¿Qué relación hay entre las enfermedades de los vasos sanguíneos y la salud mental?

EP | 27/05/2021

Por primera vez, un estudio prospectivo e internacional ha demostrado que el dolor torácico causado por problemas en los pequeñísimos vasos que suministran sangre al corazón es un importante problema de salud que aumenta el riesgo de infartos, derrames cerebrales y muerte por motivos cardiovasculares.

El estudio, que se publica este jueves en la revista 'European Heart Journal', reclutó a 686 pacientes de 14 instituciones de siete países de cuatro continentes entre julio de 2015 y diciembre de 2018 para investigar la angina microvascular (AMV).

Hasta ahora, se creía ampliamente que la AMV era una enfermedad benigna que se presentaba principalmente en las mujeres. Sin embargo, el estudio demostró que, durante uno o dos años de seguimiento hasta diciembre de 2019, se produjeron eventos como accidentes cerebrovasculares, infartos de miocardio y hospitalización por dolor torácico (angina) en casi el 8% de los pacientes cada año. Hombres y mujeres se vieron afectados casi por igual y el pronóstico no fue diferente según el sexo o la etnia.

Hasta hace relativamente poco tiempo, se sabía poco sobre la AVM y puede ser difícil de diagnosticar, en parte porque los criterios de diagnóstico no fueron propuestos hasta 2018 por el Grupo COronary VAsomotor Disorders International Study (COVADIS).

Los pacientes con AVM pueden experimentar dolores en el pecho similares a los de un ataque al corazón y/o dificultad para respirar, lo que puede llevarlos a ser ingresados en el hospital. Sin embargo, las pruebas estándar, como los electrocardiogramas (ECG), los angiogramas y las ecocardiografías, no detectan problemas significativos en el ritmo cardíaco o en las arterias coronarias principales, lo que significa que la AVM no suele diagnosticarse.

El primer autor del estudio y miembro del Grupo COVADIS, el profesor Hiroaki Shimokawa, explica que "la angina microvascular es un área poco investigada, en parte porque antes de la definición de COVADIS no se disponía de una definición universal definitiva y en parte porque los cardiólogos se interesan principalmente por las grandes arterias coronarias, pero no por los vasos más pequeños que también forman parte de la circulación coronaria. Las primeras son fácilmente visibles mediante angiografía coronaria, mientras que las segundas no", añade.

"Actualmente, muchos médicos no son conscientes de la importancia de la disfunción microvascular coronaria. En consecuencia, muchos pacientes con AVM son diagnosticados erróneamente como si tuvieran trastornos posmenopáusicos o un desequilibrio del sistema nervioso consciente e inconsciente, por ejemplo".

El profesor Shimokawa, que es vicedecano de la Escuela de Posgrado de la Universidad Internacional de Salud y Bienestar, en Japón y profesor emérito/visitante de la Escuela de Posgrado de Medicina de la Universidad de Tohoku, y sus colegas aplicaron los criterios de diagnóstico de COVADIS en el estudio actual.

Durante el periodo de seguimiento, se produjeron 78 casos de muerte u hospitalización por problemas cardiovasculares graves, como infarto de miocardio e ictus, insuficiencia cardíaca o angina inestable (6,4% en hombres y 8,6% en mujeres), lo que supone una incidencia anual del 7,7% entre todos los pacientes del estudio. La hospitalización por angina inestable fue el acontecimiento más frecuente.

Los análisis mostraron que la hipertensión arterial, los antecedentes de enfermedad coronaria y la angina estable eran factores predictivos importantes e independientes de estos eventos cardiovasculares mayores.

Aunque los caucásicos tenían un riesgo mayor que los asiáticos (incidencias anuales del 9,3% frente al 4,5%), no hubo diferencias significativas entre los dos grupos étnicos una vez ajustados los factores que podían afectar a los resultados, como la edad, el sexo, la hipertensión, la diabetes, el tabaquismo, etc.

Las mujeres tenían una calidad de vida significativamente peor que los hombres, aunque tenían un pronóstico similar a largo plazo; los investigadores dicen que esto podría deberse al efecto de las hormonas femeninas en la percepción del dolor.

El profesor Shimokawa recuerda que "se suele pensar que la angina de pecho está causada principalmente por el estrechamiento de las grandes arterias coronarias. Sin embargo, incluso tras el tratamiento de estas arterias con stents o cirugía de bypass, aproximadamente el 40% de los pacientes siguen experimentando dolores en el pecho, lo que sugiere que los problemas de disfunción microvascular son muy comunes".

"Además --continúa--, recientemente se ha demostrado de forma convincente que el tratamiento de las grandes arterias coronarias con stent o cirugía de bypass por sí solo no mejora significativamente el pronóstico a largo plazo de los pacientes con enfermedad arterial coronaria, lo que sugiere de nuevo la importancia pronóstica de la disfunción microvascular coronaria".

"Nuestro estudio internacional demuestra la importancia de la disfunción microvascular coronaria en los pacientes con AVM --resalta--. Teniendo en cuenta el hecho de que la disfunción microvascular coronaria está implicada no sólo en la AVM, sino también en otras formas de enfermedad cardiovascular, incluyendo la enfermedad de las grandes arterias coronarias y la enfermedad miocárdica, creemos que los clínicos deberían prestarle más atención".

Los investigadores afirman que la gestión y el tratamiento de la AVM representan una importante necesidad no satisfecha y que se necesita más investigación. Los pacientes suelen ser tratados con fármacos para prevenir la coagulación de la sangre, como las estatinas, los inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina (IECA) o los antagonistas de los receptores de la angiotensina (ARA), o con fármacos para dilatar los vasos sanguíneos, como los betabloqueantes, los antagonistas del calcio y los nitratos.

El redactor jefe del 'European Heart Journal', Filippo Crea, catedrático de Cardiología y director del Departamento de Ciencias Cardiovasculares y Neumológicas de la Universidad Católica del Sagrado Corazón, en Italia, y coautor del estudio, apunta que "se puede estimar que en la mayoría de los países europeos, entre 20.000 y 40.000 personas por millón de habitantes padecen angina de pecho. Por tanto, el número total de pacientes con angina es de unos 21 millones en Europa".

"Dado que varios estudios han demostrado que alrededor del 50% de los pacientes con angina no tienen estrechamiento coronario, esto significa que unos diez millones de personas en Europa tienen angina causada por alteraciones funcionales en las arterias coronarias grandes o pequeñas, o en ambas --concluye--. La situación es similar en Asia y Estados Unidos. Este enorme número de pacientes merece ser cuidadosamente identificado y tratado".

"Además --destaca--, estos datos deberían estimular el desarrollo de fármacos dirigidos específicamente a la microcirculación coronaria. Por último, pero no por ello menos importante, estas alteraciones funcionales son frecuentes no sólo en los pacientes con angina, sino también en los que presentan un infarto de miocardio".

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