Un mallorquín en Italia la gente está muy asustada y las calles, vacías

La alerta y la incertidumbre no han tardado en extenderse a lo largo y ancho de Lombardía, región en la que se concentra la mayor parte de los contagios por coronavirus registrados en los últimos días en Italia. Si en un primer momento los comentarios sobre el tema eran apenas anecdóticos, la población comenzó a preocuparse.

“Empezaron no haciendo mucho caso al tema y sólo algunos llevaban mascarillas, pero ahora lo raro es ver a gente sin ellas. Y si alguien no la lleva es porque se han terminado y son difíciles de conseguir“. Quien así lo relata es es Llorenç B., mallorquín que, por trabajo, se encuentra afincado en Bérgamo.

En declaraciones a Crónica Balear, asegura que la tensión se hizo palpable, sobre todo, cuando el Gobierno italiano decretó este fin de semana unas medidas extraordinarias que han alterado la actividad escolar y la de los restaurantes, comercios, cines y discotecas, han trastocado el transporte público y mantienen confinadas a más de 50.000 personas en once localidades consideradas el epicentro del brote. Hasta siete personas han fallecido y  231 se han contagiado como consecuencia del virus.

“La gente está muy asustada“, asevera Llorenç. Incluso asegura que, en el autobús, “si alguien tose todo el mundo se gira”. Las calles permanecen prácticamente vacías, huérfanas, sobre todo, de personas mayores. Tal como explica el mallorquín, en los restaurantes -que deben cerrar a las 18.00 horas- son pocas las mesas ocupadas: “ayer, por ejemplo, cenamos en uno de los más conocidos de Bérgamo y sólo éramos cinco mesas“.

El mallorquín explica otras medidas adoptadas en Italia

Asimismo, en los supermercados, que tras varios días desabastecidos comienzan a recuperar la normalidad, los clientes “todo lo hacen con los guantes de la fruta puestos, incluso pagar“. Las autoridades han pedido, además, evitar aglomeraciones. Se suceden las cancelaciones de eventos públicos y es imposible encontrar mascarillas en ninguna farmacia así como comprar gel antibacteriano o guantes de látex.

Los gimnasios se encuentran cerrados y lo mismo sucede con las discotecas, la piscina y la iglesia. Incluso las medidas del Gobierno han afectado a los funerales: “únicamente pueden acudir familiares”, incide Llorenç.

En el caso del aeropuerto, explica que se han establecido filtros para controlar las llegadas y el estado de salud de los viajeros. “Tanto pasajeros como trabajadores tienen que pasar un filtro. Con un termómetro láser, tres o cuatro facultativos miran uno a uno si dan positivo en fiebre y, en ese caso, les hacen la prueba del coronavirus”.

Sobre las instalaciones aeroportuarias, este mallorquín establecido en Bérgamo llama la atención sobre el hecho de que permanezcan prácticamente vacías. “Es un aeropuerto que suele tener bastante actividad y uno de los más importantes de Italia, junto al de Milán-Malpensa y el de Roma-Fiumicino. Choca mucho este contraste“, recalca Llorenç.

Pese a la situación que atraviesa Lombardía, el mensaje lanzado hoy por el alcalde de Bérgamo, Giorgio Gori, a través de Instagram “ha permitido tranquilizar a la población”, según Llorenç. “Ha explicado la situación de forma conciliadora”. Sin embargo, aún se percibe el temor de los ciudadanos. “La sensación imperante es de que Italia ha puesto muchos controles pero que la situación no se acaba de controlar“.

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