Hablar con los niños sobre el coronavirus

En la actualidad nos encontramos en una situación de alerta a nivel mundial. Se acaba de declarar la propagación del coronavirus como una pandemia global y, ante esto, no hay que generar ansiedad. Los niños no son un foco de riesgo. No obstante, deben estar al tanto de lo que ocurre para poder actuar con responsabilidad. Como padres hay que explicarle al hijo de qué se trata y las precauciones a tener presentes.

Los niños deben estar informados sobre el coronavirus

Hay colegios que están cerrando sus puertas hasta que la situación se normalice. Otros van a la cola. Se recomienda evitar lugares muy concurridos de gente. Los padres se quedan en sus casas y realizan su jornada laboral fuera de la oficina. Es frecuente que muchos abuelos se hagan cargo de los niños. La situación cada vez va a más y los pequeños comienzan a escuchar y ver situaciones atípicas.

Los padres deben tomar la determinación de hablar con sus hijos antes de que ellos pregunten, pero sin alarmarles ni causarles ansiedad. Cuando son pequeños todavía no llegan a ver el alcance de un problema pero sí observan cambios y eso les hace sentirse inseguros. Para los niños menores de siete años lo recomendable es no afirmar que el virus Covid-19 está causando muertes entre la población.

El niño ve en sus padres a su mejor apoyo y protector. El padre que está cada día con él se convierte en su superhéroe y eso debe permanecer, sobre todo en los momentos de crisis. Para el hijo es un bálsamo de tranquilidad el no detectar en los padres confusión, inestabilidad o miedo.

La conversación con el pequeño debe producirse con serenidad y respondiendo con decisión a sus preguntas. Es mejor prepararse antes el discurso y tener claros los datos y la información que últimamente se ponen sobre la mesa, pero sin excederse. Al niño se le puede exponer que el virus, un bicho muy molesto, viaja de país en país para enfermar sobre todo a las personas más débiles, por lo que hay que resguardarse mientras no lo capturen y eliminen.

Dar importancia a sus emociones y pensamientos

Habrá compañeros de colegio, amigos e incluso adultos que hablen con el niño sobre el coronavirus y quizás no lo hagan con el tacto y conocimiento necesarios. Los niños pueden temer que algo malo les ocurra a ellos o a sus seres queridos -sobre todo sus abuelos al conocer que afecta mayoritariamente a los mayores-, tener pesadillas o pedir que no se salga de casa.

No hay que restar importancia a sus ideas y sentimientos. Sin embargo, conviene explicarles que, aunque es una situación complicada, va a solucionarse y que hay muchos enfermos que lo superan.

El niño no debe recibir información mal contrastada y sobre todo tener datos para identificarlo. Es decir, el virus se detecta cuando la persona tiene fiebre, tos y dificultad para respirar. Se puede añadir que hay personas que están trabajando para que todo llegue a un buen fin, existan curas y no más contagios. Decirles a los pequeños que el coronavirus es un virus como el que se puede tener de estómago les permitirá relacionar que hay un mal. Sin embargo, es correcto advertirles de que es más serio y desconocido que otros y que se busca una vacuna.

El niño es inquieto y curioso por naturaleza. Por ello, los padres deben tomar la iniciativa y predisposición a exponer el momento actual. Se les puede hablar del inicio de la aparición del virus hasta ahora y de los países que también lo están padeciendo. No debe ser un tema demasiado frecuente pero tampoco tabú. Todos los niños deben tener la libertad de expresar sus emociones y temores frente al coronavirus (Covid-19).

Pautas ante el contagio del virus

Hay que explicarles a los niños que deben lavarse las manos con agua y jabón frecuentemente, sobre todo al tocar algo fuera de casa. El Colegio de Médicos de Albacete aconseja secárselas con papel y, ya limpias, echar solución alcohólica (mínimo 60% de alcohol).

Estornudar o sonarse los mocos debe hacerse con cuidado -con el codo flexionado sobre nariz y boca- y no delante o cerca de otro compañero. Los niños deben ver a sus padres cómo se asean convenientemente. El ritual debe producirse entre los miembros de la familia y promoverlo también entre sus profesores.

Por un tiempo hay que decirles que deben evitar abrazar, besar y tocar a otras personas, sean compañeros o adultos, y no tocarse los ojos o la nariz ni llevar las manos a la boca, importantes recomendaciones todas ellas desde Sanidad. Observarán cómo muchos adultos deciden mantener la distancia física con otras personas de otros países, sea Italia o China -dado el caso-, pero sin rechazo o faltas de respeto sino con un simple “prefiero que no nos toquemos”.

Hay niños con edad a quienes se les permite buscar información en google o redes sociales. Como padres hay que estar pendientes de ellos e impedir que lean datos inexactos o preocupantes. Si saben que sus abuelos o tíos son población de riesgo y por un tiempo se les recomienda no estar con ellos, se pueden potenciar las videollamadas.

Si llegado el caso los niños dejan de asistir al colegio y a las actividades extraescolares, hay que procurar mantener la rutina. Es necesario que dispongan de tiempo para ordenar la habitación, jugar, ver la televisión y realizar actividades más lectivas como pintar, leer o realizar manualidades. El niño deberá adaptarse al horario y disponibilidad de sus padres o abuelos -si se encuentran bien- y, dentro de lo probable, aprovechar el tiempo juntos y sin agobios.

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