Muchas flores y poca gente: el atípico Todos los Santos del cementerio de Palma

Redacción | 01/11/2020

"¿Puedo pasar? Me he enterado esta mañana". Son las 09.00 horas y una mujer de unos 80 años, vestida de negro y con cabello plateado, espera en el control de acceso de la entrada principal del cementerio de Palma. En las manos solo lleva un pequeño ramo de flores. "Sí, no se preocupe, el aforo no está completo", le dice el guardia de seguridad.

Desde que el Ayuntamiento de Palma anunció a principios del mes pasado que la entrada al cementerio entre el 30 de octubre y Todos los Santos solo sería posible con cita previa, para así evitar aglomeraciones debido a la situación sanitaria actual, la Empresa Funeraria Municipal (EFM) ha proporcionado unas 10.000 invitaciones.

"El cementerio más original de España", bromea el gerente de la EFM, Jordi Vilà, quien asegura no tener constancia de que, en la historia de este recinto palmesano, que fue inaugurado en 1821 y que suele acoger hasta 25.000 personas durante Todos los Santos, haya sido necesario gestionar la entrada y salida de visitantes.

Invitaciones con códigos QR, controladores en las puertas de entrada, desinfección de pasillos, bancos y pomos, supervisión de agentes de la Policía Local, aforo limitado... Estas son algunas de las medidas que la empresa diseñó con un mes de antelación para garantizar la seguridad de los asistentes y prevenir los contagios por coronavirus.

Además, este lugar histórico, que normalmente cuenta con hasta 13 entradas de acceso a sus seis sectores, ha sido dividido durante estos días en tres partes: el área de la entrada principal, con un máximo de 1.168 personas; el sector nuevo de Son Valentí, con un aforo de 3.813 usuarios, y la zona de del tanatorio, con 1.072 visitantes.

De entre tanto gris, destacan los colores de las miles de flores que los familiares han dejado en las tumbas de sus seres queridos. Sin embargo, los pasillos del cementerio están vacíos. ¿Quizás porque todavía es temprano? "No, mucha gente ha ido viniendo durante la semana", aclara un vigilante de seguridad.

A pesar de estas medidas, el alcalde de Palma, José Hila, solicitó a los ciudadanos que adelantaran o aplazaran sus visitas. Según el gerente, desde que el Ayuntamiento de Palma anunció a principio de este mes que sería necesario obtener cita previa para acceder al recinto durante estos tres días, "se ha notado" un incremento de visitantes.

"Llevo desde el viernes pasado recibiendo comandas", dice una florista que pasea por el recinto con dos amigas. "Ha habido ancianos que, para no tener que pedir cita previa, han ido a recoger flores para traerlas antes de día 30", asegura. Además, cuenta que algunos compraron flores para ponerlas en casa, al lado de fotos de sus seres queridos.

A pesar de las barreras rojas y blancas que se han colocado para dirigir las colas, no hay aglomeraciones. "Solemos venir a las 08.30 horas, que hay poca gente, pero cuando nos vamos siempre esta lleno", narra asombrada una pareja. "Ayer vine a la zona dos y había menos gente de lo normal", apunta una mujer de mediana edad.

Vilà celebra que sea así, pues su objetivo era que la gente visitara a sus seres queridos, pero de forma escalonada. "Las líneas para solicitar cita se saturaron los dos primeros días pero luego se normalizó", indica. Además, precisa que día 30 de octubre hubo más afluencia que día 31 y destaca que este domingo esperan unas 5.000 personas.

También explica que, cuando pusieron sobre la mesa la cuestión de si debían abrir o no el cementerio para Todos los Santos, lo primero que se les pasó por la cabeza fue cerrarlo. No obstante, "si cierras la puerta, has desplazado el problema porque la gente se aglomera en la entrada", asegura el gerente.

Al final de la zona dos, que normalmente es la más concurrida debido a su mayor densidad, hay una pareja de unos 70 años quitando malas hierbas de las jardineras de al lado de las tumbas que visitan. "Venimos de parte de una mujer mayor que no ha podido venir porque la cita previa que cogimos era demasiado pronto para ella", explican.

En el marco de este Todos los Santos diferente, Vilà recuerda que, tradicionalmente, la gente acudía al cementerio dos días antes para limpiar las tumbas y las fotos, y después venía un segundo día para dejar flores. Además, remarca que el 1 de noviembre solía ser un momento de encuentro con los familiares para recordar a los que ya no están.

Según el gerente, este año hay dos tendencia sociales en torno a la festividad de Todos los Santos y su tradicional visita al cementerio. La primera, aquel sector de la población que ha restringido sus salidas debido a la situación sanitaria actual. La segunda, "la más emotiva", las personas que no pudieron vivir las defunciones debido al confinamiento.

Con mascarillas, gel desinfectante y citas previas, en este 2020 marcado por obstáculos, la EFM valora que estos tres días hayan transcurrido "sin incidencias" y celebra que los palmesanos hayan podido visitar a sus seres queridos de forma escalonada, con muchas flores y poca gente. "No se preocupe, pase, no tenemos aforo completo".

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