Investigadores reconstruyen la 'torrentada' de Sant Llorenç y muestran los factores que causaron la tragedia

Redacción | 07/10/2020

Investigadores del grupo MEDHyCON de la Universitat de les Illes Balears (UIB) han reconstruido por primera vez las inundaciones de Sant Llorenç des Cardassar a partir de medidas reales recogidas in situ el 9 de octubre de 2018 y han ofrecido algunos factores que determinaron el desarrollo de la tragedia.

Aquel día, entre 19.00 y las 19.15 horas, el caudal del torrente de Sant Llorenç des Cardassar se multiplicó casi por cuatro y ascendió hasta los 4,5 metros de altura. La respuesta del torrente a las lluvias torrenciales fue extremadamente rápida y en pocos minutos se desbordó al paso por esta localidad del Llevant de Mallorca y causó una tragedia.

Recientemente, un equipo de investigadores liderado por el grupo de investigación MEDHyCON de la UIB ha reconstruido cómo se produjo la catástrofe. Según ha explicado la institución universitaria en un comunicado, es la primera vez que en Baleares se obtienen datos reales de este tipo de acontecimientos y no solo con estimaciones indirectas realizadas con posterioridad. El estudio se ha publicado en la revista científica 'Natural Hazards and Earth System Sciences'.

La monitorización continua del caudal del torrente de Begura de Salma por parte de los investigadores ha revelado que logró, en solo 15 minutos, una punta máxima de 442 metros cúbicos por segundo, una cifra que se aproxima al caudal medio del río Ebro, que ocupa aproximadamente mil veces la superficie de la cuenca del torrente. Estos datos se obtuvieron a través de la estación hidrométrica que los investigadores de la UIB habían instalado tres años atrás en la cama del torrente, en la entrada de Sant Llorenç des Cardassar.

El estudio de la UIB ha puesto de manifiesto el extraordinario volumen de las precipitaciones en aquel episodio, con una precipitación media dentro de la cuenca del torrente de 257 litros por metro cuadrado en 10 horas, según los datos del radar de AEMET, contrastadas con los datos recogidos y cedidas por la estación pluviométrica que la Red Baleares Meteo tiene instalada en Sant Llorenç des Cardassar, cuando la media de la precipitación anual en aquella zona se sitúa alrededor de los 800 litros.

Los datos de caudal obtenidos evidencian que el extraordinario volumen de las precipitaciones del 9 de octubre de 2018 hicieron que el suelo no tuviera capacidad para drenarlo. Esto, junto con las características geográficas del terreno, provocaron que la respuesta del torrente a las lluvias fuera extraordinariamente rápida y que, en consecuencia, se desbordara rápidamente.

Los datos aportados fueron clave para localizar a una de las personas desparecidas 

Además del estudio a posteriori de las inundaciones, la experiencia científica del grupo MEDHyCON también fue esencial durante las tareas de rescate de personas desaparecidas. Los días posteriores, los datos aportados por los investigadores de la UIB sobre la deposición del gran volumen de sedimentos arrastrados por el agua a lo largo del curso del torrente fue clave para localizar una de las personas desaparecidas.

El estudio de los investigadores de la UIB también hace un análisis territorial e hidrológico de la evaluación de los daños provocados por las inundaciones. La localización de los edificios afectados y la cantidad de agua que llegó a las calles de Sant Llorenç des Cardassar han permitido determinar las zonas afectadas en el área urbana del municipio.

El estudio también ha permitido mostrar cuáles fueron los factores causantes de los daños al área urbana de Sant Llorenç. Más allá de la elevada exposición al riesgo de inundaciones ya conocida, el desastre fue generado por una elevada exposición de los edificios y las infraestructuras a las inundaciones, la ausencia de sistemas de alerta tempranos con protocolos de actuación eficientes y la carencia de instrucciones en la población sobre como es debido actuar en caso de un acontecimiento de esta magnitud.

Los autores del estudio son los doctores Joan Estrany, Maurici Ruiz y los estudiantes de doctorado Josep Fortesa y Julián García, que pertenecen al grupo de investigación en Hidrología y Ecogeomorfología en Ambientes Mediterráneos (MEDHyCON) de la UIB, que forma parte del Instituto de Investigación Agroambiental y Economía del Agua (Inagea); Raphael Mutzner y Xavier Peña, de Hydrique Engineers (Suiza); Beatriz Nácher y Francisco J. Vallés, de la Universitat Politècnica de València; Miquel Tomàs, de la Estación Experimental de Aula Dei (EEAD-CSIC, Zaragoza); y Adolfo Calvo, de la Universitat de València.

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Comentarios

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  • Biel - Octubre 08, 2020 a las 19:02
    Me parece bien que digan que llovió mucho, pero por muchas alarmas que ponga nada evita el desastre.
    Lo único que puede evitar el desastre es realizar mejoras en todos los puentes desde el primer puente cerca de Sa Begura terminando en los de sillot.
    Son hechos demostrables que el fallo viene desde los puentes.
    Pero mientras pasen pelotazos por los tejados nada se arregla, como la inversión realizada en dicho torrente sin reparar nada necesario para evitar otra catástrofe.
    Mi opinión y la de muchos abuelos que saben más por experiencia vivida.Responder 1
  • antonia - Octubre 08, 2020 a las 09:07
    para Javier Lozano

    https://nhess.copernicus.org/articles/20/2195/2020/Responder 0
  • Javier Lozano - Octubre 08, 2020 a las 06:29
    Se puede tener acceso a tal estudio? Hay manera de poder leerlo, gracias?Responder 0
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