Gijón estudia emprender acciones legales contra Hila y Angélica Pastor

Esther Ballesteros | 18/01/2020

Más de tres años después de que el juez Manuel Penalva, el fiscal Miguel Ángel Subirán y miembros del grupo de blanqueo de la Policía Nacional situasen al exconcejal y exdiputado del PP Álvaro Gijón en el epicentro de una trama que, a su juicio, perseguía amañar la adjudicación del control de la ORA a cambio de sobornos, otro magistrado, Antoni Garcías, ha dado carpetazo a las investigaciones ante la ausencia de indicios incriminatorios. Atrás quedan las peticiones continuas de dimisión, la detención de sus padres y su hermano, las filtraciones continuas en su contra y, sobre todo, el desgaste y la indefensión. En una entrevista concedida a Crónica Balear, Gijón (Granada, 1973) habla de las presuntas irregularidades cometidas en la instrucción de su causa (investigadas en el marco del caso Whatsapps), de cómo se convirtió en objetivo de los antiguos investigadores y de cuál cree que será el futuro próximo del caso Cursach.

A lo largo de estos años han sido continuas las acusaciones y los ataques personales contra usted...

Ha sido tremendo. Han llegado a situarme en fiestas pagadas por Cursach cuando es una persona a la que no conozco, ni directa ni indirectamente. No he hablado con él en mi vida. Saber que algo que te atribuyen no es cierto, que tienes que estar permanentemente demostrando algo que no ha ocurrido nunca, te crea una sensación de indefensión enorme. ¿Cómo sales de ahí?

Mientras tanto, en el ámbito político, no cesaban de pedir su dimisión...

Me machacaron continuamente. Hubo un momento en el que dije una frase que sigo manteniendo: no estaban contentos con mi muerte política que incluso querían mi muerte civil sin tan siquiera haber sido juzgado. Llega un punto en el que estás absolutamente muerto para todos. Y de pronto llega esa gente, con esa prepotencia y esa soberbia, diciendo que tenía que dimitir. ¿Dimitir de qué? Que la opinión pública tenga dudas de unas cosas o de otras lo puedo entender, pero que las tuviera el que hoy es alcalde [el socialista José Hila], que sabía -porque entonces estaba en la oposición- que la ORA se había adjudicado legalmente y que los importes que se estaban difundiendo no era reales porque se habían tergiversado... Varios de los funcionarios detenidos en esta causa han pedido una rectificación pública del alcalde porque, cuando les detuvieron y estaban en los calabozos, Hila, sin esperar a saber cómo se desarrollaría el caso, salió diciendo que los hechos que se investigaban eran una vergüenza, una salvajada en el sentido de que el Ayuntamiento estaba podrido. No habría estado de más un poco de prudencia.

Ramón Aguiló (exalcalde de Palma), Antoni Verger (excandidato de MÉS a la alcaldía), Andreu Alcover (exteniente de alcalde del PSOE)... Han sido numerosos los políticos que le han incriminado.

Así es, hay una parte de políticos que han salido alegremente a decir lo primero que se les pasaba por la cabeza. Es algo que quiero analizar de forma detenida, si cometieron un ataque contra el honor, y si puedo me querellaré contra todos ellos: Laura Camargo, Aurora Jhardi, Angélica Pastor, José Hila, Antoni Verger, Andreu Alcover... Todos ellos que están hoy en activo y a quienes no he visto salir ya no para pedirme disculpas sino para decir: "nos equivocamos, seremos más prudentes la próxima vez".

¿Ninguno de ellos se ha puesto en contacto con usted para pedirle disculpas?

No, pero tampoco lo espero. Para mí son gente mediocre y así lo han demostrado. Nunca han tenido para mí ninguna superioridad moral y, por tanto, cada vez que pedían mi dimisión ni les escuchaba. Entiendo que los funcionarios sí se sientan dolidos, porque han demostrado que han defendido los intereses del Ayuntamiento, y lo menos que esperaban es que su alcalde saliera a defenderlos.

