hizo "lo correcto".
"Mediáticamente, estoy muerto", "A mí ya me han crucificado vivo", "Yo ya no puedo tener relación con nadie", "No puedo salir a la calle", "¿Me van a llamar cuando me declaren inocente?", "Cree el ladrón que todos son de su condición", "Quien tiene que dictaminar es la justicia, no los medios de comunicación ni ustedes", han sido algunas de sus perlas.
Las ha soltado casi espontáneamente, como si no pudiera aguantarse más ante el interrogatorio al que pretendían someterle los senadores -algunos más que otros- para tratar de aclarar su papel en la supuesta trama de comisionistas en la compra de mascarillas pandémicas, sin perder de vista a su abogado Javier Pimentel, sentado junto a él.
La comisión de investigación del Senado se ha celebrado en la sala más remota de la Cámara, la Clara Campoamor, ubicada en una última planta, al final de un pasillo y a la que se llega tras subir unas largas escaleras alfombradas que él ha eludido gracias a un estrecho ascensor donde casi no cabía junto a sus acompañantes, perseguido por camarógrafos y fotógrafos.
A Koldo, que ha logrado el extraño privilegio de ser reconocido en toda España solo por su nombre, le han dejado esquinado con su traje oscuro y su corbata roja, sentado en el extremo derecho, el puesto más remoto de la remota sala, obligado en ocasiones a estirarse para ver bien a los senadores que durante poco más de una hora han ido formulando sus infructuosas preguntas.
O no. Porque si la sesión no ha servido para arrojar novedades sobre cómo actuó Koldo, García de apellido, asesor del ministro José Luis Ábalos durante lo peor de la pandemia, sí ha permitido conocer algo más de su carácter y su modo de ser.
A ello han contribuido junto a sus palabras -pocas- sus gestos, especialmente el arqueo de cejas, en expresión de absoluto asombro.
Ha dado buen ejemplo cuando el senador de ERC Joan Queralt le ha preguntado si viajó a República Dominicana en el verano de 2022 y con quién. Y los suspiros, porque Koldo habla poco y también suspira.
Los miembros de la comisión barruntaban que iba a acogerse a su derecho a no declarar, y así lo ha manifestado una vez que el presidente de la Comisión, Eloy Suárez Lamata, del PP, garantizara en la inauguración de las comparecencias que respetará los derechos de los convocados y recordara su obligación de "no faltar a la verdad".
El compareciente García se ha esforzado en guardar silencio, pero no se ha podido aguantar cuando la senadora de UPN María Caballero ha terminado su turno con una cuestión personal: "¿Tiene usted la conciencia tranquila?".
"Mucho", ha respondido espontáneamente, y ahí ya se ha visto que algún resquicio daría a su negativa a hablar.
También ha saltado, muy contundente, cuando el senador de EH Bildu Josu Estarrona ha insistido en preguntarle si podía decir quién no tiene "tranquila" la conciencia: "Igual ustedes, los primeros".
Y así, entre gestos de disgusto, arqueos de cejas y breves consultas a su abogado ha permanecido silencioso hasta que ha vuelto a expresarse para lamentar ante el senador de CC Pedro San Ginés que no puede salir a la calle y que además de haber sido "crucificado vivo" se siente "mediáticamente muerto".
Pero ha sido con la intervención final del portavoz del PP, Luis Santamaría, inmisericorde en sus preguntas y quien ha llegado a describirle como una persona "sin alma" por haberse aprovechado de la tragedia de la pandemia, deseándole que no saliera "jamás" de la cárcel, cuando García ha estallado y más se ha revuelto indignado, recio.
Mirando fijamente al portavoz popular le ha dicho que él siempre hizo "lo correcto", y como el senador ha puesto trabas a que hablara el último, ha protestado mientras su abogado le pedía calma; tras lograr el aval del presidente Suárez ha explicado que había permanecido "quieto" pese a las "verdaderas salvajadas" escuchadas.
"Me gustaría verles dentro de un tiempo cuando la justicia dictamine lo que tenga que dictaminar y veremos si son tan eufóricos, aunque tendrían que aprender mucho", han sido sus últimas palabras, dedicadas con toda la intención a los del PP.
Después se ha ido, con su abogado y dos acompañantes más, igual que llegó, rodeado de periodistas, cámaras y micrófonos, hasta un taxi blanco que le esperaba bajo el sol en la Plaza de la Marina Española.







