El protocolo de playas recomienda controlar aforos y delimitar la zona de hamacas y sombrillas
Turistas en hamacas bajo las sombrillas de la Playa de Palma. Turistas en hamacas bajo las sombrillas de la Playa de Palma. (Foto de ARCHIVO) 7/8/2019

El Instituto de Calidad Turística de España (ICTE) ha elevado este viernes el borrador de protocolo para playas a la Secretaría de Estado de Turismo y las comunidades autónomas para su posterior validación por parte del Ministerio de Sanidad. Se recomienda el control de aforos y la delimitación de la zona de hamacas y sombrillas como medida de prevención ante el coronavirus.

Con relación a la capacidad, el ente gestor al que corresponda debe estimar la capacidad de la playa. Tendrá que tener en cuenta al menos sus características y el uso de sus espacios.

En cualquier caso, la capacidad debe determinarse no solo teniendo en cuenta el número de usuarios, sino también el tipo de actividades que se puedan realizar. O los servicios de lo que puedan hacer uso, así como la localización de estos últimos. Además, el ente gestor debe determinar el número máximo de personas que podrán conformar un grupo.

¿Cómo controlar el aforo en la playa?

Una vez determinada la capacidad, el ente gestor puede optar por diferentes formas para controlar la capacidad de carga de la playa. Y podrá implementar control de accesos, organizar las entradas y salidas para evitar cuellos de botella o aglomeraciones, y siempre determinar cómo se va a informar al usuario de que a capacidad máxima de la playa se ha alcanzado. Esto se podrá hacer con cartelería tradicional, recursos humanos o aplicaciones tecnológicas.

Por su parte, la zona de hamacas y sombrillas deberá delimitarse estableciéndose un control en la asignación de las mismas. De esta forma, se podrá asegurar, previo a su uso, que el equipamiento ha sido debidamente limpiado y desinfectado.

El ente gestor (ayuntamiento, costas, comunidades autónomas, etc.) deberá constituir un comité para la gestión del riesgo. Y este, a su vez, deberá diseñar un plan de contingencia específico.

Además, en el protocolo se establecen otras medidas generales para la playa. Entre las que destaca la planificación de las tareas y procesos de trabajo de tal forma que se garantice la distancia de seguridad. También se tendrá que asegurar la disposición de los puestos de trabajo y la distribución de espacios en la propia playa, si fuera necesario.

En dicho plan, se deberá establecer cómo se asegura que los usuarios en primera línea de playa guarden la distancia de seguridad respecto a las personas que estén en la orilla paseando o entrando a disfrutar de un baño.

Información en los accesos

En los accesos, o incluso antes de la llegada, siempre se informará a los usuarios de las medidas de prevención a aplicar por los usuarios en la playa, la capacidad estimada de la misma y, si las hubiere, restricciones o limitaciones en los servicios.

También, con relación a la accesibilidad, hay que informar si se presta el servicio de baño asistido y, en este caso, se realizará siempre que se cuenta con los EPIs necesarios o con los medios mecánicos que permitan la protección del personal que lo presta.

Las áreas de juego infantiles, deportivas y otras zonas de esparcimiento, que no sean objeto de servicios comerciales (concesiones) sino responsabilidad directa del ente gestor, se habilitarán para su uso. Se hará en función de las disposiciones de las autoridades competentes. Y siempre cumpliendo con las medidas de seguridad sanitarias. En estas zonas, si no se pueden mantener las condiciones de prevención, estas áreas o actividades deben ser clausuradas.

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