¿Qué motivación cree que había para convertirle en uno de los objetivos principales de los investigadores?

Creo que fue un intento a la desesperada de que el caso no cayera, y para que no cayera tenían que ir a por uno de los tres: José María Rodríguez, Cursach o yo, es decir, los que en teoría teníamos más repercusión mediática. Y cuando vieron que se van realizando investigaciones que no llevan a nada, comenzaron a obsesionarse. Yo creo, además, que ha habido una serie de personas que no estaban preparadas para llevar una investigación de esta magnitud, ni en la parte correspondiente al derecho administrativo básico para analizar el contrato de la ORA ni en cómo se debe llevar una investigación: se abusó del secreto de sumario, de la figura del testigo protegido, de coacciones y de detenciones ilegales. A mí no me podían detener y eso se convirtió en una obsesión, porque era diputado y sólo podría autorizar que se me investigase el Tribunal Superior de Justicia de Baleares (TSJIB). Pero no quisieron elevarlo porque, entonces, se habrían quedado sin caso.

¿Cómo recuerda la detención de sus padres y su hermano?

Fue la desesperación máxima. Lo hicieron para ver si yo saltaba. Estaban deseando que dimitiera para detenerme públicamente con toda la parafernalia y esposado en el Parlament. Eso dice mucho de los personajes que hay detrás de toda esta historia.

En un reciente informe incorporado al caso Whatsapps la Policía Nacional llega a afirmar que es "prácticamente inconcebible que un grupo de policías, un juez y un fiscal se concierten para llevar a cabo estos actos"...

Efectivamente. Han fallado todos los controles, desde los primeros a nivel policial, porque los mandos de la Policía deberían haberse dado cuenta de que algo fallaba, hasta los controles en Fiscalía y en la Judicatura. Recuerdo cómo desde el primer momento varios abogados comenzaron a cuestionar la instrucción porque había algo que no cuadraba. De hecho, en uno de los interrogatorios a la testigo protegida 31, los abogados la pusieron en múltiples contradicciones evidentes y el juez Penalva, en lugar de parar aquello porque no tenía ni pies ni cabeza, aún seguía intentando defender y arreglar esa declaración. Ese compadreo entre juez, fiscal y policías, esa manera chabacana de hablar en el chat que tenían abierto entre ellos, hablando de "chorizos", "corruptos" y "puteros", demuestra la indefensión tan brutal que hemos sufrido durante todo este tiempo. Y no sólo yo, sino las más de 80 personas imputadas en el marco de unas causas que son totalmente inconexas entre ellas. Es algo que se ha permitido desde el estamento judicial y que alguien debería haber parado.

Pese al rumbo que tomaban las investigaciones, se le denegaron de forma constante diligencias con las que poder defenderse...

Fue una sensación de inseguridad permanente, y cuando quien te la produce es el propio Juzgado es cuando empiezas a pensar que algo no funciona. Cuando empezaron a decir que yo consumía drogas y me ofrecí a hacerme el test para demostrar que no era así, el juez lo rechazó. Tampoco le valía la autorización que quise otorgar para que solicitaran mi expediente en hospitales y centros de salud. Cuando les instaba a comprobar las fechas acerca de las acusaciones de que había estado en prostíbulos, me lo denegaban... Todo esto me llevó a darme cuenta de que no tenían la más mínima voluntad de saber la verdad. Habían construido un caso por el final: habían decidido que yo era el asesino, luego tenían que buscar cuál era el móvil y, por último, la víctima. Lo hicieron todo completamente al revés. Llegó incluso un momento en el que pensé: "esto es como un símil futbolístico. Me tocan dos partidos: uno se juega en el Juzgado de Instrucción y lo tengo perdido, y el siguiente partido será ante el tribunal que me tenga que juzgar y donde me defenderé". Afortunadamente, la Fiscalía de Madrid vio que algo no cuadraba y que no había ni una base mínima para acusar. Habían detenido a 17 personas para cazarme a mí. Ha sido esperpéntico todo.

¿Qué espera de la asunción del caso Whatsapps por parte del TSJIB?

Más allá del archivo de mi causa, la noticia buena es que el TSJIB se haya hecho cargo de unas pesquisas que me gustaría que no se cerrasen en falso, porque se han cometido muchísimas barbaridades contra mucha gente. Y esto tiene que servir a todos los colectivos: Fiscalía, Judicatura, medios de comunicación, que llegaron a aportar informaciones que no eran en absoluto relevantes pero sí contribuían a magnificar una causa que no era tal y a difundir datos que no servían para nada más que para desprestigiar.

Además, se ha personado en la causa como acusación.

Sí, y sé que esto va a tardar, pero mi única satisfacción va a llegar cuando se demuestre que esta gente ha cometido ilegalidades. Lo peor que puede pasar en un Estado democrático es que quien comete las ilegalidades sea la Policía en connivencia con el Juzgado y la Fiscalía. Si me preguntas si creo en la justicia, te diré que sí, y a los hechos me remito: el archivo del caso ORA y la decisión del TSJIB de investigar qué pasó. No me gustaría que el corporativismo quisiera cerrar esto como si no hubiera pasado nada. Hay verdaderos profesionales en la Policía como los que ahora están destapando cómo se instruía el caso Cursach, incluso asumiendo querellas y teniendo que enfrentarse a sus propios compañeros dentro del Cuerpo. Yo creo que las manzanas podridas no pueden salirse con la suya. Se tiene que investigar hasta el final.

¿Cuáles van a ser sus próximos pasos?

Lo primero que voy a hacer es recurrir el auto de archivo del caso ORA porque no quiero que se cierre en falso. Si el juez fue tan prolífico a la hora de imputar los delitos también debe serlo para decir por qué se archivan las investigaciones, no hacerlo como si aquí no hubiera pasado nada. Quiero, además, saber quién es el testigo protegido 19, porque mintió al acusarme de cobrar un soborno y quiero poder ir al Juzgado y denunciarle por falso testimonio, por haber filtrado un caso que estaba bajo secreto y por injurias y calumnias por decir que había cometido delitos en los que no había incurrido. A día de hoy no entiendo por qué tenía que haber un testigo protegido en el caso ORA cuando no deja de ser un tema puramente administrativo. Se ha sabido que el testigo había pertenecido al PP, que había sido expulsado, condenado por atentar contra la Policía... Es un cúmulo de circunstancias suficientes como para decir que el testigo ha actuado de buena fe. Aquí no ha actuado de buena fe nadie, empezando por él.

En su última declaración ante la Policía Nacional, el pasado mes de octubre, hablaba de bandos entre los concejales del PP, de cómo Mateu Isern confiaba menos en quienes en su día apoyaron a José María Rodríguez y de cómo esta realidad fue ignorada por los investigadores, que decidieron atribuirle potestades que no tenía...

Fue algo que me llamó la atención desde el primer momento. Siempre he dicho que nunca he tenido tanto poder como el que me han querido atribuir. Yo era un miembro más de un equipo de gobierno en el que quien mandaba era Isern, que era el alcalde. Por eso, no he tomado ninguna decisión al margen del equipo de gobierno como tampoco ningún otro miembro del equipo tomó una decisión sin contar con el aval del alcalde. Se personificaron en mí decisiones de áreas en las que ni siquiera había intervenido, como la ORA. Yo le decía al juez que cómo era posible que fuese a dar explicaciones sobre un contrato en el que ni siquiera había participado. Llegué, de hecho, a aportar 130 acuerdos de la Junta de Gobierno en relación a las áreas que me estaban atribuyendo (Movilidad y Policía) y en ninguno aparecía una firma mía. Por eso digo que tienen un desconocimiento absoluto de cómo funciona la Administración pública. A poco que se hubieran informado sabrían que la única misión de un teniente de alcalde en la Junta de Gobierno es la de hacer de portavoz de los concejales de otras áreas, y todo ello sin poder de decisión.

¿Qué le pareció que en ningún momento llamasen a declarar a Isern ni a ningún otro miembro de la Junta de Gobierno?

Es algo que me llamó mucho la atención. Por ejemplo, cuando salió todo lo relacionado con la prostitución, la Policía entregó a los testigos que pasaban por allí un listado de fotos de todos los varones concejales del Ayuntamiento excepto de Isern, que estaba borrada. Son cosas sobre las que alguien debería haber llamado la atención desde el primer momento. Lo intenté explicar pero es evidente que en el imaginario de los investigadores había otras decisiones. A mí me sorprende que, en una adjudicación de 29 millones de euros como era la de la ORA, no se llamase al entonces alcalde para explicarla porque es el que toma la decisión final. Como mínimo llamarle para preguntarle: "¿es verdad que esto se adjudicó fuera de precio?". Una mentira más, por cierto, que utilizaron los investigadores: decir que salió más caro que el anterior, de 19 millones, lo que les garantizaría que se habría pagado una comisión. Sin embargo, la realidad es que el anterior contrato había sido adjudicado por 31 millones, no por 19. Y eso es tan sencillo de comprobar que tendrían que haber mirado todos los papeles. Me llegaron a decir, además, que me habían pagado una comisión con una vivienda que había construido mi padre en 2005, cuyas obras se adjudicaron en 2013 y que se encuentra hipotecada hasta 2030. ¿En qué cabeza cabe?

¿Cómo cree que se saldará todo lo relacionado con las orgías a las que se le acusaba de acudir?

La mayoría de estos temas van a decaer. En su último informe la Policía Nacional dice claramente que ni ha existido el prostíbulo y que la madame que aseguraba habernos visto acudir no llegó a trabajar allí. Hablan de delitos imposibles de cometer porque ni siquiera las fechas coinciden. Lo único que hace falta es esperar y que el mundo de la Judicatura no vea esto como algo normal. No es normal que un juez instrucción, que es el garante y el árbitro de un proceso justo, sea el que más interés tenga en hacer de fiscal, el que bajo cualquier circunstancia quiera que sea así con la excusa de "ya te defenderás en el juicio". ¿Por qué me tengo que defender en un juicio de algo que no existe? Hubo un momento en el que, durante una declaración y ya con una frustración tremenda, le dije al juez: "en algún momento usted me tendrá que defender". Se me quedó mirando y me dijo: "yo no estoy aquí para defenderle". "Me basta con que sea imparcial. Es lo único que pido", le contesté.

En próximos días, las acusaciones deben calificar las investigaciones sobre el presunto amaño en las oposiciones a oficial de la Policía Local de Palma. ¿Cree que hubo filtraciones de exámenes?

Creo que lo que tiene que hacer la justicia es aclararlo. Yo, personalmente, creo que no se filtraron. Por sentido común: los anteriores investigadores decían que se trataba de una trama para controlar la Policía Local. De un Cuerpo de 850 policías, 75 eran oficiales. Si alguien de verdad quiere controlar la Policía es difícil hacerlo a través de los oficiales. La ley te permite cargos de confianza y de libre designación para una serie de mandos y sería más lógico controlarla teniendo a comisarios o mayores de tu entorno político. Un oficial de policía de tráfico realmente tiene a tres o cuatro personas a su cargo. Ya me dirás qué puede controlar. Y, además, es antieconómico. Si me dijeras que la intención era sacar nuevas plazas de inspector o mayor... Personalmente creo que no ha habido trama. En esa pieza, además, también hay errores de bulto: han metido a gente que ya había sido juzgada y absuelta. La idea original de Penalva era dividir el caso en varias piezas para hacerlo más sencillo, pero la realidad es que a día de hoy ni ellos saben cómo hicieron esa separación. Hay un principio en derecho, el non bis in idem, por el que no puedes juzgar dos veces a una persona por el mismo delito. Sé que es una causa compleja, pero lo único que pediría es, como mínimo, revisar bien lo que se ha hecho.

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